Hay
libros que son muy personales, tanto que lo que gusta fervientemente a unos,
otros no llegan a comprender las cualidades que le hacen especial. Este que hoy
os traigo quizás sea de esos libros que uno conecta con ellos desde los
primeros compases, un libro que te explica lo que tú piensas pero que nunca te
has atrevido a explicarlo con esas palabras ni has sabido expresarlo de esa
forma tan curiosa ante lo demás. Este libro es un claro ejemplo que la poesía y
la ciencia no están reñidas y que por absurdos que en ciertos momentos puedan
parecer algunos versos no hay nada como verlo todo en conjunto para darse
cuenta que vivimos muy coaccionados por la falta de libertad de pensamiento.
Título: Acto de creación-Act of creation.
Autor: Diego Agúndez.
Editorial: Cuadernos del laberinto.
Año: 2016.
Género: Poesía.
Páginas: 63 páginas.
ISBN: 978-84-945357-4-1.
Precio: 10 euros.
Sinopsis:
Sentado en una terraza, Diego Agúndez medía opciones para sus vacaciones de verano cuando sufrió un deslumbramiento. Masivas galaxias, agujeros negros, la luz del sol fueron de repente abriéndose paso entre otros pensamientos más mundanos, y su pequeño propósito de irse a la playa quedó difuminado entre otros viajes de otra enjundia, como el lanzamiento de la sonda espacial «Voyager», la conquista de México o el deber de educar a los hijos.
Este libro es el resultado de tal deslumbramiento. Es un acto de creación distinto a cualquier otro. Es un poema largo y un poema corto. Un pequeño viaje dentro de un gran viaje, la historia de cómo cualquier momento podría desatar la conciencia de nuestro paso por la vida.
Por ACTO DE CREACIÓN deambulan como figurantes Yuri Gagarin, escritores clásicos y jóvenes poetas, una vecina pesada, un físico iraní o un barrendero de barrio. Sonámbulos en sus distintos espacios y momentos, todos ellos son revividos en un big bang controlado, un acto único de lenguaje que sitúa como condición previa del conocimiento a la propia voluntad de imaginarlo; es decir, el poder creador como testigo y refugio de nuestra condición humana.
Este libro es el resultado de tal deslumbramiento. Es un acto de creación distinto a cualquier otro. Es un poema largo y un poema corto. Un pequeño viaje dentro de un gran viaje, la historia de cómo cualquier momento podría desatar la conciencia de nuestro paso por la vida.
Por ACTO DE CREACIÓN deambulan como figurantes Yuri Gagarin, escritores clásicos y jóvenes poetas, una vecina pesada, un físico iraní o un barrendero de barrio. Sonámbulos en sus distintos espacios y momentos, todos ellos son revividos en un big bang controlado, un acto único de lenguaje que sitúa como condición previa del conocimiento a la propia voluntad de imaginarlo; es decir, el poder creador como testigo y refugio de nuestra condición humana.
(sinopsis facilitada por la editorial)
Impresiones:
Tengo
que reconocer que no leo tanta poesía como me gustaría pero estoy satisfecho
con el número de libros de este género que al final del año puedo contar entre
mis lecturas. Con la poesía disfruto de ese zarpazo rápido que te da una frase,
una idea y que te deja el pellizco en el estomago y te hace retroceder para
volver a releer y eso hay que reconocer que en el mundo literario tiene un
merito enorme. Una novela puedes pasar páginas sin que ocurra nada pero en
poesía ese síntoma es signo de que puedes cerrar el libro y buscar algo mejor
con lo que entretenerte.
Por eso
cuando en mi camino se cruzan libros
como Acto de creación merece la pena hacer una pausa en la lectura de novelas y
echarle un vistazo desde su curiosa portada, su diseño tan cuidado y lleno de
detalles y tomar posesión para disfrutar de él.
Ya
desde el comienzo y con una dedicatoria que deja muy a las claras el talante
del autor. Diego Agúndez dedica su libro a la libertad y es envuelto en ella a
partir de donde creara sus versos, con total libertad de reglas y llevado por
los sentimientos y las ideas que quiere reflejar en pocas líneas. Partiendo de esa postura vamos a encontrarnos
una obra compleja como puede ser la ciencia y sencilla en el fondo del
pensamiento porque tras un primer momento de incertidumbre vamos a descubrir
que el mensaje del escritor es mucho más simple de lo que sus ideas pueden
llegar a parecer en un principio.
Diego
busca con lo complejo encontrar ideas simples, demostrar que somos una partícula
minúscula dentro de un universo enorme y que nuestro rastro a penas un leve
rastro en la inmensidad. Encontrar el equilibro para demostrar que a pesar de
que nuestro paso por la vida es fugaz, debemos disfrutar de lo que somos y
apreciar todo rastro que dejemos en esta existencia, partiendo de que nuestro
tiempo es corto comparado con el total
de la historia y quién sabe, la vida esconde sorpresas y momentos que tal vez
puedan tener significado alguna vez para alguien y nuestra huella este en
ellos. Todo es un accidente o fruto de un plan determinado y al final la
paradoja se mezcla con la realidad y la ficción en la obra del autor
demostrando que no deja de ser según el color con el cristal con que se mire.
Un
libro para releer porque tiene numerosas lecturas, que además de ser muy plástico
tiene la cualidad de ser bilingüe lo que nunca dejar de ser una oportunidad
para practicar el inglés a la par que reflexionamos sobre unos versos
irregulares mezcla de ciencia y literatura, mezcla de historia y ficción,
mezcla de sentimiento y pura lógica o datos científicamente comprobados. Creo
que esto último es el verdadero valor escondido de esta obra, la mezcla con
total libertad de la ciencia y las letras, un proyecto valiente que cuesta
asimilar pero que no es tan descabellado una vez que uno lo prueba. Acto de
creación se sale de los convencionalismos en algunas ocasiones y puede costar
comprender de golpe tanto atrevimiento pero a poco que abramos la mente vemos
el gran valor de libros como estos en los que su lectura sirven para ayudarnos
a ir más allá de los que tenemos a simple vista y nos ayuda a lograr una visión
mucho más amplia de aspectos de lo cotidiano.
La vida
es poesía pero el origen de esa vida es ciencia y milagro, acción y reacción,
poder y sueño, futuro y posibilidad. Algo tan cotidiano y tan simple que da
miedo escucharlo mientras sale de nuestra boca pronunciada esas ideas, que no
son más que ideas en versos que nos demuestran que lo pequeño es grande a la
vez si se quiere o se le otorga ese valor como esta obra.
Autor:
Diego Agúndez (Cáceres, 1979). licenciado en Periodismo, Teoría de la Literatura y Ciencias Políticas. Además cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales.
Tras ejercer durante seis años como reportero de la Agencia EFE en el sur de Asia, gestiona en la actualidad la política de medios de comunicación de la Comisión Europea, en Bruselas.
Su labor poética comenzó hace más de dos décadas, aunque la mayor parte de su producción está inédita, excepción hecha de este libro y de unos pocos poemas publicados en las revistas «La luna», «Ars et sapientia », «Alcántara» y, próximamente, «La Nora».
Fruto de su paso por Asia termina en estos momentos un ensayo sobre la India contemporánea y el poemario En el rickshaw. Estos y otros dos centenares de poemas forman la antología en permanente construcción El cuarto sangam.
Tras ejercer durante seis años como reportero de la Agencia EFE en el sur de Asia, gestiona en la actualidad la política de medios de comunicación de la Comisión Europea, en Bruselas.
Su labor poética comenzó hace más de dos décadas, aunque la mayor parte de su producción está inédita, excepción hecha de este libro y de unos pocos poemas publicados en las revistas «La luna», «Ars et sapientia », «Alcántara» y, próximamente, «La Nora».
Fruto de su paso por Asia termina en estos momentos un ensayo sobre la India contemporánea y el poemario En el rickshaw. Estos y otros dos centenares de poemas forman la antología en permanente construcción El cuarto sangam.
Vaya apuesta, ligar ciencia y poesía no es de lo más frecuente pero la vida, igual que corta también arriesga.
ResponderEliminarCreo que me gusta más tu reseña que el libro, dicho sea de paso.
Besos
Creía que no me ibas a tentar pero al final lo has conseguido. Esta mezcla de ciencia y poesía me provoca mucha curiosidad.
ResponderEliminarBesotes!!!
Muchas gracias por vuestra generosa valoración.
ResponderEliminarUn saludo cordial,
Diego.
No sabes cuanto admiro a la gente que lee poesía, yo soy una negada para este género literario. Gracias por tu recomendación. Besos
ResponderEliminarUm.. pues yo creo que no. No me resulta muy tentadora la mezcla la verdad. BEsos
ResponderEliminarA mi esta vez no me tientas. Lo dejo pasar.
ResponderEliminarBesos
Lo voy a leer próximamente. Un abrazo
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