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Cocó (Natalia) y Tiriti (Gonzalo) son dos hermanos que, junto a sus amigos, van a vivir unas aventuras mágicas cuando deciden abrir el arcón del capitán, objeto que da título a este libro y al diario de Tiriti.


Un día, Cocó descubre una casa que parece vacía o abandonada, y la curiosidad la lleva a investigar que hay en ella. Y para eso cuenta con la compañía de sus amigas, Sara y Patricia. Cuando consiguen entrar, ven que allí vive un viejo marino que, aunque al principio les da un poco de miedo, pronto se convierte en su amigo y las invita a que vuelvan a su casa, y cuando lo hacen, van acompañadas de Tiriti. Allí, el marino les cuenta sus historias y les enseña recuerdos acumulados de su etapa en el mar. Uno de esos recuerdos, que rápidamente llama la atención de los niños, es un baúl con unas letras que deberán interpretar para poder abrirlo, a pesar de que la historia cuenta que, el que abra el arcón del pirata Morgan Stanley o El Flaco Morgan, sufrirá graves consecuencias. Y para resolver este primer enigma, contarán con la ayuda de Freedy, antiguo mercenario propietario del bar del pueblo al que los amigos suelen acudir.


Y ahí empieza la verdadera hazaña. Los niños viajan a través del arcón a un mundo de fantasía lleno de hadas y duendes del que no saben cómo regresar. Allí se encuentran además con una guerra entre reinos que dificultará su vuelta a casa. Pero los niños no se rendirán, ayudarán a unos seres mágicos y lucharán contra otros, hasta localizar el camino de regreso.


Lo primero que pensé del libro cuando lo vi, es que había
demasiadas palabras y ninguna imagen. Es lo que tiene hacerse mayor, que los libros cambian pero no dejan de ser buenos por eso. Y de hecho, este libro es muy bueno. O al menos a mi me ha gustado mucho y lo voy a recomendar a mis compañeros. Es entretenido, divertido, tiene suspense, magia, aventura… Describe tan bien a los personajes que es como si los conociese. También tiene amistad, y amor de hermanos, porque los protagonistas siempre se ayudan entre ellos y nunca dejan al otro atrás. La historia te engancha de tal forma que, llegando al final, no puedes parar de leer. Y creo que, tal y como queda la cosa, podríamos tener una segunda parte. Eso le pediría al autor del libro.


De la lucha de Cocó y Tiriti por volver a casa, me quedo con su esfuerzo y su capacidad de pelear por lo que quieren. Y con una frase: “no hay peor esfuerzo que el que no se hace”. También me ha gustado ver cómo los niños dan una oportunidad al capitán, que estaba solo porque todos temían acercarse a él, y resulta ser una persona agradable que solo se había vuelto solitaria porque en lugar de acercarse a él, la gente pensaba que podía ser una mala persona. Y otra cosa, la curiosidad puede ser divertida pero también es peligrosa, por lo que no debemos dejar de investigar pero siempre que los que nos quieren sepan lo que estamos haciendo o dónde vamos (esto me lo ha chivado mi madre 😉).

 

 

 

Pitré es un niño de trece años. Tiene una moto intergaláctica con la que explora el espacio, hasta que se acerca a la Tierra para ver todas las cosas que había estudiado y la fuerza de la gravedad lo atrae hacia su centro, y cae en la costa de Cádiz, donde lo recoge el Vaporcito. Allí, antes de quitarse su casco, adapta su forma a los humanos que ve, los guiris que lleva el barco: rubios, con ojos claros y piel rojiza por el sol. Allí conoce a José, un torero retirado que, aunque lo ha visto caer del cielo con su moto, no quiere delatarlo para protegerlo de Bocaboca, un periodista que busca noticias sin importarle el daño que pueda hacer, y de los americanos, que piensa van a retenerlo para estudiarlo como un bicho raro. Y también le presenta a Mukiko, su perro, que se acabará convirtiendo en el compañero de Pitré.


Pero Pitré no es raro. Solo es una especie evolucionada que viene de una galaxia donde todo es blanco y muy limpio y la comida son pastillas que no saben a nada. Así que cuando se une a un grupo de niños como él y descubre los churros con chocolate, no puede parar de comerlos. Como yo.


Y con esos niños también conoce las Bodegas de El Puerto de Santa María, donde hacen rodar los toneles que contienen el elixir de los dioses, y hacen que el toro de Osborne se escape y tenga que ser José el que ayude a que vuelva a su sitio. El protagonista del libro es travieso, pero sus travesuras siempre se solucionan. Aún así, al final termina en la comisaría, porque como no está con sus padres y parece perdido, deben llevarlo a los servicios sociales. Y como allí tienen muchas tecnologías, consigue contactar con su familia, que le riñe porque ha sido desobediente y como castigo le encarga una misión: conocer la Tierra en profundidad y salvarla para que no se convierta en un planeta como el suyo, sin plantas ni animales.

 

El libro me ha gustado mucho. La historia de Pitré es muy divertida, porque es un niño muy inquieto al que le pasan cosas muy graciosas. Además, como es de otro planeta y no conoce las costumbres de la Tierra, hace cosas con las que me he reído mucho, como mojar el pulpo en el salmorejo o tirarlo a las ventanas para que se peguen las ventosas o comer churros con un bocadillo de calamares. Tampoco sabía usar la ropa de los humanos y se puso un calzoncillo de sombrero. Es fácil de leer, aunque no lo he podido leer entero porque la historia también está contada en inglés, lo que me parece muy interesante pero algo complicado todavía para mi. Cuando sea un poco mayor y estudie un poco más de inglés, podré leer de nuevo este libro y disfrutarlo otra vez.


Me ha sorprendido que un extraterrestre sea alguien tan normal. Por eso se llama así el libro, porque Pitré no es verde, ni tiene antenas, ni chips, ni nada que nos recuerde a los extraterrestres de las películas. Es un niño como yo, algo más mayor, que quiere jugar y descubrir cosas. Y que prefiere pasar por guiri antes que por extraterrestre. También me ha gustado la facilidad del niño para hacer amigos y caer bien, primero a José, luego a El Pipas y al final a sus compañeros del centro de menores, con los que juega al fútbol porque él en su galaxia también lo hacía. Al final, no era tan diferente a los niños de la Tierra.


“Él no era mu diferente a ellos, nada diferente, sólo un poco más evolucionado, un poco más inteligente y más sensible. Quizá como muchos humanos. Pero no era un monstruo, ni un ser con patas en la cabeza o antenas y cosas así. Y mucho menos un conquistador o un guerrero del espacio. Era un joven de otro lado que quería ayudar, que quería evitar que en la Tierra pasara lo mismo que en su planeta”.


Recomendaría este libro a mis amigos porque creo que les gustaría leer las historias de Pitré, José y Mukiko. Y para que viesen que las cosas sencillas que nosotros vemos y hacemos todos los días sin darnos cuenta ni darles importancia, se convierten en maravillosas y únicas si son descubiertas por alguien que no las ha vivido nunca.


Y ahora me llevo el libro al cole para enseñárselo a mis compañeros.



Π3 es un joven humanoide que durante uno de sus viajes interestelares con su moto aeronáutica se pierde y acaba cayendo en la Tierra, concretamente en la Bahía de Cádiz, donde es rescatado por los marineros del mítico Vaporcito.
A partir de ese momento, comienzan una serie de aventuras en las que «Pitré» (que es como sus nuevos amigos gaditanos acaban llamándole) conoce la idiosincrasia de la vida en la Tierra.

 



Pitré no es verde es un libro editado en formato bilingüe tanto en español como en inglés. Esta reseña ha sido compuesta a partir de las impresiones y comentarios de nuestro pequeño colaborador de siete años, Héctor. Para nada hemos interferido en la exposición de sus ideas, ni añadido información que no nos haya aportado él. 


 Daniela ha vuelto de sus vacaciones en la playa y nos ha traído una nueva lectura que recomendamos tanto ella como yo. Lo reconozco, la portada me resultaba tan atractiva que junto a que sucede en Sevilla y en un instituto no pude resistirme y ha sido una de mis lecturas de verano.


Dirigida a un público juvenil, la novela tiene esa peculiaridad de tener una trama que la convierte en una lectura para todos los públicos poque a quién no le gusta una buena aventura envuelta en misterio.


Maldita lechuza se convierte en una lectura muy recomendable porque entre sus páginas también hay cabida para la crítica, la reflexión y ciertos momentos de humor.


Antonio, el protagonista de nuestro libro, es un chico que se muda a Sevilla desde Valladolid por el ascenso de su padre. Llega en el mes de septiembre, sufriendo así el primer revés de su nueva vida: un calor que no lo deja concentrarse y que le hace plantearse algo que todos nos planteamos, ¿por qué no hay aire acondicionado en las aulas de muchos colegios e institutos? Pero a esta pregunta, le seguirá otra que también se hacen muchas personas ante los cambios: ¿encajaré? Y de hecho, al empezar en su nuevo colegio ve que no termina de encontrar su lugar entre unos compañeros que parecen ignorarlo hasta que usa el lenguaje como forma de acercarse a los demás. Que de esta adaptación del lenguaje ya hablaremos luego. Finalmente, se integra en el grupo e incluso decide participar en la creación del periódico del instituto “La Bomba”, en el que escribirá junto a Julio Casado y Marina, los coprotagonistas de la historia. Y junto a ellos, pronto se da cuenta de que a su alrededor empiezan a suceder cosas que parecen no tener lógica, y todo lo natural y mundano de la vida de un instituto se vuelve magia y adivinación, y es que todo en su vida, y en la de los demás, cambia cuando la madre de Marina, Lupe, con sus estornudos premonitorios, los ayuda a construir noticias que se hacen realidad. Algo así como “un titular que se adelanta a la noticia”. Y este cambio hará que se embarque junto a sus amigos en una gran aventura de la que aprenderá mucho y en la que se verá obligado a enfrentarse a una Maldita lechuza.

 

Este libro, que empieza como una historia normal, y que parece no ir más allá, resulta ser una historia trepidante que te pide seguir leyendo. Está bien que un autor en su obra critique cosas como a la que me refería al principio de no poner aire acondicionado en las aulas de ciudades en las que las temperaturas son a veces insufribles, pero quizá esté de más forzar tanto el andaluz, que es completo y maravilloso, para hacerlo responsable de una forma de exclusión a costa de marcarlo de forma excesiva en los diálogos. Aunque conforme avanza la novela ese acento desaparece de los personajes y se agradece.


Es una lectura corta, rápida, divertida y perfecta para el verano, que usa mucho recurso literario y mucha descripción que te ayuda a ver, o más bien sentir, a los personajes y sus situaciones. Todo tiene una forma cuidadosa y bien elegida, casi poética en algunos momentos. Y es que, como dice el autor, “el lenguaje está cargado de magia. Cada palabra está llena de cientos de posibilidades. Lo que hay que hacer es usarlas con buena fe. Son el futuro.”

 

Sinopsis

Lo de aprobar el curso estaba aún por ver. Lo digo por el calor. Acostumbrado al frío de Castilla y con un cuerpo como el mío, que es mantecoso y blanco como el de mi madre, lo de los cuarenta grados resultaba una crueldad. Hay que tener en cuenta que cuando llegamos en septiembre a Sevilla, en Valladolid estaba ya el invierno y, en cambio, aquí hacía un calor pegajoso. Un calor pegajoso y dulce, de esos de uva fermentada, que engorda las moscas, las pone borrachas y acaban siguiéndote a todos sitios. Pesadas y torpes las moscas, igual que el día aquel que les dio por venirse conmigo al instituto

 

  • Colección

    CALEMBÉ

  • I.S.B.N.

    978-84-9189-320-2

  • Publicación

    03/06/2021

  • Páginas

    96

La portada de este libro me llamó la atención, bonita, divertida. Pero como no se puede juzgar un libro por la portada, como ya he dicho en otras ocasiones, decidí meterme de lleno en la historia de Sebastián Cole. Y me ha gustado, bastante, la historia de este niño inventado, pero se me ha quedado un poco corta para mi edad (os recuerdo que acabo de cumplir 14). Por lo que se me ocurrió la idea de ofrecerle a mi hermano Héctor, que tiene casi 8 años, la posibilidad de leerlo y que me diese su opinión. Y él sí que lo ha disfrutado de verdad.


“Oleg y Enma decidieron jugar a un juego con el que llevaban entreteniéndose todo el curso, uno que los había metido en más de un follón: inventarse un compañero de clase. ¿Por qué? Muy fácil: los mosqueteros eran tres, los cerditos eran 3, y ellos eran sólo dos”. Y así es como comienza la historia de Sebastián Cole, y cómo de repente, un niño inventado en un juego, comienza a formar parte de la vida de los otros dos protagonistas del libro.


Oleg y Enma son dos niños tremendamente imaginativos que usan esa capacidad de inventar para dejar a un lado los problemas familiares que los rodean. El padre de Oleg se ha quedado sin trabajo, y se pasa todo el día durmiendo; y su abuela, que vive con ellos, es una escritora que no baja del desván y que desde que salió de Polonia no ha sido capaz de terminar una historia, aunque ha comenzado muchas. Enma vive con su abuelo y sus hermanos; su madre se pasa el día trabajando para que al menos no les falte la comida, y aún así, son muchos los días que su amigo comparte con ella el desayuno cuando escucha las tripas de la niña sonar por hambre.


Como en el colegio se aburren, deciden un día crear a un nuevo compañero, al que llaman Sebastian Cole. Lo incluyen en la lista de clase y escriben sus exámenes como si fuese un alumno más. Pero un día, en su lugar secreto del patio del colegio, una nave de cartón aparece y de ella sale un niño con las mismas características y el mismo nombre que el que ellos habían imaginado. Y a partir de ahí, comienza una historia basada en la amistad que los llevará a vivir multitud de aventuras en las que acabarán implicando a todos sus compañeros del colegio e incluso al conserje vaquero, el conserje del colegio, un personaje que a lo largo del libro se irá ganando su importancia y que acabará teniendo también un papel fundamental.


Y así conoceremos a muñecos de nieve que hablan y se mueven o a una cabra que aparece cuando menos te lo esperas pero más la necesitas. A profesores que necesitan arreglar cuentas pendientes. A niños que no son lo que parecen. Y al Instituto de lo Irreal, la empresa que se encarga de esconder las anomalías que hay en el mundo o darles una explicación para que la gente no sepa que existen personas inventadas o situaciones inexplicables. Y esa organización será la que intente secuestrar a Sebastián Cole para encerrarlo en una habitación y hacerlo desaparecer mediante el olvido. Y hasta aquí puedo contar, porque el resto de la historia hay que descubrirla leyendo.


Como decía al principio, la historia es de fácil lectura, entretenida, pero quizá para mí, algo infantil. Sin embargo, a mi hermano le ha encantado y mi madre que también se la ha leído la ha disfrutado muchísimo por lo que al final creo que puede ser un libro para todos los gustos dependiendo de las preferencias de cada uno Mi hermano no deja de decirme que ha sido su libro favorito de este año, y que le va a decir a sus compañeros que se lo lean. Él ha sido capaz de imaginar la historia en su cabeza y le ha provocado sentimientos de alegría, diversión y en ocasiones tristeza, cosa que no consiguen todos los libros.


Lo que sí me ha gustado es la cantidad de valores que transmite: la importancia de la familia, de cuidar al que tienes al lado, no de dejar de crear y de inventar, la generosidad, la capacidad de adaptación, no confiar en extraños,  la necesidad que tienen los hijos de su padres y del miedo a perder su cariño, del miedo a desaparecer porque la gente no piense en nosotros, y, sobre todo, la fuerza y el valor de la amistad. Y, para terminar, un mensaje que merece la pena tener siempre presente: “estar vivo es una aventura maravillosa, haz que cada segundo valga la pena”.

 




Oleg y Emma llevan todo el curso jugando a un juego: el de inventarse a un tercer amigo. Así pasan el rato. Un día se inventan a Sebastian Cole, un niño capaz de millones de locuras. Nadie en su sano juicio creería que alguien así existe… Solo que un día Sebastian Cole aparece en la guarida secreta de Emma y Oleg, a bordo de una nave espacial de cartón. ES IMPOSIBLE. Y lo que todavía no saben es que muchas otras cosas imposibles están a punto de suceder.


Editorial: Blackie Books

Páginas: 304.

Precio: 16,90 euros.

 

 

 

Normalmente suelo mirar con lupa y con toda la desconfianza del mundo los libros que resultan ganadores con tal o cual galardón, premio o etiqueta similar. Tengo que confesar que se ha convertido más en una manía que en un hecho consumado porque entre los diversos premios que he leído he encontrado verdaderas lecturas que cualquier lector no puede dejar escapar a su lectura.


No soy Lizzy Bennet es de esas lecturas que me reconcilian en mi pensamiento positivo hacía las novelas premiadas. Es más, me alegro de que sea la novela ganadora porque he encontrado en ella muchas y muy buenas razones para que haya sido merecedora del Décimo Premio Vergara a la mejor novela romántica.


Ha sido la segunda toma de contacto con el polifacético escritor  J. de la Rosa y refuerza la buena experiencia que tuve con otra lectura suya, por lo que estoy seguro que en un futuro seguiré leyendo títulos suyos.  De paso aprovecho con este libro, para reafirmar que los hombres también podemos leer novela romántica porque en esta novela hay muchos ingredientes que la convierten en una lectura para todo tipo de lectores. Un consejo, solo hay que tener la mente abierta a disfrutar de una trama muy inteligente y no dejarse llevar por los prejuicios que provoca el género romántico en algunas personas.




Título: No soy Lizzy Bennet.

Autor: J. de la Rosa.

Editorial: Vergara Editores. 

Año: 2020.

Género: Romántica, Aventuras.

Páginas: 336 páginas.

ISBN: 9788418045059



Sinopsis:

Llamarse Lizzy apellidándose Bennet fue una casualidad, pero esta anécdota ha marcado su vida desde niña, desde el momento en que decidió guiar su conducta por el código moral de la protagonista de Orgullo y prejuicio, la otra Lizzy Bennet: honor, libertad, coherencia.

Pero algo tuvo que salir muy mal, porque con treinta años recién cumplidos, esos tres principios se han volatilizado: la prensa la considera un monstruo, la policía la persigue, y ella no cree en nada que no sea atravesar el país y llegar a San Cayetano, la capital del sur, donde debe llevar a cabo su última misión antes de acabar entre rejas.

En medio de esta huida, un accidente de tráfico la hace coincidir con John, un tipo que le desagrada al instante, y a quien solo quiere quitarse de encima. Aunque esa tarea no será fácil. John está decidido a recuperar lo que es suyo, y para conseguirlo la perseguirá, si hace falta, hasta el final del mundo.

Así, Lizzy se embarca en una travesía por carretera a lo largo de un país mágico, con la policía pisándoles los talones y unos extraños compañeros de viaje: Eve, enamorada de un hombre al que no conoce; Giacomo, que como cada año desde hace cincuenta y tres va en busca de su amada para pasar juntos una sola noche a la luz de la luna; y Ana, que ha decidido retomar su vida donde la dejó casi cuatro décadas atrás. Y por supuesto John, pues lo que empieza siendo una cuestión de orgullo, derriba todos sus prejuicios hasta hacerla comprender qué es de verdad el amor.

Moteles de carretera, comunas nudistas, grupos de terapia, serrerías perdidas en el bosque y un destino incierto los aunará a todos bajo la magia de una canción, justo cuando sus vidas deben enfrentarse a su destino.


Impresiones:

Imagino que al hablar de Lizzy Bennet, una de las protagonistas de esta novela much@s habréis pensado que ese nombre os suena a cierto personaje de Orgullo y prejuicio, la famosa novela de Jane Austen. Correcto, la obra de José de la Rosa no tiene como única coincidencia ese pequeño detalle puesto que el autor ha querido rendir homenaje a la escritora inglesa con esta novela en ciertos detalles que encontramos a lo largo de la lectura.


Para comenzar la novela, nos vamos a encontrar a nuestra protagonista huyendo en su coche a toda velocidad perseguida por unos agentes de la ley. Se habla de un asesinato, de un cadáver, y de la pobre Lizzy (cuyo perfil es el de una simpática librera) con todas las miras puestas en ella como presunta culpable. En su huida Lizzy tiene un accidente con el coche de John, quien tras este incidente decide perseguir a nuestra chica para reclamarle los daños ocasionados a su vehículo.  Lizzy pretende cruzar el país para llegar a San Cayetano, una localidad al sur donde debe realizar una tarea antes de que la policía logre detenerla y la meta en la cárcel.


Una trama entretenida a más no poder, desde el primer momento nos vamos a ver envueltos y casi protagonistas (el estilo del autor es tan cercano que convierte al lector en testigo de primera fila) de una autentica road movie, con carreras, persecuciones, parajes variopintos y rocambolescos. Un sinfín de situaciones cómicas, románticas y disparatadas. Un libro con un argumento muy cinematográfico como el propio autor nos reconoció en la entrevista que mantuvimos y que podéis leer aquí.


La intriga está servida en buena parte de la trama porque, la información vital del motivo por el cual oye Lizzy , se nos dará a cuentagotas y a través de los pasajes que trascurren en el pasado y que van intercalado con la acción en el presente. El buen rollo está presente y los mensajes de segundas oportunidades, primeras impresiones que luego no resultan ser lo que parecen dan mucho juego en estas páginas llenando la trama de escenas cómicas y entrañables. Un libro que esconde más de lo que puede resultar a primera vista y donde sin lugar a dudas el lector va a descubrir muchas más cosas que una simple historia romántica.


A la hora de hablar de los personajes atentos porque contra todo pronóstico, a nuestra Lizzy le salen competidores porque John se deja querer, Eve es una chica tan misteriosa y tan dura que atrae cual ojos de pantera,  tia Agatha como el motivo de todos los problemas, Ana alma cándida donde mirarse como modelo en ciertos aspectos de como tomarse la vida. La historia es muy buena, pero estos personajes bien merecen una lectura y una oportunidad a este libro que sorprende y promete cumplir con muchas de las expectativas que un libro ofrece a cualquier lector.


Autor:

José de la Rosa (Sevilla., 1970) Estudió Audiovisuales y empezó Periodismo. Ha


obtenido los premios de novela Vergara (2019) y Titania (2014) y ha sido finalista de los Premios Literarios Amazon. Es miembro de la Romance Writers of América (RWA). Ha publicado quince novelas en total, entre románticas y thrillers, y dos manuales sobre técnicas de escritura.




 

Foto: Javier Caro

José de la Rosa se ha proclamado flamante ganador del décimo Premio Vergara  de Novela Romántica. De casta le viene al galgo y del mismo modo que su tío Jesús de la Rosa convirtió a miles de creyentes al rock andaluz de la mano de Triana, José de la Rosa ha sido  el creador de grandes historias que le han deparado algún que otro reconocimiento en forma de premio y miles de seguidores.


Con su nueva novela, No soy Lizzy Bennet, el autor convierte un loco viaje en forma de persecución  a través de Estados Unidos, en una experiencia reveladora e iniciática para encontrarse a uno mismo y para homenajear de paso la figura de Jane Austen. La coincidencia en el nombre del personaje protagonista de esta novela con la de Orgullo y Prejuicio no queda solo ahí y a lo largo de sus páginas encontraremos ciertos guiños que sin lugar a dudas harán las delicias de los lectores y de los incondicionales de la novelista británica.


Una huida, una sospecha de asesinato que recae en una chica aparentemente normal y sobre la que todos los indicios apuntan a su culpabilidad. Agentes federales que pondrán en jaque a nuestra protagonista y que le pisarán los talones en todo momento. En medio de todo y a lo largo de un accidentado viaje, unos personajes que irán poniendo a prueba a Lizzy y le irán mostrando las enseñanzas que uno aprende al caminar. Humor, amor, acción, misterio y reflexión tienen cabida en una novela que no da lugar al aburrimiento. Una novela que es como una gran caja de sorpresas donde el autor ha querido hacer un bonito juego de intenciones utilizando la parábola del viaje de norte a sur para dar cabida en la trama un sinfín de ideas.


Llamarse Lizzy apellidándose Bennet fue una casualidad, pero esta anécdota ha marcado su vida desde niña, desde el momento en que decidió guiar su conducta por el código moral de la protagonista de Orgullo y prejuicio, la otra Lizzy Bennet: honor, libertad, coherencia.

Pero algo tuvo que salir muy mal, porque con treinta años recién cumplidos, esos tres principios se han volatilizado: la prensa la considera un monstruo, la policía la persigue, y ella no cree en nada que no sea atravesar el país y llegar a San Cayetano, la capital del sur, donde debe llevar a cabo su última misión antes de acabar entre rejas.

En medio de esta huida, un accidente de tráfico la hace coincidir con John, un tipo que le desagrada al instante, y a quien solo quiere quitarse de encima. Aunque esa tarea no será fácil. John está decidido a recuperar lo que es suyo, y para conseguirlo la perseguirá, si hace falta, hasta el final del mundo.

Así, Lizzy se embarca en una travesía por carretera a lo largo de un país mágico, con la policía pisándoles los talones y unos extraños compañeros de viaje: Eve, enamorada de un hombre al que no conoce; Giacomo, que como cada año desde hace cincuenta y tres va en busca de su amada para pasar juntos una sola noche a la luz de la luna; y Ana, que ha decidido retomar su vida donde la dejó casi cuatro décadas atrás. Y por supuesto John, pues lo que empieza siendo una cuestión de orgullo, derriba todos sus prejuicios hasta hacerla comprender qué es de verdad el amor.

Moteles de carretera, comunas nudistas, grupos de terapia, serrerías perdidas en el bosque y un destino incierto los aunará a todos bajo la magia de una canción, justo cuando sus vidas deben enfrentarse a su destino.


Libros en el petate: Buenos días José y antes que nada felicidades por ese 10º Premio Vergara de novela aunque en cuanto a premios literarios se refiere ya tienes experiencia.


José de la Rosa: Muchas gracias, no puedo negar que estoy muy contento con este premio.


L.P: Si no me equivoco es el tercer premio que ganas no es cierto.


J.R: Correcto, antes gané el premio Titania, otorgado por la editorial Urano y que es el mejor dotado económicamente de novela romántica. He sido finalista de los Amazon, un premio con mucha solera dentro de la novela romántica y ahora este supone el tercero.


L.P: Ahora que mencionas Amazon. Has editado con  editoriales importantes y auto publicación con Amazon parece algo incompatible para un escritor.


J.R: Yo desde hace muchos años tengo una estrategia personal como escritor y es que el cincuenta  por ciento de mi producción lo público con editoriales. Tengo la suerte de trabajar con Harper Collins y con Random House que son editoriales muy solventes que te dan mucha visibilidad y el cincuenta por ciento de mi producción la auto público en Amazon porque es lo que realmente te permite tener ingresos mensuales reales que te permiten vivir de escribir.


L.P: Las felicidades son dobles en primer lugar por el premio y en segundo lugar por una novela con la que me he disfrutado y me he divertido una barbaridad.  Una lectura que resulta trepidante. Puede parecer una pregunta típica pero es que todas las novelas la merecen. ¿Cómo surge una novela así?


J.R: Muchas veces las novelas no tienen una razón solida detrás. Esta novela surge a raíz de un viaje a la India porque a mí me encanta el misticismo hindú y hay una corriente filosófica que es el tantrismo que habla precisamente sobre el concepto de la rendición, el concepto de dejar de aspirar a cosas, de marcar objetivos a largo plazo y rendirte a tu vida aceptando lo que tienes, donde estamos y ordenar tu entorno de una forma para que todo te sea más grato. Esto me lleva a querer escribir una novela romántica en el que este concepto entrara de alguna manera dentro de su trama y dándole vueltas me resultaba muy complicado acertar con la manera de llevar a la práctica lo que tenía pensado. Pero fue casualmente un día en casa viendo una adaptación de Orgullo y prejuicio de Jane Austen cuando de pronto supe que iba a ser a través de Austen como iba a dar forma a mi proyecto. A partir de ahí  comencé a trabajar en el concepto de una Lizzy Bennet del siglo XXI cuando salió esta novela.


L.P: Eso quería preguntarte. En esta novela hay un claro homenaje a Jane Austen y a su obra Orgullo y prejuicio y quería que me contaras con más detalle.


J.R: Por supuesto Fernando. La novela romántica es un género que nunca ha estado especialmente valorado por esos apelativos de novela fácil y género rosa con el que lo han etiquetado. Un género donde la mayoría de sus lectoras son mujeres al igual que quien las escribe y me temo que también puede haber un poco de machismo sobre esa percepción no real que hay de la novela romántica. En un pasado sus protagonistas necesitaban ser salvadas, pero a día de hoy y desde hace tiempo estas mujeres están perfectamente empoderadas, que no son de nadie, ni necesitan principies azules que las salven de nada. Lo que contamos hoy en día en la novela romántica es  qué es lo que ocurre cuando de pronto te llega esa cosa extraña y hormonal que es el amor. Eso es la novela romántica.

Por ello, haciendo un poco homenaje al género, una de las grandes influencias de la novela romántica ha sido Jane Austen y su forma tan particular de plantear las relaciones entre hombres y mujeres. Es un homenaje a ella y a la aportación tan interesante que ha hecho con esos personajes como por ejemplo Elizabeth Bennett, que son personajes atemporales.


L.P: En esta novela la música tiene tanto protagonismo que incluso hasta existe una playlist en Spotify. “No soy Lizzy Bennet” que son las canciones que te han inspirado a escribir esta novela. Puedes explicarme un poco estas circunstancias.


J.R: Yo suelo trabajar dos novelas a la vez y las trabajo a lo largo de un año. Por este motivo y para que no haya confusión en las características de los personajes suelo buscar en internet alguna foto que me inspire en el perfil físico de esos personajes y trabajar sobre ellas y así darle esos rasgos sin temor a equivocarme. Para esta labor utilizo carpetas de Pinterest y remito a ellas para tod@s aquell@s que quieran ver la documentación sobre la que he trabajado a la hora de darles vida. Con el tiempo pensé que sería buena idea hacerlo también con la música porque yo soy un fan absoluto de la música y suelo escribir escuchándola y tengo un tipo de canciones según la novela que este escribiendo. Al final toda esa música que he utilizado durante el tiempo de redacción de la novela la meto en una playlist y la subo a Spotify.


L.P: Al comenzar la novela me vi más en una novela de acción que en una romántica ¿Cuesta separarte de tu vena de escritor de  thriller y aventura?


J.R: Es una novela que hasta el final tuve serias dudas de si sería comprendida porque la estructura de la novela romántica es muy concreta y muy definida, y las lectoras de novela romántica buscan una estructura muy específica  y esta novela rompe un poco con esa estructura. La idea que yo pretendía era contar un viaje que va de norte a sur, que va desde lo terrenal hasta lo más emocional que es el sur con la idea de sur real que tenemos. En la primera parte yo quería que fuera una comedia romántica al uso en el formato de road trip, pero  la novela evolucionara hacía su final en su tono emocional, pero manteniendo el humor para que sea coherente en su conjunto. Ese final está  inspirado en la película Crash, una de mis películas favoritas.


L.P: Acción, amor, misterio, humor y más elementos conforman lo que yo había definido y tú me acabas de confirmar como una road trip. Para poner un poco de orden a todos esos ingredientes que te he mencionado ¿Cómo es No soy Lizzy Bennet definida por su autor?


J.R: Yo tenía la idea de hacer una novela que fuera un poco motivacional, de manera que al final el lector recibiera un mensaje donde muestre a las personas a aceptar su vida y lo que tienen, sobre todo en estos tiempos de pandemia en los que muchos hemos podido reflexionar si realmente estamos haciendo con nuestra vida lo que queremos o la vida está haciendo con nosotros lo que quiere.


L.P: Hemos hablado de Lizzy Bennet, de donde viene, cómo la creas, pero no hemos hablado de John Denver, el personaje masculino. ¿Puedes hablarnos un poco sobre él?


J.R: Con John tenía un problema porque con el tipo de perfil que tiene podía entenderse como que fuera un salvador y nada más lejos de mi intención introducir dentro de una novela romántica un salvador. John es la contraposición a esa huida loca de Lizzy, que tiene muy claro a dónde quiere llegar, pero hacía falta una contraposición que le dijera “déjate llevar” y John es ese personaje que muestra que acepta la vida como le viene y toma de ella lo mejor que le da.


L.P: Es esta novela la historia de una travesía  que puede simbolizar todo lo que conllevar un viaje como el medio para estar con uno mismo y como herramienta para conocerse mejor. ¿Me equivoco definiéndolo así?


J.R: Creo que lo has clavado. La novela tiene un meta mensaje oculto y cuando la historia comienza a salir de esa realidad de novela de carretera y de novela cómica, es en ese momento cuando ellas abandonan la autovía que simboliza el camino que nos marca la vida y se mete por un camino de tierra amarilla, que en realidad es un intento de guiño al camino de baldosas amarillas de El mago de Oz, entrando en un mundo donde todo lo que te comienza a suceder puede ser real o fantasía.


L.P: Ahora que estamos hablando de viajes. ¿Eres muy viajero?


J.R: Yo soy muy viajero, me encanta viajar aunque ahora estoy en un periodo más tranquilo.


L.P: La tuya es una novela con grandes dosis de misterio cuyas soluciones vas dando con cuentagotas para que el lector vaya componiendo un croquis de lo que conforma la trama y que nos lleva a algo muy importante como son las apariencias y las primeras impresiones. Estas dos cuestiones nos permiten  reflexionar constantemente a lo largo de las distintas situaciones que aparecen en la novela sobre lo fácil que es juzgar a primera vista.


J.R: Efectivamente y me interesa mucho tu reflexión porque en la novela hay un personaje concretamente con el que yo intento exponer ese tema y es Eve, una mujer bellísima, despampanante y que es víctima de su belleza porque la gente la valora y decide relacionarse con ella a partir de su belleza sin buscar nada más. Al final ella elige quedarse con un personaje que es ciego, que no es capaz de verla. El juzgar forma parte de nuestras defensas desde tiempos remotos y luchar contra las apariencias es algo complicado porque todos juzgamos inmediatamente cuando nos presentan a alguien y solemos poner la etiqueta a esa nueva persona aunque  por suerte las etiquetas negativas en la mayoría de las ocasiones no suelen estar acertadas. La idea también era esa, trabajar la novela intentando mostrar que las cosas nos son como creemos muchas veces que son y que una cosa es lo que aparenta y otra muy distinta lo que realmente es.


L.P: Una persona como tú, que has estudiado audiovisuales ¿Cómo ves una película basada en esta novela. Son tus novelas tan cinematográficas, las creas con ese ADN que tienes de tu pasado en el mundo de los guiones?


J.R: Yo creo que sí, será por todos los años que me he pasado destripando guiones que la forma que tengo de escribir es muy cinematográfica, incluso la forma que tengo de vivir las escenas de mis novelas es más cinematográfica que literaria. Realmente si te fijas bien, casi que está planteado el guion y lo único que habría que hacer es desmenuzarlo y creo que funcionan muy bien como guiones porque ya casi que lo son.


L.P: Para finalizar no quiero despedirme sin hablar de tía Agatha, un personaje que me ha resultado muy interesante porque se habla constantemente de ella aunque no sea un personaje que su actuación este demasiado presente en la trama. ¿Puedes contar algo de este personaje?


J.R: Con la concepción de tía Agatha, la intención que yo tenía era de contar todo lo que ocurre a partir de la idea que tiene Lizzy  de salvar a tía Agatha y de que no la metan en la cárcel. Es un personaje que a mí me gusta mucho y que usa muy bien la superficialidad. Creo que la superficialidad es una magnifica herramienta porque te permite salir victorioso de cualquier situación porque parece que nada importa. Realmente dentro de los grandes superficiales es donde está la gente bien pensante. Fíjate en Oscar Wilde y sus aforismos o en Truman Capote, personajes que se han imbuido con la capa de la superficialidad, pero que son personas muy profundas, capaces de trasladar grandes enseñanzas. Esa era un poco la idea de tía Agatha, la persona que moralmente le permite a Lizzy estar entre el mundo del dinero de su familia y el mundo pequeño de librera que tiene Lizzy.


L.P: El mundo que quiere Lizzy al fin y al cabo.


J.R: Efectivamente.


L.P: José ha sido un verdadero placer charlar contigo y por supuesto hacer este viaje con Lizzy.


J.R: Encantado yo de conversar contigo sobre libros.


 “Nunca se ha de juzgar un libro por su portada”. Esa es una cita por todos conocida y que a lo largo de este libro es una idea que repite mucho una de sus protagonistas y es algo que tengo comprobado con muchos libros que hoy en día son auténticas joyas que luzco con orgullo en mis estanterías y de las que presumo de lomo, título y contenido porque de frente y viendo su portada nadie pararía a echarles un vistazo.


“Un libro es como una casa. Puede ser una chabola o un palacio, pero eso depende no tanto de la fachada, que son las cubiertas como de lo que haya en el interior. Un libro está esperando a que entres en él y descubras sus secretos. No te íes de las apariencias”.


En definitiva y resumiendo, es tan difícil resistirse a un título atractivo, acompañado de una portada magnifica que nos invita a la aventura, que como os podréis imaginar La librera y el ladrón ha sido una pieza a la que no pude negarme como lectura este verano. Un libro que se vende solo pues a su título y a su portada se le suma una sinopsis misteriosa, un personaje como Dante, libros secretos, robos, librerías de antiguo y metaliteratura, mucha metaliteratura. Damas y caballeros, que levante la mano quién es capaz de mirar hacia otro lado teniendo un ejemplar como este delante de sus ojos.





Título: La librera y el ladrón.

Autor: Oliver Espinosa.

Editorial: Planeta.

Año: 2020.

Género: Thriller, Aventuras.

Páginas: 334 páginas.

ISBN: 9788408227847






Sinopsis: 

Laura Loire es una librera anticuaria que está a punto de cerrar la venta de un manuscrito del Inferno de la Divina comedia de Dante con el que espera salvar su negocio. En el momento de la operación, descubre que le han robado el valioso libro y que en su lugar hay una burda copia. Ella está convencida de que Pol, su exnovio, un ladrón de guante blanco, está implicado. Sin embargo, poco después descubre que este forma parte de la lista de pasajeros de un avión que ha tenido un accidente en Barajas.
Todo esto hace que tanto ella como Marcos, el anciano mentor de Pol en el mundo de la bibliofilia, recuerden al joven y que conozcamos los pormenores de la difícil relación que mantuvieron la librera y el ladrón, mientras esta intenta, al mismo tiempo, averiguar qué ha sido del Inferno Loire, el manuscrito de la Divina comedia que pertenecía a su familia.
Cuando un misterioso hombre le exige a Laura una libreta manuscrita por Einstein, que contiene una información peligrosa, para devolverle el Inferno Loire, todo se precipita hacia una resolución frenética y llena de sorpresas. Pero lo que nadie sabe es que el manuscrito desaparecido esconde a su vez un increíble secreto.
Una novela adictiva de acción y aventura, y repleta de conocimiento y revelaciones, que nos acerca a un mundo fascinante, el de los coleccionistas de libros antiguos, que atraviesa épocas y lugares.


Impresiones:

Primera novela del autor Oliver Espinosa y estoy convencido de que no será la última porque tienes buenas ideas, sus tramas contienen buenos ingredientes que atraen al lector como la miel al oso y en líneas generales resulta un libro muy atractivo para leer.


Partimos de protagonistas que son los prototipos de cualquier historia de aventuras y acción. Pol, un ladrón de guante blanco, un buscavidas de manual con una infancia difícil y que hicieron que el chico de buen corazón  e inteligente eligiera por sus circunstancias elegir el mal camino. Capaz de luchar por causas justas y de robar para repartir el botín entre los pobres, sin que eso le exima de robarte la cartera en cuanto te distraigas. Aunque como dice la sinopsis nuestro protagonista fallece en un accidente de avión será un protagonista más de la novela debido a los constantes flash back que los que el autor ha construido la trama.


Laura, una chica guapa, con un trabajo con el que muchos que amamos los libros hemos soñado más de una vez con tener. Una chica de la que siempre es fácil enamorarse y que ejerce el papel junto con Pol de la tensión sexual no resuelta a las mil maravillas.


Mucho ojo con Marcos, un personaje secundario que por momentos dispondrá de mucho protagonismo hasta convertirlo en una de esas piezas sin la que la historia no tendía valor. Un hombre entrañable, ratón de biblioteca y todo un buscavidas que lleva a cuestas su propio inferno de Dante particular que hacen que en un mundo como el del coleccionismo de libros no tenga las manos limpias.


Un aspecto muy interesante que se puede disfrutar en este libro es el mundo de los coleccionistas, las subastas y la ambición por poseer tal o cual libro. Un auténtico submundo que el autor deja al descubierto a través de personajes, escenas y numerosas pinceladas.


Con la historia de nuestros dos protagonistas, sumada a la situación delicada de Loire, la librería de Laura que se encuentra en serios apuros económicos y a punto de ser pasto de las deudas y del embargo nace el comienzo de una trama que tiene uno de sus momentos claves cuando Laura intenta vender un famoso libro de gran valor para saldar las deudas y descubre que le han robado dicho libro y en su lugar han dejado una copia.


Será a partir de ese momento en que asistimos a una carrera contrarreloj para encontrar el libro, a los culpables y desentrañar todos los misterios que Oliver Espinosa va dejando entre las páginas de esta aventura. En algunos momentos, ciertas partes serán algo predecibles y tendremos en mente ciertos clichés que nos sonaran de este tipo de aventuras, pero el misterio y los giros argumentales serán la tónica predominante a lo largo de toda la novela por lo que disfrutaremos de igual manera. Un libro con embrollos, misterio, engaños, robos, acción, peligro y plagado de referencias a los libros.


Un libro que sin lugar a dudas es de los que te duran un viaje en tren, un vuelo de media distancia o tres tardes en una piscina. Dispone de los ingredientes necesarios para entretener, aprender y hacer pasar un buen rato recordando en su contenido aquellos best seller de aventuras y secretos que tanto predominaron en las estanterias en tiempos de El código Davinci.


Autor:

Oliver Espinosa (Barcelona, 1985) Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia.


Después de trabajar para algunos de los bufetes de abogados y consultoras más importantes de este país y para el Ministerio de Economía, pasó al sector hostelero. En la librera y el ladrón habla con conocimiento, por diversas experiencias profesionales, sobre el desconocido y fascinante mundo de los ladrones de libros, coleccionistas y bibliófilos y sobre un mercado negro de grandes obras culturales mucho más tenebroso de lo que podemos llegar a imaginar.

 

 

Conocí de la existencia de esta novela cuando fue nombrada  finalista del Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda 2018. Me resultaba una historia interesante, que podía reunir una serie de ingredientes que la convirtieran en una lectura muy atractiva pero que con tantas lecturas que incrementan a diario  el catálogo de libros que a  uno le gustaría leer quedó apuntada en la lista para no olvidar.

Fue el pasado mes de Noviembre cuando en el Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, que tuve la oportunidad de conocer durante esos días a su autor Julio Alejandre. Por raro que parezca creo recordad que si hablamos de su libro fue apenas un par de pinceladas puesto que nuestras conversaciones discurrieron por otros derroteros como es  su amor por la historia, su vida  como cooperante en tierras americanas.


Hoy estoy aquí para saldar esa pequeña deuda que contraje conmigo mismo y en la que me propuse conocer al Julio Alejandre escritor. 



Título: Las islas de Poniente.
Autor: Julio Alejandre.
Editorial: Pàmies.
Año: 2019.
Género: Novela histórica de ficción.
Páginas: 544 páginas.
ISBN: 9788417683115




Sinopsis:


Álvaro de Mendaña parte del Perú a la conquista de las islas Salomón y el descubrimiento de las Regiones Australes al mando de una flota. Un aprendiz de cirujano, preso de la justicia virreinal, se enrola, para escapar a su condena, en uno de los navíos: la nao Santa Ysabel. A bordo también viajan la dama por cuyo amor había sido apresado; un marinero fanático que, iluminado por una visión, confecciona una lista de los bienaventurados que se habrán de salvar en la travesía, y una tripulación de soldados y marineros, mujeres recatadas, atrevidas busconas, hidalgos aventureros y familias de colonos, todos en busca de fama, fortuna y una vida mejor en el otro confín del mundo.
Pero en medio del Pacífico una sublevación contra el capitán hace que la nao cambie el rumbo, se separe de la flota e inicie un viaje tan incierto como apasionante por mares y tierras desconocidos.
Las islas de Poniente es una apasionante novela de viajes y descubrimientos —entre ellos, el del continente australiano—, pero también una historia marcada por las traiciones, los crímenes, las penurias y las aventuras de un puñado de expedicionarios que, perseguidos por una fatídica profecía, luchan por el poder, la codicia o la mera supervivencia.
Impresiones:



Corre el año del señor de 1595 y el adelantado Don Álvaro de Mendaña se dispone a partir de Perú al mando de varias embarcaciones en lo que será su segunda expedición para poblar y colonizar las  islas Salomón y las regiones australes. Entre los barcos bajo sus órdenes, se encuentra la Santa Ysabel, que desaparecerá del grupo de naves expedicionarias  el 7 de Septiembre de ese mismo año con casi doscientas almas a bordo. Siglos más tardes diversos documentos encontrados de los  que no puede certificarse su veracidad al ser copias, relatan de boca de uno de sus tripulantes, un tal Juan Torres, el destino que pudo tener aquella nave y los que abordo iban.

Será Juan Torres, un soldado de fortuna embarcado en la Santa Ysabel para redimir una pena de cárcel,  nuestro protagonista en esta aventura literaria en la que Julio Alejandre nos invita a ser testigos privilegiados, nunca mejor dicho, para conocer a través de los ojos  de este personaje todo lo que aconteció en aquella travesía. No será la vida de Juan la única que conozcamos pues a lo largo de sus páginas, como sí de una novela coral se tratara sabremos la vida y milagros de muchos de sus tripulantes, convirtiendo la obra en una obra de teatro en la que por un barco que será escenario improvisado, desfilaran sus protagonistas desempeñando sus papeles en una aventura épica que como en casi todas las del estilo tendrá mucho de drama.

A modo de diario relatado de boca de Juan Torres se nos narra el día a día de los acontecimientos más importantes en la Santa Ysabel y en las tierras a las que estos intrépidos personajes arribaron. Contado de forma ágil, amena y muy detallada, aunque sin abrumar con descripciones, el lector se sentirá en todo momento como parte de la expedición. Una expedición de auténticos aventureros, embarcados en un viaje incierto por motivos casi siempre extremos que bien podrían ser el último cartucho para unas gentes cuyas vidas estaban al borde de la ruina personal o económica. 

Emprenden su larga travesía con la esperanza puesta en una nueva vida en  tierras inexploradas, donde empezar de cero en el caso de los civiles o el afán de gloria, fortuna y conquista para los soldados y mandos eran la razón de acometer semejante empresa.

La verdadera aventura comienza cuando debido a las desavenencias por su manera de gobernar la nave, sucede un motín que hará que la  Santa Ysabel se separe del grupo de naves de la expedición que comandaba Mendaña y de la que a título informativo el autor dará algunas pinceladas sobre el destino que dichas naves tuvieron.  Comienza así un viaje lleno de luchas por el poder y el control de la nave, las desavenencias por la ruta a tomar que harán que de cierta forma esto se convierta en la brújula que guiará el camino de la  trama. Dentro de la nave conoceremos como se vivía a diario en un galeón como el que protagoniza la novela, la distribución de las tareas, su limpieza, su mantenimiento, el racho y la manera de aprovisionarse. Todo ello explicado de forma muy inteligente por el autor a través de las narraciones  del soldado Torres mientras relata todo lo que va ocurriendo en la nave.

A las disputas por el poder se le unen los romances, las historias de amor, que no serán muchas peros si importantes, porque como en la vida real, por celos y temas de amoríos, el hombre llega a hacer auténticas locuras y pierde el juicio de lo racional.

En el libro no faltaran escenas de expediciones para conquistar tierras aun no exploradas, luchas contra nativos, epidemias, naufragios, fundación de nuevas ciudades. Un sinfín de situaciones porque como en las buenas historias de aventuras, siempre esta ocurriendo algún inconveniente del que hay que salir, que harán en todo momento, que el interés por la narración no decaiga, ya que  en definitiva esta es una gran aventura con todos los ingredientes para pasarlo muy entretenido con una lectura en la que se disfruta, se aprende y se reflexiona, que viniendo de un libro es de agradecer.

Puede que mis palabras al final se queden cortas para describir todo lo que Las islas de Poniente contiene y puede ofrecer al lector, pero un viaje de semejantes características, con aquellas condiciones y el misterio que envuelve a lo que ocurrió con aquellos aventureros,  tiene mucho que contar pero mientras más se diga menos capacidad a la sorpresa  deja uno a los futuros lectores.

No me queda más que recomendar su lectura, que tiene todo lo que este género de aventuras y de ficción histórica puede ofrecer  para hacer disfrutar al lector. Una buena trama que en todo momento pondrá a los lectores en vilo sobre el  destino que  deparará a los personajes y sobre el final que dará el autor a toda esta historia. Una  buena narración, con un lenguaje muy bien trabajado que hace que vivíamos mucho más el ambiente de aquellos siglos, donde cualquier viaje era una odisea épica y una gran aventura en condiciones muy precarias en la mayoría de los casos.

                                                            

Autor:

Julio Alejandre nació en Madrid allá por los años setenta, donde estudió Magisterio y más tarde Pedagogía. Después de unos años dedicado a la enseñanza, se marchó a Centroamérica para trabajar como cooperante con refugiados de guerra, y allí permaneció más de una década. En la actualidad reside en Extremadura y forma parte de un equipo de Orientación Psicoeducativa.
Ha obtenido premios literarios en certámenes nacionales e internacionales, y ha publicado los libros Héroes, tumbas y libros perdidos, Seis mil lunas Reporte de una boda y un entierro, y es autor del blog «La otra literatura». y tiene una interesante página personal El blog de Julio Alejandre