Tarde
gris en Sevilla, nubarrones que amenazan tormenta pero que no termina de
romper. Puede que sea la manera de esta ciudad de ponerse unas galas a juego
con la portada de la novela que presenta la editorial Triskel, una portada que
por cierto es de alabar porque tiene una estética de admirar.
A las
20 horas con puntualidad extraña para una ciudad que vive a su ritmo y que se
recrea en conversaciones de lectores que nuevamente se reencuentran, el editor
Rafael Velis hace de director de orquesta, la escritora Elena Marqués de
maestra de ceremonias y Manuel Vilches, el padre de la criatura de protagonista
absoluto del evento..
El
escenario La Carbonería, testigo mudo de muchos momentos culturales de la
ciudad, un lugar emblemático con olor a chimenea casi eterno, suelo con siglos
de pisadas y paredes acogedoras con ritmos flamencos cuyos ecos a cante jondo se palpan en el ambiente.
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Fue
Elena Marqués quien presento a Manuel Vilches como autor, nos contó de que lo
conocía y sus andanzas literarias, para pasar a leernos un fragmento suyo que
forma parte del prologo de la novela y
con esto ceder el testigo absoluto al protagonista de la noche.
El
autor dio las gracias bastante emocionado a los presentes, sobre todo a Elena
por sus palabras en la presentación y aquellos que reconocía entre los
asistentes y que se habían desplazado desde fuera de Sevilla para estar
presentes en el acto. Un Manuel Vilches muy orgullosos de su obra tuvo que ser
en algunos momentos advertido por su editor para que no contará toda la obra y
es que al autor se le veía tan entusiasmado a la hora de hablar de ”Las
Cavernas del alma” que cualquier momento de silencio aprovechaba para
arrancarse a seguir comentando más pasajes
interesantes del libro. Un libro cuya historia transcurre en la España del
siglo XVI bajo el Imperio de Felipe II, un Imperio con luces y sombras y entre
estas últimas la historia de un obispo y su joven mancebo que serán las figuras
principales en torno a la que gira la trama. Personajes reales a los que el
autor ha dado vida desde que en el año 2003 surgiera la idea tras la lectura de
un legajo y cuyo cuerpo ha ido tomando forma a lo largo de diez años de
constantes revisiones y aportaciones nuevas al texto.
Manuel
Vilches advierte que nos encontraremos una historia donde su final nada tiene
que ver con el inicio de la obra y donde seguiremos la vida de Don Francisco de
Salazar obispo de Salamina cuyo secreto
inconfesable que provocara su tormento ante la sociedad. Una sociedad cuyo
telón de fondo es la Sevilla del XVI, documentada con mayor exactitud en una
segunda revisión, donde se profundiza mucho más en los escenarios y que los amantes de la Sevilla clásica
disfrutarán con el paseo que les propone el autor por una ciudad en pleno
apogeo de la carrera de Indias.
Es el
propio autor el que califica su obra como impublicable y muy morbosa, con un
contenido muy crítico a la sociedad de la época, a la hipocresía del ser humano
que ha tenido que vivir a lo largo de toda su vida y que le ha hecho derramar
más énfasis en el fondo de su novela.
De
Manuel Vilches su editor lo califico como un poeta y eso se nota en su
narración, con un lenguaje muy cuidado y documentado). Este
libro ha sido un intento de abrir esas cavernas del alma y dejar que entre aire
fresco mencionaba el propio autor para terminar citando el refranero popular
con la frase “Quien escribe se describe”.





