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 ¿Qué se oculta en las bolsas de basura para que sea un negocio tan rentable? Esa es la pregunta inquietante que plantea Susana Jódar desde la sinopsis de El negocio, debut noir que transcurre entre las calles del casco antiguo de Oviedo y que nos lanza directo a la penumbra de un crimen “perfecto”. Y si existía la fórmula para escribir un noir casero, con sabor local y ritmo trepidante, esta novela va finísima.


Nada más empezar, lo que destaca es la ambientación: una Oviedo que deja de ser decorado para convertirse en personaje. Calles medievales, parques, rincones donde la noche se alarga y el silencio encubre secretos. La ciudad respira, caminas con los personajes, oyes pasos por el Fontán, e incluso temes lo que puede acechar desde un portal.


La novela gira en torno a “los invisibles”: personajes que pasan desapercibidos hasta que la autora les pone el foco. Marcos, trabajador de la basura, y Iva, detective privada sin instinto ni recursos, encarnarían fácilmente a dos caras de la misma moneda: dos invisibles en un sistema que los ignora. Como explica Jódar, “la falta de miradas” les convierte en presas y pies para su propia trampa


La novela alterna dos puntos de vista y la alternancia se convierte en potencia: dos historias que corren en paralelo y que nos tienen enganchados, esperando saber cuándo se cruzarán.


Marcos es un tipo corriente, con un trabajo que le humilla, un pasado mediocre y una decisión que puede cobrar muy caro: recibir dinero por no preguntar y seguir su turno de recogida. ¿El dinero puede comprarlo todo?. Por otra parte, tenemos a Iva, en cambio, es una detective atropellada. Pocas herramientas, vida desordenada, y una misión personal: encontrar a la nieta de una clienta. Aunque su trama arranca de una desaparición “convencional”, pronto se descoloca cuando detecta que esto no va solo de una chica extraviada, sino de algo más oscuro.


El estilo es claro y sin florituras inútiles. Tiene sus momentos de reflexión psicológica —culpa, frustración, indignación—, pero sin ralentizar el ritmo. Como digo, es un noir casero que respira. Es de esas tramas donde sientes que lo que está contado podría pasar, incluso cerca de ti, sin necesidad de conspiranoias complicadas.


Uno de los puntos que más engancha es cómo dos historias que pintan muy diferentes se van uniendo. Primero son pistas sueltas, luego cruce de personajes o situaciones, hasta que llega ese momento en que, más que dos narraciones paralelas, necesitas entender a fondo por qué están conectadas. Ese momento de “precipitación” que promete la sinopsis es real: páginas finales que aceleran y llevan a un clímax donde todas las piezas encajan… salvo una: ¿te estaban engañando todo el tiempo?


Esa tensión se mantiene hasta el final. Lo que parecía un caso de desaparición se extiende hacia un entramado de corrupción, cadáveres y dinero sucio. Y cuando crees que has deducido el final, Jódar lanza el giro que hace replantearte todo lo leído.


El negocio es un noir con raíces asturianas que sabe jugar con el lector. Lo que parece un thriller pequeño, de crímenes modestos en una ciudad pequeña, desemboca en una historia que tiene de todo: misterio, acción, momentos de tensión, unos protagonistas que luchan contra su invisibilidad y una atmósfera que mantiene el suspense


 



Fernando Benzo regresa con El dragón negro, un thriller intenso y atmosférico que se adentra en los rincones más oscuros de la criminalidad internacional. Esta novela combina los códigos clásicos del género policíaco —asesinatos, investigación, dúo policial dispar, giros argumentales— con una inmersión fascinante en la cultura china y sus redes criminales. Lo que en un inicio parece un caso rutinario de ajuste de cuentas entre bandas locales, pronto se convierte en un conflicto con implicaciones globales, conectando el pasado, el presente y un futuro amenazado.


La novela se estructura alrededor de una investigación encabezada por la inspectora Estela Domínguez, una mujer meticulosa, ética hasta el extremo, que representa el orden institucional. A su lado, como contrapunto perfecto, se encuentra Roi Conde, un policía de métodos heterodoxos, desengañado y ambiguo moralmente, pero con un olfato infalible. El contraste entre ambos es el primer gran acierto de Benzo: los dos personajes no solo aportan ritmo y tensión a la narración, sino que encarnan la dualidad esencial del thriller  (la lucha entre el deber y la necesidad, entre la ley y la justicia)


Todo un logro del autor el equilibrio entre la acción trepidante y la profundidad de los personajes. Estela, por ejemplo, no es la típica inspectora rígida atrapada en el cliché de la “policía de manual”, sino una mujer cuya evolución moral va tensándose página a página, enfrentada a decisiones que pondrán en duda sus principios. Por su parte, Roi Conde, con ese aire de antihéroe cansado, conquista por su complejidad: no es simplemente el “poli malo” que sirve de contraste, sino alguien que arrastra cicatrices, culpa y una visión amarga del sistema.


Fernando Benzo construye esta historia sobre una premisa clásica (un crimen que desencadena una investigación), pero detrás de los asesinatos hay una compleja red de intereses internacionales, ligada a una tríada china que se presenta como un ente omnipresente y casi invulnerable. Este enemigo, el “dragón negro” que da título a la novela, no es solo un hombre o una organización, sino un símbolo del mal que trasciende fronteras, instituciones y códigos morales. En la tradición china, el dragón negro representa el caos, la perversión del poder, y esa simbología se cuela sutilmente a lo largo de toda la narración, sin convertirse en un elemento exótico gratuito.


La ambientación es otro de los puntos fuertes del libro. Aunque la acción principal se sitúa en España, las ramificaciones del caso nos llevan a escenarios internacionales que refuerzan la sensación de que lo que está en juego no es solo una investigación policial, sino el orden mismo del sistema. El autor sabe dosificar la información con pericia, conectando hechos pasados con consecuencias en el presente y planteando una amenaza futura que eleva la tensión narrativa. Esta estructura de “efecto mariposa”  (donde un pequeño hecho puede alterar un ecosistema completo) resulta especialmente efectiva en el género negro, y Benzo la maneja.


 El estilo narrativo es ágil, visual, con diálogos bien construidos y descripciones lo suficientemente precisas como para situarnos sin lastrar la acción. La prosa de Benzo no pretende exhibirse, sino servir a la historia, lo cual es de agradecer en un género donde el exceso estilístico suele jugar en contra de la tensión con maestría.


El dragón negro es, en definitiva, una novela que respeta las convenciones del thriller  (un crimen, una investigación, un duelo moral)  pero que al mismo tiempo se atreve a explorar nuevas capas: la complejidad de las relaciones humanas, la fragilidad de las certezas éticas, y la influencia silenciosa de culturas tan fascinantes como herméticas, como la china. La obra propone una reflexión sutil pero constante: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para detener el mal? ¿Y qué estamos dispuestos a sacrificar en el camino?

 

Con un final que cierra la trama principal, pero deja abiertas heridas y preguntas, Fernando Benzo nos entrega una novela sólida, adictiva y reflexiva, que engancha tanto por su trama como por su trasfondo. Un thriller de los de siempre, sí, pero con una ambición narrativa que lo coloca entre lo mejor del género reciente en lengua española.

 



 

Arturo Pérez-Reverte tiene una relación especial con la ciudad de Sevilla como se ha podido comprobar por algunas de sus novelas. Fruto de esta relación, suele pasarse por la ciudad a promocionar sus obras. En esta ocasión le ha tocado el turno a El problema final (Alfaguara), publicada el pasado cinco de septiembre simultáneamente en España y Latinoamérica, con una tirada de más de ciento ochenta mil ejemplares y que desde el primer día, se ha colocado en el número uno de ventas, llegándose a vender cincuenta mil ejemplares en los primeros veinte días de su lanzamiento.


Ambientada en 1960, cuenta la historia de un grupo de huéspedes alojados en el hotel de una pequeña isla del Egeo, donde en un principio, tiene lugar un suicidio, que acaba complicándose, para terminar, convirtiendo a todos los allí presentes en potenciales sospechosos de lo que parece ser un asesinato.


Pérez-Reverte construye una novela de intriga o novela problema como a él le gusta denominarla, con un aire clásico y canónico al estilo de las novelas de Conan Doyle o Agatha Christie, sumando a esto bastantes aspectos novedosos y actuales, que van a provocar al lector a enfrentarse a la novela de una forma diferente lejos de las novelas negras actuales.


Todo surge cuando el autor se preguntó si el lector actual de novela negra sería capaz de enfrentarse a una novela tradicional, una novela que exige más reflexión que acción. La novela de misterio clásica de toda la vida en contraposición con la que se hace actualmente.




Una novela que ha supuesto dos años de trabajo, dos años dedicados en cuerpo y alma a realizar un barrido por la literatura clásica (Chesterton y Poe por citar a algunos) sacando de todos ellos los elementos que necesitaba. Recogiendo ingredientes de otros autores para crear su propia receta y presentar al lector una especie juego del Cluedo literario entre escritor y lector. Se trata de intentar ver como se hizo el asesino a partir de una serie de pistas a modo de información que va dejando caer el autor a lo largo de la trama recuperando para esta ocasión el estilo de las viejas novelas clásicas.


Cuenta el autor, que montar el caso resultó complejo, puesto que se han hecho tantas novelas que el lector de hoy en día sabe latín y “no podía correr el riesgo de que te desmonten la novela antes de llegar al final y evite que sea una gran sorpresa y por supuesto esto no se puede improvisar”. Por ese motivo cuenta que ha sido la novela que más ha tenido que reescribir. Una novela simple en su aspecto, pero muy compleja en su contenido porque está llena de guiños personales, que a veces son hasta familiares. Una novela llena de nostalgia, pero en sentido positivo, una novela agridulce, centrada sobre todo en recuerdos del cine y la literatura y en la memoria de los años 50 y 60.


Esto la convierte en una obra algo biográfica porque en ella esta el niño lector que Pérez-Reverte fue y es un recorrido por el cine clásico que él ha visto. Pero a pesar de todo esto, en una novela como esta, como autor ha intentado desaparecer y dejar todo el protagonismo a sus personajes y los detalles porque la novela tiene muchos pequeños objetivos que cada lector encontrará en un guiño u otro de los que abundan a lo largo de sus páginas.





Terminó Pérez-Reverte el encuentro con los medios comentando que su protagonista está basado e inspirado en un claro homenaje a Basil Rathbone, el Sherlock Holmes por excelencia. Que Watson basado en un español se le ocurrió mientras compraba una colección de novelas antiguas.  Todo tiene un recuerdo, todo un porqué y en muchos momentos hay un guiño.

 






 Es asombroso como el comenzar un libro en un lugar con el encanto de Pedrafita do Cebreiro, envolverte en su simbolismo y leer varias frases atractivas y sugerentes consiguen que en menos de cinco páginas ya este enganchado a un misterio, el de Laura y la desaparición de su pareja. Pero no queda todo ahí con la desaparición de su pareja en unas circunstancias extrañas. Una misteriosa llamada minutos después le dice a Laura que si quiere volver a ver con vida a su novio “tenía siete días para robar las reliquias del apóstol Santiago


Manel Loureiro es de sobra conocido en el panorama literario. Es un contador de historias genial, alguien que te da un misterio tras otro en una trama vertiginosa y cuando te das cuenta te ves atrapado entre las páginas de su libro y en la necesidad de querer más y de seguir leyendo .


Muy atractivo el misterio que se cierne sobre Laura, nuestra protagonista, una mujer que tras un violento accidente ha perdido la memoria hasta el punto de no recordar nada de su pasado. Muchas preguntas para una trama que nos provocará la necesidad de darles respuestas y la única solución para ellos es no parar de leer.


La ladrona de huesos es de esas novelas que mientras más cuentas sobre ella, más se pierde el efecto sorpresa y creedme que toda ella es una gran sorpresa que va apareciendo con cada página, en cada giro argumental o con cada final de capítulo.


Por contaros algo diré que consta de dos historias, una presente y otra en el pasado. En medio de todo un robo, el de los huesos del apóstol y el camino de Santiago, un lugar muy presente en una ecuación con muchas incógnitas y donde el autor de vez en cuando ofrece alguna pista para que el lector pueda disfrutar además de con la lectura, de elaborar sus propias teorías e hipótesis de por qué ocurre lo que ocurre.


Un thriller con tintes americanos, pero que no les confunda tanta acción, es producto nacional y es una historia que va a jugar con su instinto, sus ideas y que les va a dejar más de una reflexión que hacerse y muchas ganas de hacer el camino de Santiago y de visitar su catedral.


Léanla antes de que le dé a alguien la idea de convertirla en película o serie y luego no puedan decir eso de “pues yo me leí el libro y está mucho mejor”


A continuación os dejo la charla que mantuve con el autor hace unas semanas.





 


 



 




Título: El asesino inconformista.

Autor: Carlos Bardem

Editorial: Plaza & Jánes.

Año: 2021.

Género: Novela negra, Narrativa contemporánea.

Páginas: 384.

ISBN: 9788401027154










Sinopsis:

Fortunato es un asesino a sueldo, culto, elegante y discreto. Cuando se le encarga que elimine a una política corrupta, recuerda su infancia y juventud, cómo sintió crecer la violencia dentro y qué hizo para controlarla y usarla, según él, en beneficio propio y de los demás. Pero esta educación sentimental es solo el principio de un viaje que le llevará por los escenarios más oscuros y violentos de nuestra sociedad y le hará replantearse su papel en ella. Una odisea de décadas por Madrid y escenarios como Nueva York, Zanzíbar, Bagdad, Estocolmo o Marruecos. Y es también la historia de un asesino enamorado, la radiografía de una pareja. ¿Estará dispuesto a sacrificar al amor de su vida por seguir sus ideales hasta el final? ¿Será este su último encargo?

Valiéndose de una trabajada prosa llena de ironía e inteligencia, Carlos Bardem realiza el prodigioso retrato de un antihéroe carismático y complejo atrapado en una sociedad dominada por la inmoralidad y la corrupción. Tras el éxito de Mongo Blanco, el autor conjuga la novela negra, la sátira política y la denuncia social enEl asesino inconformista, una original historia de amor, humor y muerte.




Impresiones

Tenía ganas de leer a Carlos Bardem desde que me comentaron que su anterior novela, Mongo blanco era una pasada. Me gusta su faceta como actor y quería comprobar cómo se desenvuelve en un registro como la escritura. Tras terminar de leer EL ASESINO INCONFORMISTA ya puedo decir que desde hoy cuenta con un seguidor más.

 

Cara de asombro se me ha quedado al terminar de leer la obra de Bardem. Una novela negra que efectivamente es una novela, bastante negra porque desciende a las miserias de lo humano y tiene hasta sus muertos, crímenes y de más trapicheos mafiosos.  

A ratos parece un ensayo político y social y por momentos es una biografía. Llegados a este punto, reconozco que no es una novela negra al uso y que en algunos momentos me ha descolocado con su historia de amor de por medio. Pero nada que una gran dosis de originalidad como de la que puede presumir su trama, y un estilo narrativo que atrapa, engancha y embauca me devuelvan a pensar que si uno disfruta y se siente encandilado con la historia da igual que se salga del guion que uno esperaba.

 

Me merecía leer una novela como esta, donde Fortunato nuestro protagonista, es el malo, pero también es el héroe. Un asesino que es imposible que te caiga mal, aunque sea implacable, frio y calculador. Es el antihéroe, pero por alguna razón que aún no llego a entender me declaro incondicional de semejante personaje a mitad de camino entre Harry el sucio y Aramis, el paladín de Dumas. Fortunado es un asesino a sueldo de alguna organización secreta gubernamental que en su momento lo reclutó debido a sus cualidades. Un sicario muy particular porque acepta solo encargos de personas que entiende que merecen ser quitadas de en medio y en casi todos sus casos, sus víctimas suelen ser políticos corruptos.

Durante su último encargo Fortunato hace memoria de sus origines, de su adolescencia, de su familia y de todas las causas que le han llevado a elegir el camino que le sitúa en el punto en el que esta ahora mismo.

 

El asesino inconformista es políticamente incorrecta y eso me gusta. Creo que el autor se lo ha tenido que pasar pipa escribiéndola porque le habrá servido de terapia o desahogo ya que no deja títere con cabeza, sin perder en todo momento la línea argumental de la trama. Bardem se despacha a gusto, pero creo que en esta novela todo se le perdona porque es ironía de la que te alegra el día. Es nostalgia para los que saben de qué está hablando el autor cuando menciona a tal o cual nombre, y sobre todo es llamar en ciertos momentos al pan, pan  y al vino, vino.

 

Hay que leerla porque no todos los días uno puede cruzarse con un libro que son muchos en uno y con algo tan original que sienta tan bien.



Autor: Carlos Bardem (Madrid, 1963) es actor y escritor. Licenciado en Historia y diplomado en Relaciones Internacionales, publicó su primer libro, Durango Perdido, en 1997. Su debut como novelista en 1999 le valió ser finalista del Premio Nadal con Muertes ejemplares. Su segundo libro, Buziana o el peso del alma, obtuvo el Premio Destino-Guión en 2002. En 2005 publicó La Bardem, las memorias de Pilar, su madre. Y en 2009, Alacrán enamorado (Plaza & Janés), llevada al cine en 2013. Mongo Blanco es su última novela.





 

Quien me conoce sabe que siento autentica debilidad por los libros de Cristina Perfumo. Me gustan sus historias, me gustan sus personajes y con cada novela y aunque sea un lugar lejano e inhóspito, me siento con cada novela más fan de la Patagonia, se me esta descubriendo un lugar con tantas posibilidades que a cada novela siento más cercana aquella tierra.


Aquell@s que piensan como yo están de enhorabuena pues Cristian saca nueva novela. Titulada Los crímenes del glaciar, nos vamos a encontrar otra apasionante novela negra del autor argentino cuya sinopsis podéis leer a continuación.

 

El cuerpo de un turista aparece congelado en el glaciar más grande de la Patagonia. Murió sobre el hielo, de un disparo en el vientre, hace treinta años.

Pero tú, que te llamas Julián y eres de Barcelona, ignoras que esto te cambia la vida.

Para entenderlo, primero deberás saber que tu padre tenía un hermano del que nunca te habló. Después, que ese hermano acaba de morir. Y por último, que en su testamento figuras como único heredero de una misteriosa propiedad en El Chaltén, un idílico pueblo de la Patagonia.

Viajarás hasta allí para venderla, pero cometerás el error de hacer demasiadas preguntas. Entonces comprenderás que, treinta años después del crimen, en El Chaltén se esconde alguien dispuesto a borrarte del mapa con tal de que no llegues a la verdad.




Tras ganar el Premio Literario de Amazon con El coleccionista de flechas (que ya está siendo adaptada a la pantalla), Cristian Perfumo regresa con un thriller adictivo que llevará al lector a recorrer Barcelona y algunos de los rincones más bonitos y remotos de la Patagonia argentina.

«Cristian Perfumo nos trae la magia de la Patagonia envuelta en el misterio de unas sólidas y ágiles novelas policiacas que no dejan indiferente. Toda una revelación» - Jordi Sierra i Fabra

«Todo amante del buen thriller debería leer a Cristian Perfumo» - Fernando Gamboa


SOBRE EL AUTOR

Cristian Perfumo escribe thrillers ambientados en la Patagonia Argentina, donde se crio.


El primero, El secreto sumergido (2011), está inspirado en una historia real y lleva ya ocho ediciones, con miles de copias vendidas en todo el mundo.
En 2014 publicó Dónde enterré a Fabiana Orquera, que agotó varias ediciones en papel y en julio de 2015 se convirtió en el séptimo libro más vendido de Amazon en España y el décimo en México.


Cazador de farsantes (2015), su tercera novela con frío y viento, también agotó la primera tirada.


El coleccionista de flechas (2017) ganó el Premio Literario de Amazon, al que se presentaron más de 1800 obras de autores de 39 países, y está siendo adaptada a la pantalla.


Rescate gris (2018) fue finalista del Premio Clarín de Novela 2018, uno de los galardones literarios más importantes de Latinoamérica, y más tarde fue publicado por la editorial Suma de Letras.


En 2020 publicó Los ladrones de Entrevientos, una novela de atracos que ha sido definida por la crítica como «La casa de papel en la Patagonia».
Recientemente ha publicado Los crímenes del glaciar (2021).
Sus libros han sido traducidos al inglés, al francés y editados en formatos audiolibro y braille.


Tras vivir años en Australia, Cristian está radicado en Barcelona.



                                                     

Novela ya disponible para disfrutar de una trepidante historia. 

 Siempre es un placer leer una novela de Benito Olmo, pero hablar con él de cualquier  tema es una verdadera suerte porque frente a nosotros encontramos a un tipo que argumenta su discurso de forma magistral, que no tiene pelos en la lengua y que si tiene que alabar a alguien te explica los motivos y si tiene que dar palos no se va a esconder.


Nos sentamos con el autor gaditano para hablar de El gran rojo, su última novela que se desarrolla en Frankfurt y donde acompañaremos a Mascarell, un detective sin suerte y Ayla, una joven de dieciséis años que intentará averiguar que se esconde tras la muerte de su hermano.


Una novela negra con todos los ingredientes del género y que demuestra que Benito es un purista que destila en sus obras novela negra pura y dura denotando que con cada nueva obra su calidad y su categoría como escritor crece. 



Libros en el petate: Te veo en Frankfurt y no puedo evitar recordar aquella chirigota de Juan Carlos Aragón que decía “Hamburgo es Cádiz con más malaje y Cádiz es Hamburgo con más paraos”. Tienes que explicarme que haces en Frankfurt.


Benito Olmo: Hace dos años y medio fui una semana a Frankfurt de viaje y al conocerla me gustó. Me gustó no porque fuera bonita porque de hecho no lo es, pero me pareció muy peculiar y un sitio formidable para escribir una novela negra. Frankfurt tiene un barrio rojo en el que acabé de forma accidental mientras miraba y visitaba la zona de rascacielos y de rebote terminé en ese barrio rojo miserable donde además están las narco salas, unos lugares que el estado pone para que los toxicómanos vayan a meterse su dosis con unas medidas mínimas de seguridad y personal especializado que puedan ayudarle en caso de sobredosis.


Podías ver allí prostitución, drogas, traficantes, gente muy variopinta que convivía con gente con coches de alta gama, tipos trajeados que ganan miles de euros al día y me pareció un contraste brutal que hacía de toda esa mescolanza un caldo de cultivo formidable para escribir  una novela negra genial. Así que un año más tarde mi chica y yo la oportunidad de mudarnos a Alemania y las primeras líneas de El gran rojo las escribí cuando aterricé en Frankfurt.


L.P: El trabajo de campo ha tenido que ser interesante porque hasta ahora habías escrito novelas que se desarrollaban en ciudades que ya conocías. Esto para ti era completamente nuevo.


B.O: Ha sido un trabajo muy intenso y sobre todo muy enriquecedor. Te en cuenta que al empezar de cero en un país y una ciudad que no conocía, con un idioma que no hablo y ha sido muy duro, por eso escribir una novela ha sido una manera de adaptarme, de llevármelo a mí terreno. Yo he descubierto Frankfurt con ojos de escritor porque cada día iba paseando por sus calles e iba viendo donde iba a recrear una escena o veía a gente que me gustaba para que fueran un personaje. He descubierto la ciudad escribiéndola y se puede decir que me he tomado la escritura como un mecanismo de defensa.


L.P: Escuchándote todo esto me da por preguntarte si podría ser esta tu novela más difícil.


B.O: Yo creo que sí. No sé si la más difícil, pero creo que si es la más completa, la novela que me he currado más y que he escrito de forma más intuitiva. He ido escribiendo la historia a salto de caballo, según como iban viendo la ciudad, así la iba describiendo y además las historias tanto de Mascarell como de Ayla, los dos protagonistas, las he escrito por separado y ellas solas se han ido acercando de forma natural para terminar cruzándose sin yo saber que esto iba a ocurrir.


L.P: Te ha costado mucho trabajo meterte en la piel de los alemanes y de su forma de ser.


B.O: Hay mucho inmigrante en la novela precisamente porque Frankfurt es muy cosmopolita. Frankfurt cuentan que es la ciudad menos alemana de Alemania porque está llena de descendientes de inmigrantes. En la novela hay alemanes pero son los menos porque  lo que yo veo en el día a día es que quien me vende el pan es turco, el que me atiende en el supermercado es húngaro, en mi clase de alemán tengo polacos, una chica de corea. Esa es la realidad, hay mucha gente de fuera. Desde el primer momento tenía claro que la trama de El gran rojo tenía que ser llevada en volandas por inmigrantes.


L.P: ¿Cómo es ser infiel a Bianquetti?


B.O: Pues no me ha costado nada. Tal vez como venía de escribir dos novelas seguidas de Bianquetti que me habían dejado agotado y por eso tenía esa necesidad de descansar del personaje. Aun así me pudo y empecé a escribir la tercera de Bianquetti y la tengo toda planificada y en el coco además de en varios cuadernos lista para cuando llegue su momento. Al irme a Frankfurt, a una ciudad diferente, una vida nueva, lo que me pedía el cuerpo era trabajar con un personaje distinto, una saga nueva y ver donde me llevaba. En todo esto ha influenciado todos esos lectores que me preguntaban por Bianquetti y no lo hacía por la nueva novela de Benito Olmo. Estoy muy satisfecho con el resultado final e incluso hay mucha gente que me dice que creen que es la mejor novela que han leído mía.  


L.P: ¿Y ha venido Mascarell para quedarse?


B.O: Yo creo que sí. Ayla empezó siendo un personaje que iba a tener poca relevancia pero poco a poco fue cogiendo mucha importancia y creo que ambos tienen mucho que contar y muchos recovecos oscuros que hay que descubrir.


L.P: El gran rojo es una novela negra con todas sus letras, con unos personajes atractivos que soportan la historia bastante bien y que hacen que gran parte del éxito de esta novela sea gracias a ellos. En este caso, ¿qué te ha sido más difícil crear una nueva historia y romper con un personaje como Bianquetti o crear los personajes nuevos?.


B.O: Para mí ha sido liberador y no he tenido ningún problema porque ten en cuenta que con esta novela se me abría todo un mundo lleno de posibilidades, Desde crear escenarios nuevos a darle las características que quisiera a mis personajes y ponerlos en situaciones nuevas.


Los personajes nuevos me he encontrado muy cómodo con ellos por lo que en esta ocasión puede que me haya costado más trabajo la historia. Mascarell quiero pensar que es un personaje muy de los míos, muy canónico, muy de  novela negra. El detective derrotado que recala en Frankfurt por una serie de circunstancias desafortunadas y sigue allí contra viento y marea a pesar de que esa ciudad no le gusta nada y que piensa que a Frankfurt tampoco le gusta a él. Ayla es una superviviente que lo tiene todo en contra. Una adolescente de dieciséis años con las peculiaridades que todos sabemos que a esa edad se tiene y que está obligada a sobrevivir en un mundo eminentemente masculinos como es el del trapicheo y la droga y que necesita sobrevivir y hacerse respetar por sus homónimos masculinos. Lleva su casa, cuida a su padre enfermo de Alzheimer y encima  se propone la verdad de la muerte de su hermano y todo eso la convierte para mí en un personaje con el que yo me siento muy muy identificado.


L.P: Hablamos de Ayla, el protagonista femenino de esta novela que como bien dices es una adolescente que es una auténtica buscavidas preocupada en descubrir que hay detrás de la muerte de su hermano. No estamos acostumbrados a ver menores en la novela negra y de hecho puede que Ayla sea tu primer personaje adolescente que aparece con cierto protagonismo en tus libros. ¿Cómo ha sido esa experiencia, te ha rejuvenecido meterte en la piel de un adolescente?


B.O: No me ha rejuvenecido porque Ayla es solo una adolescente por la edad porque realmente tiene mucho recorrido vivido en la vida. Dicen que las novelas juveniles son novelas de adultos con menos tacos y yo me lo tomo al pie de la letra yo creo que las novelas son para todos los públicos dependiendo de la madurez que tenga el público. No me ha rejuvenecido y te digo más, creo que me ha quitado años de vida porque escribir sobre Ayla es bastante doloroso.


L.P: Me preguntabas qué me había parecido la novela y tengo que decirte que te ha salido una novela llena de detalles, algo que particularmente me ha gustado porque no da puntada sin hilo. Por ello quería preguntarte, ya que yo he estado pendiente de todos esos detalles y guiños que aparecen en la novela ¿Te obsesionan esos detalles?


B.O: Me obsesiono mucho con los detalles y cuando escribo voy dejando muchas pistas que me sirven en el futuro. Nuestra mente es muy hija de puta y juega mucho con eso, se encarga de ir dejando pequeñas minas para que las pisemos o no y ya depende de nosotros saber dónde están colocadas. Me obsesionan mucho los detalles e intento que estén ahí por algo.


L.P: Otro piropo para echar a la novela y que me ha gustado mucho es que la novela y a sus personajes los vas descubriendo con cada capítulo. Vas contando con cuentagotas la trama y los detalles de los personajes facilitando al lector con cada capítulo sorpresas nuevas. Hablabas de que ya tienes planificada la tercera entrega de Bianquetti, El gran rojo también la tenías planificada o se te ha revelado por tus circunstancias.


B.O: El gran rojo la he escrito de una forma muy intuitiva. Ha sido la primera vez que he escrito sin tener un esquema hecho muy detallado. Tenía un pequeño esqueleto muy débil y a partir de ahí me iba moviendo, pero ha sido un proceso que ha ido formándose a raíz de lo que me pedía el cuerpo y de hecho la gente podrá ver que en ocasiones hay giros que no se saben muy bien de donde vienen. Ha sido una escritura bastante errática y que me ha obligado a exprimirme el coco y a ponerme a prueba en cada capítulo.


L.P: Antes me has descrito a Ayla, el personaje femenino. Ahora yo te pido que como autor me cuentes como es Mascarell.


B.O: Mascarell es un perdedor. Un tipo que siempre se levanta con el pie izquierdo, sobre todo porque le falta el pie derecho que perdió en un desafortunado accidente. Ese accidente y la forma en que recaló en Frankfurt lastran su forma de ser. El intenta ser un buen detective privado porque no puede ser policía y esa es una más de las frustraciones que tiene en su interior. Un personaje con un humor muy negro que no se calla ni una y por eso también se lleva tantos cosquis. Para mí ha sido muy divertido poner a Mascarell sobre el tablero y darle vida.


L.P: Me gustan tus creaciones porque creo que te han salido muy humanos, muy reales con los que el lector rápidamente empatizan. Personaje muy sensibles pero que desafortunadamente viven en un mundo cruel, muy oscuro.


B.O: Son personajes que viven en un mundo muy oscuro pero que ellos se esfuerzan en dejar su granito de arena. Saben que no pueden arreglar el mundo, pero si pueden ayudar a que ese mundo de oscuridad tenga una pincelada de luz van a hacer todo lo posible porque  exista esa luz.


L.P: El gran rojo que da título a la novela existe en realidad


B.O: Creo que existe. Si bien no con ese nombre con alguno parecido. Sé que se escuchan cosas de que todo lo maneja la misma persona, tanto el barrio rojo como las narco salas o los grandes cargamentos de droga que recalan en Frankfurt o los ajuste de cuentas tienen que ver con una única organización de guante blanco que son las verdaderamente importantes porque cualquier organización criminal que no tenga un entramado financiero detrás no tiene mucha esperanza de vida. Entonces por lo que oigo, por lo que he hablado con gente creo que existe algo parecido a ese gran rojo que aparece en mi novela.


L.P: Benito pues nuevamente ha sido un placer charlar contigo y volver a leer una novela tuya que te puedo asegurar no me ha defraudado.


B.O: Gracias a ti. 



Un Fargo a la española ambientado en Frankfurt

Mascarell es el tipo al que recurres cuando no te queda otra salida. Acostumbrado a moverse por el barrio rojo, las narcosalas y algunos de los tugurios más apestosos de Frankfurt, su fama de resolutivo le ha proporcionado una sólida reputación como detective de casos perdidos. Sin embargo, un mal día se verá obligado a hacer frente a un encargo más extraño de lo habitual y demasiado bien remunerado para ser legal.

Su camino se cruzará con el de Ayla, una adolescente empeñada en averiguar la verdad tras la muerte de su hermano y en esclarecer los turbios asuntos en los que se vio envuelto antes de morir.

La investigación los llevará a rondar algunos de los lugares menos recomendables de la ciudad y los colocará en el punto de mira del Gran Rojo, la organización que habita a la sombra de los rascacielos y que no tiene piedad con quien se inmiscuye en sus negocios.


Si quieres escuchar la entrevista puedes hacerlo pinchando en el vídeo de youtube y aprovecha para suscribirte a mi canal si aún no lo has hecho.




 

A mediados de Abril volvimos a sentarnos en torno a un café y de forma presencial con algunos autores. Uno de ellos, con los que he roto  esa racha de hablar de libros de forma telemática es un viejo conocido. César Perez Gellida, uno de los autores superventas de novela negra en España.

Con La suerte del enano ha vuelto a Valladolid y a retomar a personajes conocidos de otras entregas anteriores. Un thriller que a mi particularmente me ha gustado mucho porque soy muy fan de las historias a museos y bancos y creo que esta novela tiene una trama donde el robo y todo lo que ocurre a su alrededor y como consecuencia de él está muy bien tratado y es todo un placer zambullirse entre sus páginas ahora que llegan días de calor.  


Valladolid, 2019. Sara Robles es una inspectora singular. Encargada de resolver un macabro crimen, además tiene que lidiar con sus problemas cotidianos, estrechamente relacionados con la adicción al sexo y con un pasado que no termina de curar. Mientras tanto, El Espantapájaros, una misteriosa cabeza pensante, ha orquestado el robo perfecto junto a un exminero, un pocero y un sicario, y está a punto de llevarlo a cabo a través del alcantarillado de la ciudad.

Lasuertedelenano es una brillante novela con altas dosis de investigación policial, sexo y violencia en la que el lector profundizará en el complejo mundo de los robos de obras de arte y sus extensas ramificaciones que los relacionan con grupos de delincuencia organizada.

Gellidismo extremo en estado puro.



Libros en el petate: Felicidades César. Te ha quedado un libro muy chulo y una historia que resulta muy cinematográfica donde no faltan los golpes de humor con un estilo muy reconocible y muy divertido.  A pesar de ser una historia cruel, me lo he pasado en grande con tu novela.


César Pérez Gellida: Ya sabes que está dentro de los parámetros que yo uso. Trato de dar alivio al lector en determinadas escenas donde les he metido esos ingredientes negros y así relajar un poco ese entusiasmo.


L.P: En La suerte del enano vuelves a Valladolid y retomas a viejos conocidos ¿Por qué esa vuelta a Valladolid?


C.P.G: Tenía ganas, muchas ganas, ya que date cuenta que desde Sarna no tenía a Valladolid como escenario principal de mis novelas y era una especie de necesidad. Ya tenía este proyecto en mente cuando estaba haciendo Todo lo mejor y Todo lo peor, pero decidí aparcarlo porque sabía que me iba a costar mucho meterme de lleno en todo lo que era ese Berlín de los años ochenta y todo lo referente a la Guerra Fría.


L.P: Aunque tenías la idea ya en mente ¿Esta es otra de esas novelas nacidas a la sombra del confinamiento?


C.P.G: La he hecho durante el confinamiento pero porque me toco escribirla durante ese tiempo.  Ten en cuenta que  los escritores muchas veces vivimos confinados por voluntad propia. A mí lo que me jodia de todo esto era después de mucho trabajar no poder salir a tomar unas cañas con los amigos. Hubiera sucedido exactamente lo mismo sin confinamiento.


L.P: No te ha condicionado nada en el argumento el estado esta situación.


C.P.G: En absoluto porque además yo he hecho todo lo posible para obviar la pandemia aun escribiendo del presente. Esta novela discurre a finales del 2019 y en la siguiente novela que escriba ya habrá pasado todo.


L.P: Rescatas de una novela anterior a Sara Robles y la conviertes en esta en su protagonista. ¿Por qué la eliges a ella?


C.P.G: Yo ya tenía claro en Sarna con gusto que Sara iba a ser un personaje que más adelante iba a tener un papel protagónico. En Sarna con gusto no le tocaba porque ahí ella surge casi como gancho  y en aquel momento administra casi toda la carga emocional del personaje. Me costó tanto desarrollar el papel de Sara Robles que sabía que algún momento todo ese trabajo lo iba a rescatar. ¿Cuándo?  Pues cuando ha surgido la necesidad. Yo tenía dos ideas claras con esta novela que era crear un robo que para mí supusiera un reto en lo personal, en cuanto a la investigación y a qué iba a robar, y lo otro que el papel protagonista iba a ser para Sara Robles. El resto pues va surgiendo como surge en el resto de mis novelas porque yo no planifico ni estructuro, ni hago un guion previo sino que parto con una idea y a partir de ahí voy construyendo y construyendo.


L.P: La suerte del enano es un título que me ha resultado muy llamativo y que nunca había escuchado esa historia. ¿De dónde sale?


C.P.G: Es un dicho muy común. “La suerte del enano que fue a cagar y se cagó en la mano”.  Hay muy poco gente en Valladolid de mi generación que no sepa ese dicho. Es cierto lo que me estás diciendo y que yo di por hecho de que todo el mundo lo iba a pillar y al final me ha parecido un acierto porque es como si hubiera reciclado el significado de ese dicho que tiene que ver con la concatenación de desgracias. Esto tiene que ver mucho con el contenido de la novela porque al final a Sara Robles lo que le sucede es una concatenación desmesurada de desgracias.


L.P: Has comentado de esta novela que es con la que mejor te lo has pasado. ¿Puede ser también la más divertida?


C.P.G: Hay gente que dice que sí. Yo no tenía esa intención pero ha salido así porque hay situaciones muy estúpidas. Hay personajes que usan mucho el sarcasmo y hay distintos tipos de humor. Yo no tengo la percepción de que sea la más divertida, pero el criterio de los lectores es el que vale y es el que refleja al final las sensaciones que quedan. Si ellos lo dicen yo asiento y consiento.


L.P: Yo creo que sí, pero es un humor muy negro.


C.P.G: Carapocha era un personaje que utilizaba mucho ese tipo de humor, ese sarcasmo que se mueve entre el humor y lo doloso. Yo no quería repetir la fórmula pero ha salido así. Hay cosas que se controlan y otras que no.


L.P: De tu novela me gusta que una de las líneas argumentales que usas es el robo de una obra de arte en un museo. Esa parte me ha encantado y ha sido muy instructivo porque nos enseñas cómo funciona la seguridad de los museos, la manera de trabajar de las fuerzas y cuerpos de seguridad en lo referente al patrimonio artístico. ¿Te has tenido que documentar mucho y en ese caso qué te ha sorprendido de este mundo?


C.P.G: Si pero lo que ocurre es que yo toda esta información ya la sabía para otra novela que descarté. Yo ya tenía nociones de hasta dónde podía rascar y las conexiones que este tipo de delitos  tenían con el crimen organizado. Esto no puede ser una subtrama. Si esto lo quieres desarrollar en condiciones,  tiene que ser la trama principal de La suerte del enano. Es verdad que para esta novela he tirado de contactos, de expertos en el crimen organizado de la costa del sol, gente de la brigada de patrimonio para saber cómo se mueven por dentro. He descubierto muchas cosas que desconocía y luego tú decides que  vuelcas en la novela porque no se puede convertir en un ensayo.  Dosificar para mí es el secreto del éxito, de cuantas gotitas tienes que echar en un guiso porque a los mejor tienes ingredientes de primera calidad pero con la pimienta te has pasado.


L.P: Otro de los personajes que aparecen en la novela es Valladolid. ¿Se puede decir que podríamos hacer una guía de Valladolid con tus novelas?


C.P.G. (Risas) Ya se ha hecho.


L.P: ¿Estas conociendo Valladolid documentándote para las novelas?


C.P.G: Yo Valladolid lo conozco muy bien. Otra cosa es que vuelque lugares y que de repente conozca partes de Valladolid como por ejemplo el subsuelo de la ciudad. Yo he bajado a las alcantarillas con Nacho García LLanes  que es el subinspector de la unidad  de subsuelo y no habría bajado nunca  a un sitio como este  si no hubiera tenido que documentarme para escribir estas secuencias que aparecen en la novela y que son tan importantes a nivel de ambientación.


L.P: Dos malvados muy atractivos en esta novela  y que dan mucho juego. ¿Cómo haces para crearlos, en qué te inspiras?


C.P.G: Yo no diría malvados. Digamos que están en el lado oscuro. Tinus van der Dyke es un personaje que me costó mucho dibujar en mi cabeza  lo que es su parte interna y en cambio su parte externa la tenía muy clara. Espantapájaros, quería que tuviera una apariencia como muy peculiar, pero sobre todo que detrás de  esa apariencia hubiera un tipo mucho más peculiar aún. Es un ladrón de guante blanco con el corazón muy negro. Paradójicamente empatiza muy bien con los lectores. ¿Por qué? Él tiene sus motivaciones muy claras porque se quiere retirar ya y tiene un plan para conseguirlo muy definido y de repente ese plan que no tenía que fallar porque estaba muy claro en su cabeza se tuerce porque intervienen otros que lo hacen mal. Es cuando a toda costa Tinus quiere retomar el mando de la situación, pero no le sale del todo bien.


Yo cuando he estudiado a este tipo de personas que se han dedicado a esto toda su vida y han robado obras de arte,  te encuentras que son  gente que es así por decisión propia y que les ha ido de puta madre en su vida. Son gente con muchos claroscuros y que realmente en su cabeza no piensan que estén delinquiendo sino cambiando el arte de manos.


El otro es Samir Qabbani,  de profesión mercenario. Es su oficio porque se ha querido dedicar a esto ya que la vida le ha llevado desde el Líbano a convertirse en un tipo que sabe que lo hace muy bien y ha ido cambiando de organización hasta llegar a una en que lo tienen muy bien valorado y él tiene que cumplir.


L.P: Entre ellos dos tienes algún favorito.


C.P.G: Me quedaría con Tinus porque es un personaje que me ha costado mucho.


L.P: Dicen que el atraco perfecto no existe, pero a veces uno piensa qué es una suerte que  algunos escritores no hayan cruzado al otro lado de la línea de la ley. ¿Qué piensas?


C.P.G: Yo pienso que si existe al igual que el crimen perfecto si existe y que se resuelve de forma equivocada. A mí me ha tocado de este lado porque es el lado de la ficción. Yo no sé si tendría arrestos para cometer un acto así. Espero que nunca tenga que probar.


L.P: ¿Crees que el atraco que tu planteas en tu novela se podría llevar a cabo?


C.P.G: No porque las alarmas sísmicas que tiene el museo nacional de escultura  hacen que no puedas llegar  a reventar la solería del baño sin que tuvieras siete policías esperándote  apuntándote a la cabeza. Yo ahí he tenido que jugar permitiéndome licencias para que se lograra consumar el robo.


L.P: Esperemos que los lectores se diviertan con tu novela pero que no la tomen de inspiración


C.P.G: (Risas) Si la toman de inspiración lo tienen muy jodido  porque van a la trena de cabeza


L.P: En los créditos de la novela dices que estás pensando en tomarte un tiempo para reflexionar y ver qué camino sigues ¿Es este libro el comienzo de otra saga con Sara o está descartado?


C.P.G: Ni descartado ni confirmado. Puedo decirte que Sara es un personaje que va a tener continuidad. ¿Cuándo? No lo sé. Bueno si lo sé pero no te lo puedo decir. No será una trilogía o algo que se le parezca de forma continua, pero puede que aparezca de vez en cuando de forma individual y sin que tengas que haber leído las anteriores. El problema es que yo no sé separarme mucho de los personajes y eso me lo he demostrado sin querer. Me resulta muy fácil matar personajes pero muy difícil separarme de ellos. Incluso con personajes que están muertos los he retomado en historias anteriores a cuando los maté por ejemplo Carapocha en los años ochenta. Me cuesta separarme, son como amigos que habitan dentro de mí y Sara es un personaje que está muy dentro de mi cabeza para que pueda desprenderme de ella tan fácilmente.


L.P: Por eso en esta novela también aparece el pelirrojo o ¿creías qué era necesario?


C.P.G: No sé si es necesario, pero si es determinante  y me apetecía. Todas las decisiones que tomo delante del teclado a las cuatro de la mañana es porque me apetece. No lo hago pensando en los lectores. Yo pienso en los lectores una semana antes de que se publique la novela. Me importan mucho los lectores pero durante el proceso de escritura no.


L.P: Pues yo te digo que a mí me ha encantado aunque no pensaras en mí mientras la escribías. Además si puedo verla luego en una serie o en una película mucho mejor.


C.P.G: Ojala, tenemos proyectos avanzados.  Con la primera trilogía hay conversaciones que parece que se podría hacer algo pronto y con esta algo se ha hablado. Estas cosas se dilatan mucho en el tiempo porque hay muchas conversaciones y hay mucha gente tomando decisiones. Es difícil hacerse un hueco porque hay muchas novelas que tocan a las puertas de las cadenas y plataformas de turno porque todos queremos estar ahí.


L.P: Pues César ha sido un verdadero placer y gracias como siempre.


C.P.G: Gracias a ti.


Si en lugar de leer la entrevista quieres escucharla aquí te dejo el audio de la misma.