Javier
Castillo es un joven malagueño que no ha cumplido ni los treinta años y ya puede
presumir de ser más conocido por asesinar a gente en historias de su invención llevadas
al papel que por los negocios económicos relacionados con su trabajo. Ha estado más de 500 días en las listas de más
vendidos en Amazon con su primera novela, una historia trepidante de la que
puedo asegurar mantiene al lector enganchado a sus páginas y que es difícil de
abandonar.
Hace
unos días estuvo en Sevilla y tuve la oportunidad de conversar con él y
preguntarle mis inquietudes y curiosidades por su novela y por el propio Javier
Castillo cuya personalidad me sorprendió aún más que sus dotes como escritor.
Con un discurso humilde pero mostrando sus valores conocí a una persona que
transmite ilusión por lo que hace y sin
gran esfuerzo contagia ganas de leer su novela.
Todo un placer conocer a Javier del que no
creo equivocarme le auguro y deseo un futuro lleno de éxitos en el panorama
literario, al menos su camino lo ha empezado con buen pie.
«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe».
Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.
Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller romántico narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense.



