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 ¿Qué se oculta en las bolsas de basura para que sea un negocio tan rentable? Esa es la pregunta inquietante que plantea Susana Jódar desde la sinopsis de El negocio, debut noir que transcurre entre las calles del casco antiguo de Oviedo y que nos lanza directo a la penumbra de un crimen “perfecto”. Y si existía la fórmula para escribir un noir casero, con sabor local y ritmo trepidante, esta novela va finísima.


Nada más empezar, lo que destaca es la ambientación: una Oviedo que deja de ser decorado para convertirse en personaje. Calles medievales, parques, rincones donde la noche se alarga y el silencio encubre secretos. La ciudad respira, caminas con los personajes, oyes pasos por el Fontán, e incluso temes lo que puede acechar desde un portal.


La novela gira en torno a “los invisibles”: personajes que pasan desapercibidos hasta que la autora les pone el foco. Marcos, trabajador de la basura, y Iva, detective privada sin instinto ni recursos, encarnarían fácilmente a dos caras de la misma moneda: dos invisibles en un sistema que los ignora. Como explica Jódar, “la falta de miradas” les convierte en presas y pies para su propia trampa


La novela alterna dos puntos de vista y la alternancia se convierte en potencia: dos historias que corren en paralelo y que nos tienen enganchados, esperando saber cuándo se cruzarán.


Marcos es un tipo corriente, con un trabajo que le humilla, un pasado mediocre y una decisión que puede cobrar muy caro: recibir dinero por no preguntar y seguir su turno de recogida. ¿El dinero puede comprarlo todo?. Por otra parte, tenemos a Iva, en cambio, es una detective atropellada. Pocas herramientas, vida desordenada, y una misión personal: encontrar a la nieta de una clienta. Aunque su trama arranca de una desaparición “convencional”, pronto se descoloca cuando detecta que esto no va solo de una chica extraviada, sino de algo más oscuro.


El estilo es claro y sin florituras inútiles. Tiene sus momentos de reflexión psicológica —culpa, frustración, indignación—, pero sin ralentizar el ritmo. Como digo, es un noir casero que respira. Es de esas tramas donde sientes que lo que está contado podría pasar, incluso cerca de ti, sin necesidad de conspiranoias complicadas.


Uno de los puntos que más engancha es cómo dos historias que pintan muy diferentes se van uniendo. Primero son pistas sueltas, luego cruce de personajes o situaciones, hasta que llega ese momento en que, más que dos narraciones paralelas, necesitas entender a fondo por qué están conectadas. Ese momento de “precipitación” que promete la sinopsis es real: páginas finales que aceleran y llevan a un clímax donde todas las piezas encajan… salvo una: ¿te estaban engañando todo el tiempo?


Esa tensión se mantiene hasta el final. Lo que parecía un caso de desaparición se extiende hacia un entramado de corrupción, cadáveres y dinero sucio. Y cuando crees que has deducido el final, Jódar lanza el giro que hace replantearte todo lo leído.


El negocio es un noir con raíces asturianas que sabe jugar con el lector. Lo que parece un thriller pequeño, de crímenes modestos en una ciudad pequeña, desemboca en una historia que tiene de todo: misterio, acción, momentos de tensión, unos protagonistas que luchan contra su invisibilidad y una atmósfera que mantiene el suspense


 



Fernando Benzo regresa con El dragón negro, un thriller intenso y atmosférico que se adentra en los rincones más oscuros de la criminalidad internacional. Esta novela combina los códigos clásicos del género policíaco —asesinatos, investigación, dúo policial dispar, giros argumentales— con una inmersión fascinante en la cultura china y sus redes criminales. Lo que en un inicio parece un caso rutinario de ajuste de cuentas entre bandas locales, pronto se convierte en un conflicto con implicaciones globales, conectando el pasado, el presente y un futuro amenazado.


La novela se estructura alrededor de una investigación encabezada por la inspectora Estela Domínguez, una mujer meticulosa, ética hasta el extremo, que representa el orden institucional. A su lado, como contrapunto perfecto, se encuentra Roi Conde, un policía de métodos heterodoxos, desengañado y ambiguo moralmente, pero con un olfato infalible. El contraste entre ambos es el primer gran acierto de Benzo: los dos personajes no solo aportan ritmo y tensión a la narración, sino que encarnan la dualidad esencial del thriller  (la lucha entre el deber y la necesidad, entre la ley y la justicia)


Todo un logro del autor el equilibrio entre la acción trepidante y la profundidad de los personajes. Estela, por ejemplo, no es la típica inspectora rígida atrapada en el cliché de la “policía de manual”, sino una mujer cuya evolución moral va tensándose página a página, enfrentada a decisiones que pondrán en duda sus principios. Por su parte, Roi Conde, con ese aire de antihéroe cansado, conquista por su complejidad: no es simplemente el “poli malo” que sirve de contraste, sino alguien que arrastra cicatrices, culpa y una visión amarga del sistema.


Fernando Benzo construye esta historia sobre una premisa clásica (un crimen que desencadena una investigación), pero detrás de los asesinatos hay una compleja red de intereses internacionales, ligada a una tríada china que se presenta como un ente omnipresente y casi invulnerable. Este enemigo, el “dragón negro” que da título a la novela, no es solo un hombre o una organización, sino un símbolo del mal que trasciende fronteras, instituciones y códigos morales. En la tradición china, el dragón negro representa el caos, la perversión del poder, y esa simbología se cuela sutilmente a lo largo de toda la narración, sin convertirse en un elemento exótico gratuito.


La ambientación es otro de los puntos fuertes del libro. Aunque la acción principal se sitúa en España, las ramificaciones del caso nos llevan a escenarios internacionales que refuerzan la sensación de que lo que está en juego no es solo una investigación policial, sino el orden mismo del sistema. El autor sabe dosificar la información con pericia, conectando hechos pasados con consecuencias en el presente y planteando una amenaza futura que eleva la tensión narrativa. Esta estructura de “efecto mariposa”  (donde un pequeño hecho puede alterar un ecosistema completo) resulta especialmente efectiva en el género negro, y Benzo la maneja.


 El estilo narrativo es ágil, visual, con diálogos bien construidos y descripciones lo suficientemente precisas como para situarnos sin lastrar la acción. La prosa de Benzo no pretende exhibirse, sino servir a la historia, lo cual es de agradecer en un género donde el exceso estilístico suele jugar en contra de la tensión con maestría.


El dragón negro es, en definitiva, una novela que respeta las convenciones del thriller  (un crimen, una investigación, un duelo moral)  pero que al mismo tiempo se atreve a explorar nuevas capas: la complejidad de las relaciones humanas, la fragilidad de las certezas éticas, y la influencia silenciosa de culturas tan fascinantes como herméticas, como la china. La obra propone una reflexión sutil pero constante: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para detener el mal? ¿Y qué estamos dispuestos a sacrificar en el camino?

 

Con un final que cierra la trama principal, pero deja abiertas heridas y preguntas, Fernando Benzo nos entrega una novela sólida, adictiva y reflexiva, que engancha tanto por su trama como por su trasfondo. Un thriller de los de siempre, sí, pero con una ambición narrativa que lo coloca entre lo mejor del género reciente en lengua española.

 



 

Con un título que actúa como manifiesto generacional y advertencia estilística, Todo se fue a la mierda el día que empezamos a comprar las pipas peladas es mucho más que una novela policíaca al uso. La obra de Antonio Villalba, se presenta como un estallido de irreverencia, crítica social y humor con denominación de origen: la Sevilla más rancia y más viva, esa que, como los mejores vinos, se disfruta mejor con un punto de descaro.


Una novela que recuerda en su estilo otras de autores como Rancio o Capitán Adobo. referentes del humor andaluz más ácido y costumbrista. Pero no se queda ahí: en esta novela, el autor crea su propio universo, reconocible pero único, combinando el lenguaje del thriller más visceral con una sátira mordaz sobre la cultura contemporánea. El resultado es una novela híbrida y refrescante, que se mueve con soltura entre el psicokiller y la crítica social, sin dejar nunca de provocar carcajadas (y más de una ceja levantada).


La premisa es tan provocadora como efectiva: un asesino en serie está eliminando de manera grotesca —y meticulosamente gore— a influencers, tiktokers y celebridades digitales. Sus crímenes no solo buscan el escándalo, sino también mandar un mensaje: basta ya de banalidades, filtros y postureo. A través de estos asesinatos brutales, Villalba construye una crítica directa al culto a la fama rápida, la dictadura de la imagen y la alienación digital.


Para resolver el caso, el autor nos presenta una pareja detectivesca tan disfuncional como carismática. Por un lado, tenemos al inspector veterano sevillano, que parece salido de una taberna de Triana: rancio, malhablado, entrañablemente políticamente incorrecto y con unos métodos que rozan el esperpento. Por otro, su contrapunto: una inspectora del norte, pragmática y algo desconcertada ante la idiosincrasia del sur más profundo. La dinámica entre ambos ofrece algunos de los momentos más divertidos y eficaces de la novela, y funciona como excusa perfecta para retratar el contraste cultural, repleto de chascarrillos y choques de lenguaje.


Usando un lenguaje que no pide permiso para ser vulgar cuando hace falta y que no se corta a la hora de usar el humor como bisturí. La narración está plagada de guiños culturales, referencias a personajes reales del mundo digital y un conocimiento palpable del folclore urbano. Todo esto genera un universo narrativo con una identidad muy clara.


Uno de los grandes logros del libro es su capacidad para conjugar lo lúdico con lo reflexivo. Bajo el humor gamberro y la sangre que salpica las páginas, hay una preocupación auténtica por el rumbo de nuestra sociedad. Villalba lanza dardos —casi siempre con sorna, a veces con melancolía— contra la vacuidad del éxito rápido, la precariedad estructural, la dictadura del algoritmo y la pérdida de referentes reales. Y aunque lo hace desde la carcajada, el mensaje cala.


Como novela de género, Todo se fue a la mierda… cumple con todos los elementos esenciales de un thriller: un asesino bien construido, giros narrativos y un ritmo que no decae. Pero lo hace con una diferencia sustancial: aquí, la intriga no es el único motor de la lectura. La diversión, el retrato costumbrista y las escenas casi teatrales entre personajes secundarios estrambóticos hacen que cada página se disfrute por sí misma, más allá del misterio.


Antonio Villalba ha escrito una novela singular que consigue hacer reír, hacer pensar y, además, mantenerte pegado al libro hasta el final.






 Es asombroso como el comenzar un libro en un lugar con el encanto de Pedrafita do Cebreiro, envolverte en su simbolismo y leer varias frases atractivas y sugerentes consiguen que en menos de cinco páginas ya este enganchado a un misterio, el de Laura y la desaparición de su pareja. Pero no queda todo ahí con la desaparición de su pareja en unas circunstancias extrañas. Una misteriosa llamada minutos después le dice a Laura que si quiere volver a ver con vida a su novio “tenía siete días para robar las reliquias del apóstol Santiago


Manel Loureiro es de sobra conocido en el panorama literario. Es un contador de historias genial, alguien que te da un misterio tras otro en una trama vertiginosa y cuando te das cuenta te ves atrapado entre las páginas de su libro y en la necesidad de querer más y de seguir leyendo .


Muy atractivo el misterio que se cierne sobre Laura, nuestra protagonista, una mujer que tras un violento accidente ha perdido la memoria hasta el punto de no recordar nada de su pasado. Muchas preguntas para una trama que nos provocará la necesidad de darles respuestas y la única solución para ellos es no parar de leer.


La ladrona de huesos es de esas novelas que mientras más cuentas sobre ella, más se pierde el efecto sorpresa y creedme que toda ella es una gran sorpresa que va apareciendo con cada página, en cada giro argumental o con cada final de capítulo.


Por contaros algo diré que consta de dos historias, una presente y otra en el pasado. En medio de todo un robo, el de los huesos del apóstol y el camino de Santiago, un lugar muy presente en una ecuación con muchas incógnitas y donde el autor de vez en cuando ofrece alguna pista para que el lector pueda disfrutar además de con la lectura, de elaborar sus propias teorías e hipótesis de por qué ocurre lo que ocurre.


Un thriller con tintes americanos, pero que no les confunda tanta acción, es producto nacional y es una historia que va a jugar con su instinto, sus ideas y que les va a dejar más de una reflexión que hacerse y muchas ganas de hacer el camino de Santiago y de visitar su catedral.


Léanla antes de que le dé a alguien la idea de convertirla en película o serie y luego no puedan decir eso de “pues yo me leí el libro y está mucho mejor”


A continuación os dejo la charla que mantuve con el autor hace unas semanas.





 


 



 

Hay presentaciones a las que uno se alegra de haber tenido la suerte de poder asistir. La de Manel Loureiro el pasado martes en la Cámara de Comercio de Sevilla es una de ellas por dos motivos principales. El primero y principal fue la manera de hablarnos de su libro. Cómo nos embaucó el gallego con sus palabras (y con su voz), da gusto escucharlo y creo, que no hubo persona en el auditorio, que no saliera de allí deseando llegar a casa e hincarle el diente a La ladrona de huesos. La segunda, la propia novela que huele a éxito, a Camino de Santiago, a incienso de botafumeiro, a piedra mojada, a misterio y a sudor frío, ese que le recorre a uno la piel cuando las manecillas del reloj avanzan inexorablemente y de ese tiempo depende la vida de otros. Apunta a éxito una trama de la que todo el mundo está hablando y para bien y que promete embriagarnos con una historia vertiginosa, llena de misterio y que se desarrolla en un marco privilegiado como es Galicia, lo que le da un punto de valor añadido al conjunto.



Presentaba el acto Cristóbal Cervantes, quien se aplicaba en sus preguntas para intentar desentrañar curiosidades y secretos de la novela sin caer en el spoiler. Difícil tarea cuando se quiere hablar de una historia que cuanto menos cuentes sobre ella, más sorprende al leerla. Por este mismo motivo tal vez los tiros se encaminaron a hablar de Laura, la protagonista, con la que a su creador se le llenaba la boca hablando de ella. Confesaba Manel que a él, le gustan los personajes femeninos para los libros porque a nivel irracional e impulsivo, las mujeres tienen una forma de enfrentarse a los problemas que da mucho más juego por el contrario de   como lo hacen los hombres según Loureiro.  


Todo un desafío Para Manel siendo un hombre, ponerse en los zapatos de otro sexo, un trabajo complicado, pero los desafíos siempre son interesantes nos comentaba, y los problemas a resolver, esos que no tienen solución, de repente la tienen desde la visión de una mujer.


Asistimos en directo a todo un acto de confesión, donde el autor reconocía ser un verdadero embaucador, un tramposo porque para provocar las buenas críticas que esta teniendo la novela por parte del público, reconocía haber hecho trampas jugando con las emociones de los lectores, desafiándolos con un thriller que es un acertijo, el cual tiene solución con su lectura, pero cuya trama genera un efecto cascada, con la que cada liberación de información, genera más información y a su vez crea un efecto domino gracias a la planificación sobre la que esta cimentada la novela.


Todo un mago el gallego, quien mostró algunos de sus trucos, pero como siempre, los mejores se los guardó en la manga porque la novela, que ya va por la tercera edición, debe sorprender a muchos lectores aún. Una ladrona de huesos que ha sido el fruto de casi tres años de trabajo, y a la que considera la mejor obra que ha escrito hasta ahora.


¿Pero de donde surgió esta historia? “Como todo, nace de una idea, pero esta idea tiene que transformarse en historia para poder ser contada y para darle forma hay que hacerle preguntas y estas tienen que poder ser respondidas”. Así se llega al libro ante el que nos encontrábamos, una historia que tenía su origen en dos experiencias personales. La primera de cuando era estudiante de derecho en Santiago y usaba la catedral como atajo de camino a la facultad en los días lluviosos. Manel atajaba muy temprano encontrándose en una catedral vacía, en completo silencio y donde en algunas ocasiones fantaseaba con la posibilidad que ante dicha soledad se pudiera producir un robo. La segunda experiencia le llegó tras la pandemia, ante el aluvión de personas que retomaron al camino de Santiago, se dio cuenta de que era el momento de planificar aquel robo que se le pasaba por su cabeza siendo más joven, pero esta vez sobre el papel.


Y así nace Laura nuestra protagonista, espías rusos, los restos del apóstol, el camino de Santiago, un chantaje, los paisajes de Galicia. La historia de un robo, pero tras la cual hay mucho más. Una historia de empoderamiento femenino, donde ese personaje femenino va a descubrir hasta donde es capaz de llegar cuando de sus actos, depende la vida de otros y es chantajeada con ello.


Hemos hablado de Galicia y merecía mención especial porque los escenarios en esta novela son importantísimos porque son el contexto donde va a tener lugar la historia. Una historia que siempre va a depender mucho de donde va a estar sucediendo. “Los escenarios son fundamentales porque, aunque sean silenciosos, van a ser un personaje fundamental en la historia”.


Se terminaba la presentación y tocó el turno del trabajo, de vivir de la escritura donde él reconoció que tal vez fuera uno de esos pocos privilegiados y afortunados que viven de escribir, no considerándolo un trabajo, más bien una pasión. Como estábamos en una tarde mágica, nos desveló la clave del éxito literario, la cual consistía en una pequeña dosis de talento, una considerable dosis de suerte y una enorme cantidad de trabajo. Todo ello bien mezclado y a esperar los resultados. Eso sí, si falta uno de esos tres ingredientes nunca va a funcionar.


Escuchándolo me vino a la mente otro ingrediente, la valentía porque hay que tener en cuenta que Manel Loureiro abandonó la abogacía cuando se dio cuenta que necesitaba un cambio en su vida, que su trabajo le aburría, ya no le apasionaba y ese cambio llegó una noche mientras volvía a ver en la tele La noche de los muertos vivientes. Ahí fue cuando decidió que escribiría una historia donde los muertos camparan a sus anchas por las páginas de una novela y ese fue el germen de uno de los escritores de más éxito del panorama actual español.


Terminó la charla confesando manías gracias a una pregunta lanzada desde el teléfono, de su compañera en la radio Julia Varela. Manel Loureiro no puede dejar de escribir un capítulo o una idea si no termina con un párrafo que acabe con la letra A.


Y hasta aquí una presentación que fue toda una maravillA




 


 Daniela ya este en el instituto y sus lecturas van cambiando con la edad. Se nos ha declarado fan de Stephen King y por eso le recomendamos para este verano El club de los lectores criminales, de Carlos García Miranda.  Lo ha flipado y estamos ante una lectora de novela negra en potencia… aunque el tiempo nos dará o quitará la razón. De momento suma una nueva lectura apasionante a su curriculum que la afianza como lectora empedernida.



Es difícil escribir una reseña cuando quieres contar mucho, pero sabes que no debes contar nada. Por eso he tardado en hacer la reseña de este libro que leí durante las vacaciones. Simplemente me ha resultado una obra genial. Creo que me ha hecho sentir lo que el autor pretendía, hasta el punto de hacerme saltar del sofá cuando lo estaba leyendo, y eso es lo que me ha hecho pensar que es uno de los mejores libros que he leído este año.


Ángela, la protagonista, comienza a estudiar en la Universidad Complutense de Madrid, y además conoce a Nando, que pronto se va a convertir en una persona muy especial. También está Sebas, su mejor amigo y amante de la lectura como ella, y Sara, su gran amiga. Y a ellos se unirán Rai, Koldo, Virginia y Eva. Todos ellos tendrán en común la participación en un club de lectura que será el origen de toda una serie de acontecimientos que mantendrán al lector en vilo hasta el final. La muerte de un profesor, Cruzado, dará lugar a una serie de asesinatos que tendrá como objetivo a todos y cada uno de los personajes de este libro, siempre bajo la sombra de las obras maestras del terror de Stephen King y su famoso Penny Wise, que aquí se hará llamar PayasoUCM. Así, todos los personajes, protagonistas y secundarios, deberán irse enfrentando a sus miedos y sus secretos, y a una posible muerte que puede llegar en cualquier momento, en cada página de un relato narrado por el asesino, que, además, puede ser cualquiera de ellos. Y es que, como dice el autor, “guardar secretos para evitar asumir las culpas solo trae condenas mayores”.


La lectura de El club de los lectores criminales te absorbe hasta el final. Lees sin medida y con el ansia de saber qué más puede ocurrir. Pero a la vez quieres parar porque sientes miedo, un terror psicológico bien conseguido que se mantiene en todas y cada una de sus páginas. Y es que, como le ocurre a Ángela, “las novelas de King la aterraban, pero también empezaba a darse cuenta de que esa sensación de miedo era adictiva” y es justo eso lo que le pasa al lector, que como en mi caso, al no llamarme la atención los libros de terror, empiezas a leer con recelo y llega a un punto en que no puede parar.


Curiosidad, sobresalto, y la idea compartida con los personajes de no saber dónde están la realidad, los sueños y las pesadillas para ellos. Dice Carlos García Miranda en la voz del PayasoUCM: “esta novela os hará temblar porque todo lo que leáis habrá ocurrido en realidad”, y aunque el mensaje va hacia los personajes del libro, el lector acaba convirtiéndose en uno más de ellos en cuanto a temores se refiere. Una novela escrita en Wattpad dentro de otra novela, que a su vez empieza y termina siendo escrita por uno de sus personajes. Una sensación al final de tener que volver a leer algunos fragmentos, e incluso la novela completa, para sacarle todo el partido una vez descubres el desenlace. Porque seguramente se vería de otra manera, se leería desde otra perspectiva, de una forma incluso más terrorífica que la primera vez.


Bien escrito, con una narrativa rápida y sin giros complejos que resten protagonismo a las ideas. Capaz de crear dudas, inquietud, curiosidad, filias y fobias en todo momento. Fácil de llevar a la televisión como una serie, aunque es lógico si sabemos que su autor ya tiene experiencia en ese campo. Recomendable al 100%, incluso para aquellos que aún se plantean sumergirse en un género como es el del terror psicológico.

 


Si lees esta novela, no eres inocente.

Cuando Ángela aceptó participar en el club de lectura de novelas de Stephen King, no imaginaba que su vida daría un vuelco terrorífico. Enredados en una trágica muerte en plena Universidad Complutense de Madrid, todos los participantes del club deberán enfrentarse a sus más profundos secretos y a la peor de las amenazas: cualquiera de ellos puede morir en la siguiente página, y cualquiera de ellos puede ser el asesino.


 

Vuelvo a traeros a este rincón de autores menos conocidos una propuesta con una sinopsis más que interesante y que es una de las razones que me ha hecho aceptar esta lectura. La otra es porque de José Enrique Vázquez ya leí su anterior novela, El crimen del centurión y me convenció como contador de historias. Una autor que vuelve a tomar la decisión de autopublicar su obra y que construye unas tramas interesantes, nada superficiales y que se leen con gusto.





En este nuevo trabajo se atreve con una novela negra pura y dura cuya sinopsis os dejo a continuación:


“El maduro inspector Marín lleva una tranquila existencia en el departamento de homicidios hasta el día en que recibe una misiva en la que el remitente confiesa haber acabado con la vida de su propia madre, depositándola en un congelador. En la misma, indica igualmente que ha iniciado la elaboración de un diario, del cual, esa nota es la primera entrada.

 

La carta dará un vuelco a la vida de Marín hasta el punto de que se verá involucrado en un caso que amenaza no sólo su prestigio profesional, sino en último término, su propia vida y la de sus seres queridos. Descifrar la mente del asesino será la única salida para detener la cadena de muertes que apunta al entorno del inspector.

 

Al mismo tiempo, Marín deberá resolver otra muerte que el destino dejará en sus manos: un conocido médico jubilado con síntomas de intoxicación por fentanilo. Un testamento peculiar avala la tesis del inspector de que hay algo más de lo que puede percibirse a primera vista.

 

Un relato donde la muerte, los secretos familiares y el sexo son claros protagonistas.”


En palabras del autor “Es una típica novela policíaca ambientada en época contemporánea en Sevilla”


Si os interesa saber algo más de la novela antes de que cuelgue mi reseña os dejo aquí un enlace a un artículo del Diario de Sevilla donde nos hablan un poco sobre ella. Podéis leerlo pinchando aquí





 Misterio, comedia, crímenes y un grupo de jubilados dispuestos a poner patas arriba una trama que acompañada de una cita que reza “No subestimes el talento de un grupo de abuelos”, se convierte en lo suficientemente atractiva como para darle una oportunidad.


Al frente de semejante historia Richard Osman, un presentador y productor de televisión británico que si bien aquí en nuestra piel de toro no tenemos el placer de conocerlo mucho, allá en la pérfida Albión es toda una celebridad por lo que sea un producto de marketing o no, tiene el suficiente tirón para llamar la atención.


Personalmente me encantan las historias donde l@s abuel@s son protagonistas o tienen un papel importante o destacado en la novela. Soy de la opinión que ell@s tienen un recorrido tan largo en la vida que solo pueden derrochar conocimiento y experiencia que aprovechar, a pesar que en estos tiempos que nos han tocado vivir los políticos se empeñen una y otra vez en demostrarnos que estas personas les estorben y se hayan convertido en un problema.


Conclusiones. Sonrisa en la cara, sensación de habérmelo pasado pipa con una comedia inteligente, llena de misterio y donde su trama tiene mucho más que ofrecer de lo que a simple vista podía creer encontrar cuando empecé a leerlo.



Título: El club del crimen de los jueves.

Título original: The Thursday Murder Club.

Autor: Richard Osman.

Traducción: Claudia Conde.

Editorial: Espasa: 

Año: 2020.

Género: Novela negra, Humor, Comedia

Páginas: 464 páginas.

ISBN: 9788467060225




Sinopsis:

En un pacífico complejo privado para jubilados, cuatro improbables amigos se reúnen una vez a la semana para revisar antiguos casos de asesinatos locales que quedaron sin resolver. Ellos son Ron el rojo, un exactivista socialista lleno de tatuajes y revolución; la dulce Joyce, una enfermera viuda que no es tan ingenua como aparenta; Ibrahim, un antiguo psiquiatra con una increíble capacidad de análisis, y la tremenda y enigmática Elizabeth, que, a sus 81 años, lidera el grupo de investigadores aficionados… o no tanto.

Cuando un promotor inmobiliario de la zona es hallado muerto con una misteriosa fotografía junto al cuerpo, El Club del Crimen de los Jueves se encuentra en medio de su primer caso real. Aunque sean octogenarios, los cuatro amigos guardan algunos trucos en la manga.

¿Podrá este grupo poco ortodoxo pero brillante atrapar al asesino?

Puedes leer un fragmento pinchando aquí


Impresiones:

De la trama, contar más de lo que dice la sinopsis sería injusto. Creo que lo que se expone en ella es lo suficientemente atractivo a simple vista  como para que deje la miel en los labios de quienes han de leer sus páginas. Os adelanto que hay mucho más de lo que la sinopsis cuenta, pero que mucho más porque la trama a cada capítulo se complica y surgen nuevas muertes y nuevas pistas que convierten a todos en sospechosos y os puedo asegurar de que nada es lo que parece en esta disparatada historia. Es disparatada porque el humor y la comedia lo inundan todo, pero no por descacharrante que pueda parecer la trama carece de todo el sentido que aporta su misterioso caso,  manteniendo un planteamiento tan magistral y complejo, que sin lugar a dudas hay que quitarse el sombrero ante el señor Osman por saber conjugar un caso lleno de matices en un ambiente tan variopinto. Es como esas muñecas rusas, una gran matrioska que en su interior esconden muchas más.


"Matar a alguien es fácil, lo difícil es esconder el cadáver"


Pero tranquilos, el desarrollo es lineal y todo va aclarándose página a página sin que se pierda el interés y con una historia en todo momento en estado creciente donde a cada capítulo el lector se siente más a gusto en una trama muy interesante y encantado de hacer compañía a la pandilla de abuelos de la residencia Coopers Chase.   


Y es que este simpático club del crimen de los jueves es encantador. Elizabeth, Joyce, Ron e  Ibrahim, cuatro jubilados encantadores, llenos de virtudes, defectos que son capaces de conseguir lo que se propongan y que disponen de un sinfín de recursos para sacar adelante cualquier situación comprometida que se les ponga por delante. Siempre tienen un amigo que conoce a un conocido, que tiene mano con alguien que sabe o puede… La sensación de que estos abuelos tienen mucha guerra que dar por ahora es algo que se palpa en toda la novela y deja a las claras que quien tuvo retuvo y que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Me encantan, son unos personajes a los que he cogido mucho cariño y de los que he disfrutado una barbaridad.


Y para poneros en antecedentes os diré que todo empieza en Coopers Chase un complejo para jubilados donde Ibrahim, Joyce y Ron se reunían los jueves para intentar desentrañar viejos casos sin resolver de la policía que la antigua oficial jubilada Penny Gray aun guardaba de su etapa como inspectora activa. Estos casos era su manera de reunirse los jueves y buscar algo que a la policía se le hubiera pasado por alto, una pista, un detalle, cualquier cosa que arroje algo de luz en un misterio perdido en el tiempo. Pero un día alguien es asesinado en su complejo y por fin ese club de detectives tendrá un caso en vivo y en directo que poder resolver y ojo porque hasta la oficial de policía Donna de Freitas se rendirá a la forma de trabajar de este simpático grupo y capitulara dejándose ayudar por ellos en la investigación.


"A todo el mundo le encanta un buen asesinato, aunque nadie lo reconozca en público"


La narración se alternara con capítulos escritos a modo de pequeño diario de la pluma de Joyce, una de las integrantes del grupo y otros que contaran las partes que no afectan directamente al entorno de nuestros simpáticos detectives y que lo hará un narrador omnisciente.


La novela surgió a raíz de una visita que el autor hizo a una residencia de ancianos y de escuchar las historias que estos le contaron allí. Osman pensó que estas personas podrían ser unos magníficos protagonistas en una historia de crimen y misterio. De hecho la novela tiene comprado los derechos por Steven Spielberg para en un futuro llevarla al cine, hecho que me encantaría porque considero que es una trama muy cinematográfica que podría dar mucho juego en la pantalla.


Una novela que recomiendo por su humor, su misterio y por todos los detalles de sus personajes y los momentos de reflexión que va dejando a lo largo de toda la trama y que no pasan desapercibidos para el lector.


Autor: 

Richard Osman (Billericay. Reino Unido. 1970) es un exitoso presentador, comediante


y productor de televisión británico. Director creativo de Endemol UK, ha trabajado como productor ejecutivo en numerosos espectáculos. Se hizo famoso presentando Pointless. Su popularidad continuó con su propio concurso de la BBC, Two Tribes. Participa regularmente en otros programas televisivos y escribe una columna para Radio Times.


 “Nunca se ha de juzgar un libro por su portada”. Esa es una cita por todos conocida y que a lo largo de este libro es una idea que repite mucho una de sus protagonistas y es algo que tengo comprobado con muchos libros que hoy en día son auténticas joyas que luzco con orgullo en mis estanterías y de las que presumo de lomo, título y contenido porque de frente y viendo su portada nadie pararía a echarles un vistazo.


“Un libro es como una casa. Puede ser una chabola o un palacio, pero eso depende no tanto de la fachada, que son las cubiertas como de lo que haya en el interior. Un libro está esperando a que entres en él y descubras sus secretos. No te íes de las apariencias”.


En definitiva y resumiendo, es tan difícil resistirse a un título atractivo, acompañado de una portada magnifica que nos invita a la aventura, que como os podréis imaginar La librera y el ladrón ha sido una pieza a la que no pude negarme como lectura este verano. Un libro que se vende solo pues a su título y a su portada se le suma una sinopsis misteriosa, un personaje como Dante, libros secretos, robos, librerías de antiguo y metaliteratura, mucha metaliteratura. Damas y caballeros, que levante la mano quién es capaz de mirar hacia otro lado teniendo un ejemplar como este delante de sus ojos.





Título: La librera y el ladrón.

Autor: Oliver Espinosa.

Editorial: Planeta.

Año: 2020.

Género: Thriller, Aventuras.

Páginas: 334 páginas.

ISBN: 9788408227847






Sinopsis: 

Laura Loire es una librera anticuaria que está a punto de cerrar la venta de un manuscrito del Inferno de la Divina comedia de Dante con el que espera salvar su negocio. En el momento de la operación, descubre que le han robado el valioso libro y que en su lugar hay una burda copia. Ella está convencida de que Pol, su exnovio, un ladrón de guante blanco, está implicado. Sin embargo, poco después descubre que este forma parte de la lista de pasajeros de un avión que ha tenido un accidente en Barajas.
Todo esto hace que tanto ella como Marcos, el anciano mentor de Pol en el mundo de la bibliofilia, recuerden al joven y que conozcamos los pormenores de la difícil relación que mantuvieron la librera y el ladrón, mientras esta intenta, al mismo tiempo, averiguar qué ha sido del Inferno Loire, el manuscrito de la Divina comedia que pertenecía a su familia.
Cuando un misterioso hombre le exige a Laura una libreta manuscrita por Einstein, que contiene una información peligrosa, para devolverle el Inferno Loire, todo se precipita hacia una resolución frenética y llena de sorpresas. Pero lo que nadie sabe es que el manuscrito desaparecido esconde a su vez un increíble secreto.
Una novela adictiva de acción y aventura, y repleta de conocimiento y revelaciones, que nos acerca a un mundo fascinante, el de los coleccionistas de libros antiguos, que atraviesa épocas y lugares.


Impresiones:

Primera novela del autor Oliver Espinosa y estoy convencido de que no será la última porque tienes buenas ideas, sus tramas contienen buenos ingredientes que atraen al lector como la miel al oso y en líneas generales resulta un libro muy atractivo para leer.


Partimos de protagonistas que son los prototipos de cualquier historia de aventuras y acción. Pol, un ladrón de guante blanco, un buscavidas de manual con una infancia difícil y que hicieron que el chico de buen corazón  e inteligente eligiera por sus circunstancias elegir el mal camino. Capaz de luchar por causas justas y de robar para repartir el botín entre los pobres, sin que eso le exima de robarte la cartera en cuanto te distraigas. Aunque como dice la sinopsis nuestro protagonista fallece en un accidente de avión será un protagonista más de la novela debido a los constantes flash back que los que el autor ha construido la trama.


Laura, una chica guapa, con un trabajo con el que muchos que amamos los libros hemos soñado más de una vez con tener. Una chica de la que siempre es fácil enamorarse y que ejerce el papel junto con Pol de la tensión sexual no resuelta a las mil maravillas.


Mucho ojo con Marcos, un personaje secundario que por momentos dispondrá de mucho protagonismo hasta convertirlo en una de esas piezas sin la que la historia no tendía valor. Un hombre entrañable, ratón de biblioteca y todo un buscavidas que lleva a cuestas su propio inferno de Dante particular que hacen que en un mundo como el del coleccionismo de libros no tenga las manos limpias.


Un aspecto muy interesante que se puede disfrutar en este libro es el mundo de los coleccionistas, las subastas y la ambición por poseer tal o cual libro. Un auténtico submundo que el autor deja al descubierto a través de personajes, escenas y numerosas pinceladas.


Con la historia de nuestros dos protagonistas, sumada a la situación delicada de Loire, la librería de Laura que se encuentra en serios apuros económicos y a punto de ser pasto de las deudas y del embargo nace el comienzo de una trama que tiene uno de sus momentos claves cuando Laura intenta vender un famoso libro de gran valor para saldar las deudas y descubre que le han robado dicho libro y en su lugar han dejado una copia.


Será a partir de ese momento en que asistimos a una carrera contrarreloj para encontrar el libro, a los culpables y desentrañar todos los misterios que Oliver Espinosa va dejando entre las páginas de esta aventura. En algunos momentos, ciertas partes serán algo predecibles y tendremos en mente ciertos clichés que nos sonaran de este tipo de aventuras, pero el misterio y los giros argumentales serán la tónica predominante a lo largo de toda la novela por lo que disfrutaremos de igual manera. Un libro con embrollos, misterio, engaños, robos, acción, peligro y plagado de referencias a los libros.


Un libro que sin lugar a dudas es de los que te duran un viaje en tren, un vuelo de media distancia o tres tardes en una piscina. Dispone de los ingredientes necesarios para entretener, aprender y hacer pasar un buen rato recordando en su contenido aquellos best seller de aventuras y secretos que tanto predominaron en las estanterias en tiempos de El código Davinci.


Autor:

Oliver Espinosa (Barcelona, 1985) Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia.


Después de trabajar para algunos de los bufetes de abogados y consultoras más importantes de este país y para el Ministerio de Economía, pasó al sector hostelero. En la librera y el ladrón habla con conocimiento, por diversas experiencias profesionales, sobre el desconocido y fascinante mundo de los ladrones de libros, coleccionistas y bibliófilos y sobre un mercado negro de grandes obras culturales mucho más tenebroso de lo que podemos llegar a imaginar.

 

 




Viajero incansable, escritor todoterreno y enamorado de la vida. Andrés Pascual cierra por el momento la saga que comenzó sobre La Rioja con un broche a la altura de las buenas críticas que recibió con su anterior novela. El beso del Ángel  es una novela  que  el mismo define como “un cóctel de vino y sangre”, una historia que nos acercara a las entrañas de la vida de un Logroño bien retratado en sus páginas, con un drama familiar que desborda la trama en todo momento. Un asesino misterioso que todo lector debe darse el placer de conocer y  un despliegue de traiciones que llevan consigo toda una serie de denuncias sociales que invitan al lector a reflexionar sobre la actitud de cada uno de sus personajes. Unos personajes que se necesitan unos a otros para crecer dentro de una novela que en los últimos días no puedo dejar de recomendar porque sin lugar a dudas es perfecta para disfrutar y de paso y sin que sus oscuros demonios nos lo impidan, hacer por conocer el verdadero Logroño.



"No he escrito un thriller porque este de moda sino porque la historia que yo quería contar necesitaba el ritmo narrativo de un thriller"







Camino, hija de un afamado chef, lo tenía todo: riqueza, belleza, inteligencia y el convencimiento de que estaba destinada a brillar. Mientras forjaba una carrera de periodista en el extranjero se vio obligada a volver a su ciudad natal, donde nada era como recordaba. Su madre pasaba los días cuidando a su padre, en estado vegetal tras un ataque sufrido después de que su otro hijo, Lucas, arruinara a la familia.
Mientras Camino se viene abajo, incapaz de encontrar su sitio, su hermano reaparece para pedirle un favor que hace aflorar un secreto enterrado hace mucho tiempo. Todo se complica cuando una jovencísima celebrity local es brutalmente asesinada en el evento de inauguración de una bodega y la investigación apunta a Lucas como autor de la carnicería. Si ese dramático hecho es el tren al que Camino ha de subirse para relanzar su carrera, está más que dispuesta a no dejarlo pasar… aunque le conduzca al mismísimo infierno.






Libros en el petate: Andrés muchas felicidades porque ha sido un libro que desde que lo he comenzado no he podido parar de leer y lo he disfrutado mucho. Ya tengo muchas ganas de empezar A merced de un dios salvaje, tu anterior novela.

Andrés Pascual: No son iguales pero tienen un tono parecido. Este es un poco más sórdido y aunque son historias independientes, sí que he seguido una estructura similar en ambos. He utilizado en las dos novelas los flashbacks al pasado, porque me daban la oportunidad a parte de completar la trama, de  completar el fresco social y tener una fotografía más clara de cómo es esta tierra y de cómo es el mundo del vino.

L.P: El nexo de unión entre las dos novelas es Hugo.

A, P: Si, pero es solo un cameo. Es un guiño a los lectores de A merced de un dios salvaje y quiero resaltar que son dos novelas independientes aunque se completan porque la primera está situada en La Rioja tradicional y más rural. Por el contrario,  El beso del ángel explora La Rioja y el mundo del vino más sofisticado y moderno. Esta está  más enfocada al enoturismo, porque de hecho todo comienza en un acto de inauguración de un nuevo hotel.

L.P: Has hablado de que estas novelas iban a formar parte de una saga, pero tienes claro si llegará a trilogía, serán más de tres o aquí acaba la saga de La Rioja.

A.P: Creo que he terminado aquí, por lo menos de momento. Cuando escribía A merced de un dios salvaje me preguntaba si haría dos, tres o veinte sobre La Rioja, porque en ese momento sabía que tenía más cosas que contar, pero la primera quedó tan completa que no quise estirar ninguno de los hilos narrativos de aquella historia. Y esta también creo que está completa en sí misma con lo cual creo que las dos forman un paquete y considero que ya he contado las dos visiones de esta tierra que quería contar. (Cuando hablo de esta tierra no me refiero solo geográficamente,  ni del mundo del  vino. Me refiero a esas  personas que viven en aparentes paraísos donde parece que tienes el bienestar al alcance de la mano, pero que al mismo tiempo te piden un precio a cambio que son esos convencionalismos sociales.  El tener que aparentar que todo va bien siempre, etc. Esta mascara social sirve de caldo de cultivo para que por dentro, las sombra que todos tenemos se vaya enquistando). La visión de A merced de un dios salvaje la explore a través de los pueblos diminutos y en este caso lo he explorado desde el punto de vista de los habitantes de una pequeña capital de provincial que es Logroño, pero que puede ser cualquier ciudad de este país porque todos tenemos los mismos miedos y los mismos anhelos y sobre todos los mismos conflictos de sentirnos observados. Muchas veces en este tipo de ciudades, donde todo es muy cómodo, pero al mismo tiempo nos sentimos muy controlados  unos con otros, estamos tan pendientes de estar a la altura de los demás que se nos olvida estar a la altura de nosotros mismos y esto nos genera una sensación de falta de plenitud y de frustración contra la que tenemos que luchar. Camino, la protagonista  en El beso del ángel lo que hace metafóricamente es representar este conflicto.

L.P: Un libro con muchos giros que confunden al lector creyendo que cualquier culpable es posible  manteniéndolo en una constante intriga a lo largo de una novela llena de misterio. Como colofón a todo esto, un asesino del que no vamos a hablar, pero que invito a todos los lectores a que lo conozcan porque su creación es bastante meritoria. ¿De dónde has sacado este personaje porque me resulta asombroso y no creo que te haya surgido un personaje así de la noche a la mañana?

A.P: Todos los personajes crecen cuando escribes una novela. Hay escritores de mapa y escritores de brújula y yo tengo un cincuenta por ciento de cada uno.  Al principio escribo un pequeño guion que me sirve de guía para no perder el tono o el  propósito de la novela. En caso de tomar un camino incorrecto,  ese pequeño faro me vuelva a acercar a la idea inicial por la que he apostado, pero al mismo tiempo tiro mucho de brújula y me lanzo a escribir sin tener cerrado todos los acontecimientos, ni tampoco  tener completos todos los personajes, porque a medida que vas trabajándolos van creciendo por sí mismos. El antagonista de mi novela creció mucho durante la novela independientemente de que yo supiera casi a ciencia cierta cómo iba a transcurrir y cómo iba a terminar. Ha sido una creación más que de poner, de quitar capas de la normalidad y de sumergirnos en esas aguas más tenebrosas donde normalmente nos da miedo explorar. Para crear un personaje tienes que mirar hacia dentro, mirarte a ti mismo y a la gente que te rodea porque no puedes inventar personajes de la nada. Incluso para crear un psicópata tienes que tirar de esas cosas que uno mismo lleva dentro y necesitas un acto de valentía. No me refiero con esto que sea  para entender por qué hace las cosas sino para dibujarlo con el rigor suficiente para que sea creíble. El éxito de todo personaje es que te sorprenda y al mismo tiempo que sea tremendamente creíble.  Esto requiere un trabajo de desescombro y de profundización en cada uno de los personajes. Es verdad que también algunos personajes ayudan a otros a crecer porque los llena de matices y les genera conflictos que tiene que resolver.

L.P: Una de las características que me han gustado mucho de la novela son los constantes guiños que haces al vino, a la tierra, a fechas, etc.  ¿Cómo se te ocurren estos guiños?

A.P: En una novela absolutamente todo tiene que tener sentido. No puede haber una palabra que este ahí por estar y todo tiene que tener un porqué. Cada elemento de la novela te brinda una oportunidad maravillosa para hacer magia y para dibujar el escenario o los personajes. Si hay una etiqueta de vino, aprovechemos esa etiqueta para que lo que diga nos sirva para hacer crecer a la trama o a alguno de los personajes. Esta novela  no va de vinos sino que va de relaciones familiares y de la sombra del ser humano, y aunque se desarrolla en un escenario vinícola, he intentado aprovechar cada detalle conscientemente para que haga crecer ese universo que yo le ofrezco al lector.

L.P: Es un thriller con una relaciones familiares algo tormentosas. Yo en algunos momentos pensaba en un Falcon Crest a la riojana. Viendo mucho de lo que le ocurre a los personajes se me ocurre preguntarte sí hay en todo ello mucha de tu experiencia como abogado.

A.P: La hay Fernando porque ten en cuenta que yo he trabajado durante dos décadas como abogado de familia y he tenido sentado al otro lado de la mesa a innumerables parejas y familias  enfrentadas, bien sea por el hecho matrimonial o testamentario donde la mayor parte de estos asuntos no tenían como fin último el dinero sino las emociones como el tener razón, el odio, el redimirte, etc. Sin quererlo durante esos veinte años he ido metiendo en la mochila un montón de matices que luego he ido utilizando en mis novelas.

L.P: Hablamos de Camino, el personaje principal, una mujer muy fuerte pero a la vez con muchas debilidades,  llena de matices, de luces y sombras que me ha gustado mucho. ¿Este personaje cómo ha surgido. Es alguien que tenías en mente a retazos o te has inspirado en alguien?

A.P: Reconozco que tiene muchas cosas de mucha gente y podría sentarme a desgranarte de quien he sacado cada respuesta o cada característica de Camino. Al final Camino como protagonista tiene un trabajo bastante grande y he tenido que echar mano de muchos modelos reales para recrearla en la ficción. Afortunadamente no hay una persona en la que yo me haya inspirado que reúna todos los conflictos que sufre ella, ni todas las peripecias desafortunadas que tiene que pasar.

L.P: Un libro con sabores y olores. Es un libro que además de leerse se disfruta con otros sentidos que se despiertan a medida que vamos leyendo. ¿Eras consciente de querer provocar todo esto?

A.P: Esto puede ser debido a que La Rioja es una tierra muy sensitiva que está plagada de gastronomía y no solo de vino. Tenemos una conexión muy intensa con la naturaleza porque es una región de gente del campo aunque tengamos nuestra industria. En La Rioja tenemos una frase que dice “El vino no se bebe, el vino se vive” y me encanta que me hagas este comentario porque entonces creo que he sido capaz de trasladar ese sentimiento a las páginas del libro. Por dejarte una frase te diría que tal vez “El beso del ángel puede considerarse un coctel de vino y de sangre”.

L.P: En la novela hay una frase que dice “En Logroño nunca pasan cosas así”. ¿No te ha dicho nadie que se ve raro ese Logroño de vino y sangre?

A.P: Nunca se sabe. Al final cada paraíso tiene su lado oscuro y lo que tenemos que hacer es enfrentarnos con naturalidad a ese lado oscuro y tratar de comprenderlo y canalizarlo para que no se enquiste dentro de nosotros y estalle cuando sea demasiado tarde.

L.P: En otra ocasión te he escuchado decir “todos debemos buscar en la vida el placer porque no hay deber que descuidemos más que el de ser felices”.  Me he sentado con Andrés Pascual para hablar de novelas como Taj y Edén, dos novelas muy distintas a estas últimas. ¿Quería preguntarte si disfrutas más de este género y con estas últimas novelas si las comparamos con  tus  anteriores novelas?

A.P: Yo creo que cada novela responde a su momento y no solo al mío personal sino a las circunstancias que respiras cada día. No he escrito un thriller porque este de moda sino porque la historia que yo quería contar necesitaba el ritmo narrativo de un thriller. Para explorar esta doble cara del paraíso y del infierno que todos tenemos dentro necesitaba el tono y la sordidez de un thriller.

L.P: Andrés como siempre  ha sido un placer conversar contigo


A.P: Gracias a ti por tus palabras sobre el libro.