Daniela sigue creciendo, aprendiendo y disfrutando de la lectura y en esta ocasión nos trae la segunda parte de un libro muy interesante que nos narra diversas leyendas populares y no tanto de la ciudad de Sevilla.
Hace unos años, pedí a través de mi
reseña de Mis Leyendas de Sevilla vol.1, que sus autoras escribiesen una
nueva entrega, y mi deseo se cumplió, y cumplió con las expectativas que tenía.
Y si el primero me gustó, este ha conseguido crear en mi una nueva curiosidad
por ampliar la información de las leyendas que aparecen, que vuelven a ser
cortitas, pero que mantienen toda su esencia.
Mis Leyendas de Sevilla respira sevillanía en sus páginas,
no solo por sus historias sino por las referencias a los lugares y a las
familias de la época que hoy dan nombre a calles y plazas de la ciudad. Y eso
me lleva a pensar que muchas veces no nos paramos a mirar lo suficiente, o no
mostramos la inquietud necesaria, cuando vemos un nombre en una esquina o un
azulejo que cuenta una historia, y después de este libro, me comprometo a dar
tiempo a mi curiosidad para aprender y entender muchas de las cosas que
ocurrieron en la ciudad y sobre la gente que la habitó.
Había leyendas que no conocía, como
la de Bustos Tavera, la de cómo Abenamar salvó a Sevilla con una partida de
ajedrez, la Virgen costurera, o la leyenda de Itimad la Romaiquía, que quizá
sea la que más me ha gustado no solo por su historia sino por la imagen que la
representa. Y no sólo esta imagen, sino todas las que acompañan a los textos,
no solo son bonitas y originales, sino que cuentan tanto como las palabras, y
las acompañan dando frescura y color a la obra.
También hay leyendas de las que
conocía parte o había oído hablar, pero que al leerlas me han vuelto a crear un
interés que no esperaba, como la leyenda de la mujer emparedada o la historia
del Costurero de la Reina. Y otras que me han gustado especialmente por cómo
están contadas, como La venta de los gatos y Miguel de Mañara.
De nuevo, un total de 18 leyendas muy
resumidas, asequibles, generadoras de una curiosidad infinita, y que, aunque
ellas digan que están contadas para niños, los no tan niños también las podemos
disfrutar, y es que, al estar contadas como cuentos, llegan fácilmente a todos
los públicos. Como dicen sus autoras: “Este cuento no es un cuento, que como lo
viví te lo cuento”.
Isa y Teresa, Teresa e Isa, han
vuelto a conseguir que nos interesemos por las leyendas de la ciudad, que
tengamos curiosidad en ampliar las historias y visitar los lugares en los que
se desarrollaron. Ellas sí que son divulgadoras de Sevilla, así que… ¡que
comience la cuenta atrás para recibir el siguiente volumen!




