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El día que conocí a Lorenzo Marone o más bien leí su primer libro editado en castellano La tentación de ser felices, supe que a partir de ese momento quería leer todo lo que publicara y por ese motivo hoy me tenéis aquí la reseña de  Quizás me quede mañana, su segunda obra y no la última puesto que acaba de salir al mercado hace poco su tercera novela.

Me he encontrado una historia al estilo de su anterior novela, con personajes entrañables, gente corriente que vive su vida entre tonos grises retratando la vida desde el punto dramático más común de los mortales y que sólo puede parecernos anormal si nunca hemos bajado a los infiernos de la calle, de la rutina y de las crisis existencialistas y la violencia de genero. A pesar de todo y como dice uno de sus personajes “lo bueno de las tormentas es que tras ella vuelve a salir el sol e incluso el arco iris” y sin querer caer en el dramatismo más común, el autor nos muestra que con humor, esperanza y buena disposición siempre podemos encontrar un camino de salida o una solución.




Título: Quizás me quede mañana.
Título original: Magari domani resto.
Autor: Lorenzo Marone.
Traductor: Ana Romeral.
Editorial: Harper Collins
Año: 2017.
Género: Narrativa contemporánea.
Páginas: 363 páginas.
ISBN: 9788491391609



Sinopsis: 

Todos intentamos emprender el vuelo, para luego, por la noche, resguardarnos bajo la pérgola de nuestros pequeños gestos cotidianos. Ser rutinario no quiere decir ser un fracasado. Los niños son rutinarios. Y los perros. Y son lo mejor que hay en el mundo.
Llamarse Luce no es nada fácil, sobre todo si tu carácter no es precisamente el más luminoso. Pero peor aún es apellidarse Di Notte, una de las muchas bromas del calamidad de su padre. Si además vives en Nápoles e ir a trabajar en Vespa se convierte cada día en una aventura; si eres abogada, licenciada cum laude, pero en la oficina solo te encargas del papeleo; y si tu familia es un desastre… Es comprensible que, de vez en cuando, se te inflen un poco las narices.
Pelo de chico, vaqueros y botas militares, Luce es una joven honesta y luchadora, presa de una realidad compuesta por una madre intolerante e infeliz, su enamoramiento por un Peter Pan capullo, y un trabajo que no le satisface. Como único consuelo le quedan sus paseos con su perro Alleria, su único y verdadero confidente; y las charlas con su viejo vecino don Vittorio, un músico filósofo en silla de ruedas.
Hasta que, un día, a Luce le asignan el juicio por la custodia de un menor. De pronto, en su vida aparecen un niño sabio muy especial, un artista callejero y trotamundos, y una golondrina que no parece tener ninguna intención de migrar.
El juicio esconde muchas sombras, pero quizá sea la oportunidad para deshacer los nudos del pasado y para poner orden en la cabezota de Luce. Y también para resolver una duda: ¿marcharse, como hicieron su padre, su hermano y cualquiera que haya seguido el impulso de despegar; o quedarse y buscar la felicidad en su pedacito de mundo? (Sinopsis facilitada por la editorial)
Impresiones:
Lorenzo Marone tiene el don de transportarnos a esos lugares donde recrea los escenarios de sus novelas convirtiéndolos en nuestro barrio y con ello en vecinos a sus personajes. No son necesarias muchas páginas para, sin darnos cuenta, nos sintamos parte de la historia y hayamos empatizado para bien o para mal con cada uno de los personajes que el autor nos presenta.

Creo que la sinopsis lo dice todo y no es necesario contar más sobre la trama de la novela pero permitirme que insista en Luce la abogada o al menos eso cree, dueña de un perro llamado Alleria reconvertida tal vez en niñera. La encontramos en un momento de su vida donde la necesidad por cambiarlo todo es una prioridad. Confusa y sin saber qué rumbo tomar, es un personaje entrañable con una personalidad propia que la convierte en una auténtica “polvorilla” cuya frase favorita es “no tengo miedo de nada”y aunque cuando la vida la ponga a prueba le surgirán mil interrogantes y esos fantasmas del pasado de los que tanto se hablan siempre en historias de este corte, vuelvan para poner luz en su pasado.

Sin lugar a dudas será Luce la conductora principal de esta historia, la que nos enseñara la ciudad donde vive, en este caso Nápoles, junto con unos compañeros de reparto que forman un elenco muy variopinto e interesante que ayudarán a la protagonista a desgranar poco a poco una serie de reflexiones que constantemente harán de los amantes de subrayar frases interesantes, convertir este libro en un campo minado de pósit.

“No podemos decidir de dónde partir o dónde pararnos, pero al menos se nos permite elegir el recorrido”

Los culpables en gran medida de estas reflexiones serán Luce y su vecino Don Vittorio, un antiguo músico ahora en silla de ruedas que cada vez que aparece en escena se llena el protagonismo con esas citas lapidarias que arrancan el aplauso del lector aunque a estas alturas ya hemos comprendido que la vida está en esos pequeños detalles que nos suceden a diario y de los cuales somos los responsables en convertirlos en felicidad y razón para que nuestra existencia tenga sentido.

“Las casas necesitan perros y niños para no envejecer”

Puede que su anterior novela me gustará más y que en esta ocasión haya necesitado más recorrido para tener esa sensación de estar en el universo Marone pero es que el listón estaba muy alto y la culpa fue mía por intentar comparar cuando la clave es disfrutar y reconocer que son dos novelas distintas.  La trama va ganado enteros a medida que se suceden las escenas y las reflexiones, y a pesar de no tener tanta dosis de humor como la anterior y sí algo más de almíbar en ciertos momentos el final pondrá a cada uno en su sitio como no podía ser de otra manera si se van cumpliendo las reflexiones que el autor va dejando a largo de todo el libro.

Una novela que estoy convencido puede ser del gusto de cualquier lector, que puede chirriar a los más exigentes pero que el lector de a pie encontrara sumamente interesante.

“Hay otra vida, otra forma de tomarse las cosas y otro punto de  vista de los ideales tan buena como otra cualquiera”

Autor:



Lorenzo Marone (Nápoles, 1974). Después de trabajar como abogado durante casi diez años, decidió dedicarse a tiempo completo a la escritura, su verdadera pasión. Ha publicado La tentación de ser felices (2015) traducida a doce idiomas y adaptada al cine. Quizás me quede mañana, finalista del Premio Bancarella 2017 otorgado por los libreros italianos, se ha convertido en un nuevo éxito de crítica y ventas en Italia. En 2018 ha publicado La tristeza tiene el sueño ligero.
Hijo único es una historia que me llamó bastante la atención por su trama y me resultó interesante ahondar en cómo iba a tratar la autora un tema tan delicado como los sucesos que acontecen en la novela.

Me gusta cuando encuentro protagonistas infantiles, ver esas pinceladas de la inocencia con la que miran el mundo me enternece mucho y me gusta aprender de ese punto de vista que muchas veces no dista tanto de la realidad con la que hay que mirar las cosas.


No me ha resultado una novela adictiva y le ha faltado un punto de intensidad para hacerla imprescindible pero me ha gustado por sus momentos estelares y la carga emotiva que otorga al lector momentos de reflexión muy productivos a nivel personal durante su lectura.

Título: Hijo único.
Título original:Only Child
Autora: Rhiannon Navin
Traducción: Celia Montolió.
Editorial: Harper Collins.
Año: 2018.
Género: Narrativa contemporánea. Drama.
Páginas: 310 páginas.
ISBN: 9788491392354


Sinopsis:
Agazapado en un armario con su maestra y sus compañeros de clase, Zach, de seis años, oye disparos resonando por los pasillos de su colegio. Un pistolero ha entado en el edificio y, en cuestión de minutes, se habrá cobrado diecinueve vidas.
Tras el tiroteo, las familias y lo que antes era una comunidad unida quedan destrozadas. Cada uno se enfrena a la tragedia a su manera. El padre de Zach se ausenta, su madre busca justicia… y Zach se retira a su guarida supersecreta y se sumerge en un mundo de libros y dibujos.
Pero al final, será Zach quien enseñe a los adultos de su vida a mirar hacia delante… como, a veces, solo un niño puede hacerlo. (sinopsis facilitada por la editorial)


                                                              

Impresiones:


La historia se desarrolla en una ciudad ficticia de los Estados Unidos y tiene como protagonista a una familia media americana. Jim el padre es abogado y su mujer Melissa era publicista aunque dejó su trabajo para dedicarse por completo a cuidar de sus dos hijos Andy de diez años y Zach de seis. Estudian en el colegio de primaria McKinley donde un lluvioso día, un joven irrumpe con varias armas y provoca una matanza entre los alumnos y el personal del centro. El caos se apodera del colegio y todo es confuso a medida que pasan las horas. Finalmente los Taylor reciben la noticia de que entre las diecinueve victimas mortales se encuentra su hijo Andy. Como es lógico el mundo se derrumba para la familia, la madre entra en schock y necesita asistencia médica, el padre cae en un profundo silencio y Zach, el protagonista principal de la historia verá como su mundo cambia de la noche a la mañana. Nuevas rutinas, nuevas experiencias para un niño de tan solo seis años que empieza a asimilar que no va a volver a ver a su hermano.

Será entonces cuando la trama se centra en la postura ante lo ocurrido que toma cada miembro de la familia y el particular proceso del duelo que tiene cada uno de ellos.

Una historia que desgraciadamente suele ser de actualidad en los Estados Unidos donde esta noticia ocurre más de lo deseado. Un país donde las armas están al alcance de todo el mundo y hechos como estos adquieren cierto rol de habitual, ya que en la novela narran como los alumnos actúan como les indicaron en los simulacros para casos donde alguien entra en el colegio y dispara a diestro y siniestro contra todo el mundo.

Hijo único por lo descrito puede parecer en ciertos aspectos un thriller o un derroche acción pero salvo los momentos iniciales, el resto es un drama con todas su letras, aunque con ciertos momentos cómicos y situaciones entrañables.

Los personajes principales son tres: Zach que podría decirse que es sobre el que recae toda la fuerza argumental y sus padres, muy distintos entre sí. Ella buscará la venganza y el optará por la apatía y a verlas venir. En medio de todo ese mundo caótico en el que se convierte la familia estará Zach, el narrador de la historia que con su lenguaje de niño de seis años ira describiendo las situaciones y a los personajes. Es el  que tira en todo momento del peso de la historia y en ese aspecto me ha gustado ya que encuentro original ver la narración a través de los ojos de un niño sobre un asunto en el que nosotros no tenemos experiencia y es difícil ponernos en una situación tan dramática.

“El pistolero vino y la vida real se fue, y ahora era como si estuviésemos viviendo una vida nueva de mentira”

Miedos, dolor, soledad, venganza, muerte, duelo, unidad, son temas que se tratan de forma respetuosa a lo largo del libro y que sin lugar a dudas nos hará reflexionar en más de una ocasión y cuestionar comportamientos y valores predeterminados por la sociedad.

Dotado de un comienzo impactante que atrapa al lector desde la primera página, me ha gustado mucho su lectura aunque le ha faltado un punto para que me resultara extraordinaria ya que he echado en falta cierto dinamismo en la trama para que la historia fluyera más. Me ha demostrado que los niños son esos locos bajitos de los que uno a pesar de los años vividos tiene mucho que aprender.
Cuando llevaba más de la mitad de la trama me surgió la inquietud con la consiguiente duda de cómo la autora le daría un final aceptable a esta historia. Al finalizar debo reconocer que me ha gustado mucho el final y hay que aplaudirlo.

Me llevo con esta lectura la palabra “conmiseración” más que por su significado, por el uso que dar de ella en la vida real.

Autora: 




Rhiannon Navin (Bremen, Alemania). Su carrera profesional en el mundo de la publicidad la llevó a Nueva York, donde trabajó para grandes agencias antes de convertirse en madre y escritora a tiempo completo. En la actualidad vive en la ciudad de Nueva York con su marido, sus tres hijos y dos gatos. Hijo único es su primera novela.




Lo mío con este libro fue amor a primera vista y no precisamente por su portada o su título. Sentí necesidad de leerlo por su personaje, un Cesare Annunziata de setenta y siete años que encarna la figura de un auténtico “cascarrabias tocapelotas”.

Cesare fue la clave, el culpable de todo y al terminar de leer su última página sigo considerándolo responsable de que “La tentación de ser felices” sin duda estará al final del año entre mis diez mejores novelas  leídas en el 2017 y puede que no sea por calidad pero si por el cariño que le he tomado a su lectura.

Título: La tentación de ser felices.
La tentazuibe du essere felice

Autor: Lorenzo Marone.
Traductor: Ana Romeral.

Editorial: HarperCollins.

Año: 2016.

Género: Narrativa contemporánea.

Páginas:  251 páginas.

ISBN: 9788491390046

Precio: 17,90 euros



Sinopsis:


Cesare Annunziata podría definirse sin demasiados miramientos como un viejo y cínico "tocapelotas". Con setenta y siete años, viudo desde hace cinco, y padre de dos hijos, Cesare ha decidido pasar de todo y de todos. Los pocos balances que hace de su vida están marcados por una feroz ironía, quizá por miedo a no poder seguir haciéndolos. Su existencia podría seguir su rumbo hasta su previsible y universal final entre vasos de vino con Marino, el viejecito neurótico de la segunda planta; las charlas no deseadas con Eleonora, la loca de los gatos del vecindario; y fogonazos de pasión carnal con Rossana, la enfermera madura que redondea sus ingresos con atenciones de pago a los viudos del barrio.
Pero un día llega a su edificio la joven y enigmática Emma, casada con un individuo siniestro con el que no parece tener nada en común. Cesare no tarda en darse cuenta de que en esa pareja hay algo que no funciona, y sin duda no se implicaría si no fuera por la silenciosa llamada de socorro que lanzan los tristes ojos de Emma… Los secretos que Cesare descubre sobre su vecina, pero sobre todo sobre sí mismo, conformarán la trama de esta novela formidable, capaz de dibujar un personaje en el que conviven, en alegre contradicción, el cinismo más feroz y la más profunda humanidad.
(sinopsis facilitada por la editorial)