A.P.D: Sí. Fíjate que todos los cuentos tratan si no de la decepción,
del descubrimiento de cómo es la vida de verdad. Que el matrimonio y el trabajo
tienen momentos que no son tan bonitos y eso es la letra pequeña que hay que
tener en cuenta y con la que hay que convivir.
L.P:
Andrés lo que dices me da a pie para preguntarte ¿cuál es la letra pequeña de
un escritor?
A.P.D:
Ser escritor es maravilloso y desde fuera se ve muy glamuroso y algo
verdaderamente envidiable y de hecho lo es, pero también tiene mucha
servidumbre y muchas horas de soledad, mucha incertidumbre, frustración y
amargura. Todo eso es su letra pequeña aunque esto no quiere decir que sea lo único ni
mucho menos sino que hay que tenerlo en cuenta y aprender a vivir con ello.
L.P: Me surge la curiosidad por saber qué es lo que desencadena esta selección de
relatos. Parte de una propuesta, una idea sobre la que escribir o una
necesidad.
A.P.D: No tiene nada que ver con eso. Son cuentos que tenía
en un cajón de mucho tiempo atrás y a los cuales no había podido dar salida en
forma de libro con las editoriales con las que suelo publicar. La realidad es
que cuando quieres publicar un libro de cuentos tu agente resopla, los editores
que normalmente publican novelas miran para otro lado o te dan largas porque no
son tan rentables como las novelas y son mucho más difíciles de vender. Un día
hablé con Triskel, les mostré los cuentos y les convenció el proyecto y me
dieron la oportunidad de publicar el libro. Con el tiempo al leer los cuentos
cuando se iba a publicar me di cuenta que había un hilo común entre todos ellos
y me sorprendió porque yo no los había escrito así deliberadamente buscando un
conjunto sino de forma independiente pero he de reconocer que a la hora de
escribir hay una serie de temas que a mí me tocan más que otros como escritor. Son temas de parejas, triángulos amorosos, la
decepción de la vida, la rutina, el tedio. Con los cuentos, al final puedes dar tu
visión muy clara y muy exacta aunque sea de una manera metafórica o simbólica de
la vida, de como ves el mundo.
L.P: ¿Han ido directamente del cajón a la imprenta?
A.P.D: Como te decía, estos cuentos ya existían y lo que he
hecho ha sido recopilarlos y mandárselos a la editorial. Lo que si he hecho es
un trabajo muy importante de corrección y de pulido porque hay cuentos tienen
algunos años y mi idea de lo que es escribir bien, va cambiando con el tiempo.
Es un libro que ha tenido un proceso de podado que ha dejado al final el número
de páginas en unas ciento treinta cuando
partió de ciento sesenta. En este libro hay relatos como Ojos tristes que ganó el Premio Internacional Max Aub, uno de los certámenes
de cuentos más importantes que se convocan
en castellano en el mundo y Duarte por
ponerte otro ejemplo ganó el Premio de novela corta Tierras de León.
L.P: Por curiosidad. ¿Se han quedado muchos en ese cajón?
A.P.D: Tengo algunos aún y en 2009 publiqué El centro de la tierra uno de los diez
finalistas del Premio Setenil, un premio que se da al mejor libro de cuentos
publicado en España, y que fue editado por Paréntesis, una editorial de Sevilla que desapareció.
De este libro que tengo los derechos y espero publicarlo en el futuro junto con otros
cuentos que tengo nuevos.
Te puedo decir que llevaba tiempo sin escribir cuentos y
gracias a la corrección de La letra
pequeña me he animado de nuevo a escribir narrativa corta y es algo que no
pienso dejar aunque el mercado demande otro tipo de géneros.
L.P: La gente quizás teme a los libros de relatos porque en
toda recopilación no siempre el conjunto mantiene el mismo nivel y uno llega a
encontrarse relatos que superan con creces a los otros. En La letra pequeña según mi opinión no ocurre eso y uno llega a
encontrarse en serios apuros para elegir de todos un favorito. Un libro con un
puñado de relatos que poseen una potencia muy equilibrada en su conjunto.
A.P.D: Te agradezco ese comentario porque es totalmente
cierto. En los libros de narrativa breve el lector tiene que ser más avezado y
no entiendas esto como un comentario elitista. Hay que leer con un poco más de
concentración e interés y eso te proporciona un mayor disfrute y además está el
hándicap que algunos lectores tienen de cambiar con cada cuento a una historia diferente.
A pesar de todo, siempre
he seguido escribiendo cuentos porque es un género que me encanta y me hace
crecer mucho como escritor porque en la literatura no todo debe ser rentabilidad
y con esto no quiero decir que no me guste vender libros pero para mí, lo
importante es que haya un trabajo bien hecho y que mi carrera se vaya viendo en
conjunto. Yo empecé con mis cuentos y mis lectores más antiguos y lo digo con
orgullo, me consideran un cuentista y yo creo que eso es una virtud que se
puede aplicar a mis novelas porque de hecho muchos de mis personajes nacen desde
uno de mis cuentos
L.P: Tienes un cuento favorito porque a mí me resulta
complicado quedarme con uno solo.
A.P.D: Personalmente uno de mis favorito es el segundo que se titula Luna de miel porque es uno de los más
difíciles de hacer. Es un cuento con muy pocos elementos y los cuentos cuantos
menos elementos manejas en ellos más complicados de escribir. En este caso es
una pareja que está en una habitación y a partir de ahí y sin más elementos
tienes que construir toda una historia a partir de una conversación entre los
dos.
L.P: Salvando pequeños detalles que existen entre los
cuentos, uno lee estos relatos y bien podría parecer que estamos antes los
mismos personajes que interactúan en historias que se suceden en el tiempo.
A.P.D: Pues no lo había visto de esa manera y ahora que me
lo comentas puede ser perfectamente. Esa es otra de las maravillas de la
literatura, hay cosas de las que el autor no es consciente y el lector si lo es.
L.P: Decías en una entrevista en Canal Sur que es distinto a
la hora de escribir enfrentarse a una novela, un trabajo de largo recorrido que
a un cuento. Del primer caso al segundo ¿cambia tu estilo?
A.P.D: Depende porque un cuento te permite cosas que una
novela no y viceversa. Mi estilo es el mismo siempre pero yo voy adaptándolo de
una forma no consciente porque me lo va pidiendo la historia y eso es algo
intuitivo según lo que requiera en cada momento la historia como te decía.
L.P: Un tema que ser repite en este libro de relatos es la
infidelidad. ¿Es por algún motivo?
A.P.D: No, por nada en concreto (risas)
L.P: No te lo pregunto a título personal. Quizás es porque
es un tema que te disgusta.
A.P.D: Tal vez porque es un detonante muy potente y eso hace
que se desencadene muchas cosas y que los sentimientos estén a flor de piel
algo que se refleja muy bien en El tiempo
detenido, o también por ejemplo en Ojos
tristes.
L.P: El tiempo
detenido es otro ejemplo más de final donde el lector es capaz de inventar
más de una conclusión o hipótesis diferentes.
A.P.D: Pues la verdad es que ahora que me cuentas tu
interpretación del final te confieso que yo no lo había escrito pensando en lo
que me dices pero es una idea tan buena como la que yo tuve cuando lo escribí.