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“Este es un libro de una mujer joven que publica siendo ya madura”. Así comienza definiendo la poeta granadina Teresa Gómez su libro Plaza de abastos, publicado por Vandalia y donde se recogen una serie de poemas escritos por la autora allá a mediados de los años ochenta con gran éxito de crítica, pero que sin embargo nunca fueron publicados de forma conjunta.


Poemas impregnados del espíritu del movimiento denominado “La otra sentimentalidad”, creado en Granada por autores como Luis García Montero, Javier Egea y Álvaro Salvador quienes defendían que para llegar a una nueva poesía acorde a los nuevos tiempos, hacía falta “una nueva sentimentalidad”.


Una Teresa Gómez que no duda en afirmar que si tuviera que firmar de su puño y letra hoy en día esos poema lo haría, confirmando con ello, que sus letras a día de hoy siguen siendo actuales, conteniendo temas como el amor, el desengaño, la miseria, la esperanza o el dolor, siguen siendo comunes a todo el mundo.


Un título el de “Plaza de abastos” donde la autora entiende el mundo como un mercado donde todo se compra, se vende o caduca y es ese lugar el escogido para representar todo esto poniendo ejemplos cercanos a su vida y dotándoles de mucha más ternura. “Se trataba de hacer un análisis crítico-radical desde la ternura” y Plaza de abastos es ese lugar maravilloso donde están todos lo olores, los colores, el bullicio y donde la mujer tiene una presencia muy importante.


Si quieres escuchar la entrevista completa a Teresa Gómez puedes escucharla en el siguiente video. 






Suelo acudir a la poesía sobre todo en viajes muy cortos, donde el rato de lectura va a ser fugaz y necesito pequeñas dosis que no me hagan desear llegar a casa para continuar con una trama que quedó cortada de improvisto. Verdad es  que ciertos libros de poesía necesitan de lugares especiales que detengan el tiempo durante su lectura pero en definitiva es un género con el que me suelo llevar muy bien y me resulta muy socorrido según donde consumirlo.

El libro de hoy tal vez no sea de ese tipo de poesía a la que hacía referencia en los dos casos anteriores, pero es también un libro muy especial. Digo esto porque es un libro de apenas treinta y dos páginas y de corte infantil, aunque yo diría que es para adultos que no han perdido esa pizca de niñez y para compartir lectura con infantes a los que uno quiera dar a conocer la poesía.


Treinta y dos páginas llenas de color y siluetas alargadas, dieciséis estrofas de octava real numeradas (ocho versos de once silabas que riman en consonante), que como si de un recorrido en bici se tratase, nos lleva por una historia con ritmo de pelotón, sin pausa, pero con la agilidad del que busca la meta.



Título: La bicicleta amarilla.
Título original: La bicicletta gialla.
Autor: Matteo Pelliti.
Traducción: Marta Tutone.
Ilustraciones: Riccardo Guasco.
Editorial: Liana Editorial. 
Año: 2019.
Género: Poesía, ilustración.
Páginas: 32 páginas.
ISBN: 9788494983009


Sinopsis:


Juanito sueña con una bici. Desde el día en que vio pasar una bicicleta de carreras amarilla, no puede parar de pensar en ella. De camino al colegio, se queda mirando el escaparate de una tienda de ciclismo. En clase se distrae, no puede evitarlo, y dibuja mil bocetos de su bicicleta ideal. En el corazón de una metrópoli ruidosa hay un niño que sueña con montar en su bici, pedalear y ser feliz. El padre busca alguna bici vieja que pueda arreglar para dar a su hijo una sorpresa. Encuentra un cuadro abandonado y se lo enseña a Juanito con la promesa de restaurarlo. La decepción del niño es inaudita: el inerte cachivache no se parece en nada a la cabalgadura que él se había imaginado para sus aventuras. Su padre no se rinde y el resultado es una bicicleta flamante y, como no, amarilla, que dejará a Juanito sin palabras.
En 16 estrofas en octava real, Matteo Pelliti rinde homenaje a los deseos sencillos con un relato épico lleno de ritmo y de emoción. Hay tecnologías perfectas e imperecederas como la bici o el libro, inmejorables a menos que no las dibuje Riccardo Guasco.

Impresiones:

Una historia hecha poesía, un protagonista casi inerte, pero muy presente a lo largo de las páginas. Una bicicleta, el anhelo de un Juan con el que comparto trama porque en su día yo también fui ese niño que paraba todos los días delante del escaparate de una tienda y soñaba con una esa máquina de carrera de dos ruedas. Al final la conseguí, pero no fue la que se mostraba en el lugar de honor de aquella tienda regentada por todo un campeón del tour del Porvenir y de la Vuelta a Colombia. Mi padre como el de Juan, me sorprendió un buen día  con una bicicleta azul, rescatada del olvido en el garaje de un amigo suyo y reparada y devuelta a la vida y a la carretera.

Un verdadero homenaje a ciertos aspectos de la vida cotidiana, al reciclaje, a un espacio libre de contaminación, a los sueños cumplidos aunque no sea como en primera instancia uno quería. Un guiño a la siempre tarea de los padres por hacer feliz a sus hijos buscando de alguna manera las triquiñuelas posibles cuando el dinero no lo permite.

Un libro precioso y a la vez tan necesario  para inculcar valores, fomentar entre los pequeños el gusanillo de la bicicleta y todas las cosas buenas que este vehículo nos aporta.


Buena conjunción entre Pelleti y Guasco. El primero pone las notas de humor, las enseñanzas y la reflexión en los textos y el segundo unos dibujos de corte futurista y muy coloridos que llaman poderosamente la atención y acompañan al texto de forma magistral. 




Autores:




Matteo Pelliti (Sarzana, 1972) vive en Pisa, donde estudió la carrera de Filosofía. Experto en gramática y lenguaje, se define como un humorista en ciernes en todo lo que escribe. Ha publicado antologías de poesías, algunas en sinergia con el ilustrador Guido Scarabottolo. Desde 2005 colabora con el cantautor Simone 
Cristicchi.





Riccardo Guasco (Alessandria, Italia) es ilustrador y pintor. Comparte con el movimiento futurista las líneas dinámicas y los colores densos que reinterpreta en formas ligeras y llenas de ironía. Sus ilustraciones han sido publicadas, entre otros, por: New Yorker, Los Angeles Magazine, Moby, Eni, Longines, Greenpeace, FAO, Emergency, Campo Viejo, Thames & Hudson, Rai, Poste Italiane, L'Espresso, Architectural Digest, Selle Royal, Gazzetta dello Sport, Mondadori, Utet, Topipittori, Peroni.

Me encanta la poesía porque te permite leer sin prisas por saber el desenlace de una historia, sin el engorro de no soportar a tal o cual personaje y por la complicidad de dejar un poema sin acabar porque no me guste y que no pase nada. Pero también me gusta porque cuando pasa al contario y unos versos me llegan, me maravillan y me hacen sentir que los necesitaré para el resto de la vida, soy de los que piensan que aunque sea en algo muy pequeño mi vida a cambiado para mejor.


Eso es lo que me ha pasado con el libro de Ben Clark, un libro donde la mayoría de los poemas son parte de una recopilación a lo largo de quince años de experiencia poética y donde ha seleccionado todos los que hablan sobre el amor para hacer una obra redonda, donde se acerca a un tema tan primordial y tan necesario para todo el mundo como es el amor. El amor contado desde diversos puntos de vista, complejos, sencillos o cercanos, pero muchas veces jugando con el doble sentido y otros directos al grano, sin tapujos y usando los escenarios más mundanos. En mi opinión ese es el éxito de que me guste tanto la poesía de este poeta afincado en Málaga, que un poema que te habla desde un supermercado te puede sobrecoger, y que al leer, uno siente la necesidad de usar los versos del autor para expresar los sentimientos a los que no podemos poner palabras.

Creo firmemente que Ben Clark y su libro es una buena razón para acercarnos a la poesía, disfrutar de ella y presumir de leer algo que nos va a llegar directo a los sentidos.

"Estamos en un momento en que el contacto físico es relativamente sencillo y hemos dejado un poco de lado la emoción y la capacidad de reflexión general sobre el amor".



Libros en el petate: Buenas tardes Ben, comienzas tu nuevo libro con una cita de Antonio Gala.

Ben Clark: Creo que debe estar en este libro porque a pesar de ser una cita que tiene bastantes años, está más de actualidad que nunca si la llevamos al terreno de las aplicaciones móviles como Tinder, Meetic, ect. Estamos en un momento en que el contacto físico es relativamente sencillo y hemos dejado un poco de lado la emoción y la capacidad de reflexión general sobre el amor.

L.P: Ahora que hablas de esto me das pie a que te pregunte si ha cambiado mucho el amor con las nuevas tecnologías.

B.C: Hay un poema en el libro que se llama “Si me he acercado a ti”, sobre la cuestión de acercarse a alguien en un bar o en un lugar de ocio. Hemos pasado por varias fases desde la inicial de llamar al fijo de casa, donde no sabíamos quién nos iba a coger el teléfono, hasta llegar a nuestros días donde se ha dejado atrás para mí la fase más interesante que es la que conlleva ese misterio de saber si vamos a gustar o no. El tema de las aplicaciones es alucinante porque esta todo pactado con anterioridad y se convierte casi en un mercado de las relaciones humanas, del sexo y en última instancia del amor que queda relegado a algo que puede surgir con mucha menos probabilidad, relegando todo  simplemente a un encuentro que sirve de desahogo o de entretenimiento.

"He intentado crear el libro que al Ben Clark pretérito le hubiera encantado leer". 

L.P: “¿Y por qué no lo hacemos en el suelo?” es una recopilación de tus poemas de amor ¿qué te ha llevado a este proyecto, algún motivo especial?

B.C: Buscar una serie de los poemas de amor que más pudieran conectar con un público joven que no se haya acercado tanto a la poesía. Quería tocar un tema que en mi adolescencia me interesaba mucho como era el amor, entendiendo el amor a través de la poesía, usando poemas que puedan estar más cerca del lector por distintos motivos como usar el humor, la ironía y que a su vez toquen muchos aspectos diferentes del amor (deseo, celos, arrepentimiento, amor perdido).
En muchos casos lo que se busca es hacer una especie de recorrido que podría ser una educación sentimental acelerada y que básicamente es lo que me hubiera encantado leer cuando tenía 16 o 17 años. He intentado crear el libro que al Ben Clark pretérito le hubiera encantado leer.

L.P: Yo he conectado con tu libro y no soy tan joven.

B.C: La idea no es que sea exclusivamente para jóvenes porque los poemas deberían tener esas múltiples lecturas. Cada poema debería acompañar al lector y permitirle que este entrara en él. La esperanza es que uno pueda encontrar lectores que acompañen este libro durante mucho tiempo.

L.P: Comentas en este libro que “los poemas buenos no se agotan nunca”. Quiere decir esto que la poesía parte con ventaja sobre la novela.

B.C: Parte con ventaja porque cuando un poema está bien construido nos deja entrar y somos nosotros los que completamos el poema y en ese sentido somos parte activa dentro del proceso de la experiencia poética. Un poema si es bueno hace que instantáneamente conectemos con algo que nos hace sentir que ese poema forma parte de nosotros. Cada lectura de un poema es única e irrepetible porque en ningún momento de la historia nadie va a darle la misma lectura que le hemos dado nosotros a ese texto.

L.P: Hay que reconocer que un libro de poemas puede leerse infinitas veces y la mayoría de las novelas nunca las volvemos a sacar del lugar en el que reposan en nuestras estanterías.

B.C: Depende del tipo de novelas. De alguna forma la novela nos invita a volver a recuperar el momento de esa primera lectura y muchas veces las segundas lecturas son un ejercicio de nostalgia.

L.P: El título del libro “Y por qué no lo hacemos en el suelo” es también el título de uno de los poemas que componen esta obra. ¿Tiene alguna connotación especial para haber elegido precisamente este?

B.C: El título tiene su origen en una canción de los Beatles que se llama ¿Y por qué no lo hacemos en la carretera?, un blues gamberro que me lleva a querer que la idea del título sea precisamente proponer el principio de algo. Si vamos a comenzar una cosa vamos a hacerlo partiendo desde el punto más humilde o sencillo. Quizás al leerlo, la mente puede llevarnos a la idea de que se refiere al algo con connotaciones sexuales pero no se llega a decir y me gusta pensar que se refiere a otra cosa. Es un título ambiguo que propone  empezar una historia juntos, partiendo desde el punto más bajo, sin ningún tipo de expectativas o prejuicios.

L.P: A la hora de seleccionar los poemas que componen este libro ¿Te ha sido difícil escogerlos, has tenido que dejar muchos atrás?

B.C: Por un lado ha sido difícil porque buscaba que el libro tuviera autonomía y que los poemas de alguna forma te fueran llevando de unos a otros sin que hubiera saltos demasiado graves. Al final me he encontrado que tanto los textos nuevos como los poemas hiperbreves se han ido intercalando perfectamente y ha sido muy satisfactorio ver como el libro iba cogiendo forma y como a la vez cosas de las que yo dudaba empezaban a tener mucho sentido.

L.P: Ya que nos hablas de esa mezcla de poemas quería preguntarte si hay reglas para escribir poesía.

B.C: Hay muchas reglas en el sentido de que hay que tener muchas cosas en cuenta. Algo que siempre digo en mis talleres es el de dejarle un espacio al lector dentro del poema. No debemos subestimar la capacidad del lector para sumar al poema. Muy importante en la poesía es que no debe hablar el poeta sino el poema, este tiene que tener una capacidad de comunicación independiente y a la vez, que la voz que escuchemos sea la del poema. Los poemas tienen que tener una voz independiente del poeta.

L.P: Leyendo tus poemas Ben me ha hecho pensar sobre la siguiente pregunta. ¿Se puede escribir sobre el amor sin haberlo vivido?

B.C: Hay que intentar escribir siempre sobre lo que uno conoce y en ese sentido la literatura siempre se beneficia de los años. Es verdad que la poesía en concreto por algún misterio muchas veces se beneficia que la autora o el autor tengan muy poca experiencia vital. Es decir esa forma de aproximarse al mundo de una forma joven, un poco osada y un poco nueva que yo creo que es beneficiosa para la poesía. Pero sin embargo, a la hora de reflexionar sobre cualquier asunto y pongamos como ejemplos la muerte, el amor o algo tan vago como el paso del tiempo, yo soy de la opinión de que tenemos que partir de nuestra propia experiencia sobre todo por el hecho de que no hay nada más. Hay que intentar hablar de lo que conocemos.

Todos los poemas del libro reflejan en mayor o menor medida experiencias que son más o menos reales y que responden a cosas que yo he experimentado y he sentido.

"El mirar al yo del pasado es algo bastante factible a través de la poesía porque los poemas son como pequeñas capsulas de emoción en el tiempo que de alguna forma congelan un instante muy preciso de una forma más o menos perpetua"

L.P: Ahora que haces este recopilatorio y que cada poema tendrá detrás toda una historia. ¿Cómo ves a ese Ben en muchos casos del pasado que vivió todas esas historias?

B.C: Yo intento siempre no tener una actitud demasiado crítica con lo técnico y es algo que reflejo en uno de los poemas que se titula “El aprendiz” donde alguien encuentra unos poemas de su primera etapa como escritor y reflexiona sobre lo bueno que es ahora comparado con su yo de antes, pero en el fondo se descubre envidiando esa capacidad de entrega y de amor. Creo que perdemos con los años la ilusión por las cosas cuando vamos comprendiendo quienes somos y lo que somos capaces de ser y no esperar milagros.

El mirar al yo del pasado es algo bastante factible a través de la poesía porque los poemas son como pequeñas capsulas de emoción en el tiempo que de alguna forma congelan un instante muy preciso de una forma más o menos perpetua. La visión del  amor de ese yo de hace quince años era una visión más entregada y pensando que por encima del amor no había nada.

L.P: Uno de los poemas que más me han gustado es “El silencio” que demuestra que el amor no siempre tiene como resultado un final feliz pero que se puede aprender mucho de los fracasos.

B.C: Este poema describe lo que yo creo que pasa la mayor parte de las veces entre las personas, que el problema no viene de las grandes discusiones o conflictos sino precisamente con los silencios. Es un poema que me gusta mucho y que me resulta triste porque después de haberlo escrito, hasta donde yo sé, una y otra vez la hipótesis es cierta.

L.P: Una idea que creo que se repite en tus poemas y de la que saco la siguiente conclusión. Está prohibido sufrir por amor. ¿Me equivoco?

B.C: No, estas en lo cierto. Está prohibido sufrir de amor porque de alguna forma hay que intentar que el amor sirva para obtener algún tipo de crecimiento. Es muy fácil decirlo cuando uno está pasando por un momento feliz, decirle a alguien que no sufra por amor, sin embargo cuando uno lo está pasando mal por temas amorosos lo único que quiere es sufrir y de alguna forma se convierte en un duelo necesario, pero yo creo con mucha fuerza en la inutilidad del sufrimiento y si bien todos pasamos por ese proceso pienso que es muy poco productivo sufrir por amor y que hay que invertir esa energía en otros trabajos, en otros proyectos o historias.
Estoy seguro que tras decirte esto, el día que yo sufra por amor, descuida que sufriré mucho (risas)

L.P: Al menos aprovecha ese día y saca de esa experiencia material para más poemas.

B.C: A ver qué pasa ese día (risas)

L.P: Actividades como el #coronaverso o el poema viral,  ¿hacen que nos lleven a reinventar la poesía constantemente para que no muera?

B.C: Creo que no porque si algo tiene la poesía es que solo ha dependido a lo largo de los siglos de una cosa que no podía faltar y que son los lectores. Creo en la idea de que podrá no haber poetas peros siempre habrá poesía  habría que darle la vuelta y decir que solo habrá poesía siempre que haya lectores.  Todo lo demás como adaptar los poemas al mundo digital o a las redes sociales son cosas que de alguna forma dialogan con la poesía y que ayudan a que algunas personas descubran la poesía por primera vez.

"Creo que en algún lugar hay un poema para cada persona, un poema que habla de algo que solo ha vivido esa persona, un poema que cuando sea encontrado por alguien lo va a acompañar toda la vida. Por eso es casi imposible decir que no te gusta la poesía".

L.P: Creo que al final hay más lectores de poesía de los que pensamos.

B.C: A la gente le podrá gustar o no gustar la poesía pero creo que en algún lugar hay un poema para cada persona, un poema que habla de algo que solo ha vivido esa persona, un poema que cuando sea encontrado por alguien lo va a acompañar toda la vida. Por eso es casi imposible decir que no te gusta la poesía.

L.P: Pues al que le ha gustado tu libro y le ha parecido una auténtica maravilla es a mí y espero que tengas toda la suerte que te mereces con él.

B.C: Muchas gracias Fernando, ha sido un placer esta charla.

Me siento con César Brandon a conversar y hay algo en lo que me fijo a lo largo de toda nuestra charla. Su sonrisa no le ha abandonado durante todo el tiempo que hemos estado juntos y eso es algo de lo que aprender. También quiero aprender de César la facilidad de soltar constantemente palabras como “gracias”, “claro que sí”, “por supuesto”. Es tan difícil encontrar una palabra negativa o un simple “no” en su discurso que emociona y sorprende por igual. Tras todo lo que le rodea se intuye un tío normal que tal vez vive el sueño que de niño se atrevió imaginar o es un niño que mantiene intacto el sueño con el que un ti como él quiere vivir. En cualquiera de las dos situaciones me parece que alguien que es capaz de emocionar con sus palabras merece mi admiración.

Akeva es su nuevo trabajo, la historia de Agosto y de su diario Eva donde podremos leer parte de la vida de nuestra protagonista y situaciones que describe con su familia y compañeros. Al final, ese diario no es más que el vehículo para plasmar todo un mundo de sentimientos, reflexiones e ideas sobre el mundo de Agosto.


Ha sido mi primer acercamiento a Cesar Brando, a su mundo literario y ha conseguido llamar mi atención con una prosa que trasmite, que te hace reflexionar y que te emociona en la mayoría de los casos.

Libros en el petate: Buenas tardes Brandon. Tengo que confesarte que al hablar contigo me transmites muy  buen rollo y quería preguntarte si es algo que ya te hayan dicho y qué opinas sobre ello.

César Brandon: Ya me lo habían comentado y es algo que se me hace raro porque no acabo de entenderlo pero como soy buena gente lo acepto (risas).

L.P: Me ha resultado muy interesante tu historia porque si no me equivoco viniste a España con una beca que luego el gobierno de tu país te retiró y eso me ha hecho pensar que de una situación negativa que provoca un problema para ti, se convierte en algo positivo que tal vez no hubiera ocurrido si no llegas a estar en esa situación límite.

C.B: Yo estudiaba en Ceuta y una de las cosas más bonitas que me ha podido pasar fue el momento en el cual nos quitan la beca, hecho que el gobierno alegó que fue por motivos de la crisis, aunque estas becas eran algo que ya estaba pactado y consensuado, es cuando entre profesores, compañeros, secretarios de la universidad, etc, consigo acabar los estudios porque me mantienen ellos.

L.P: ¿Te consideras un poeta? Yo te llamaría tal vez contador de historias que llegan al alma.

C.B: Definitivamente me definiría como contador de historias porque para mí lo importante es dar el mensaje o expresar la idea que tengo o crear una historia independientemente del formato en que lo haga. Yo creo que simplemente definiéndome solo como un poeta estaría como metiéndome dentro de una jaula.

L.P: Viendo la gente que espera ahí fuera para que le firmes tus libros, los comentarios en las redes sociales y todo lo que se ha montado alrededor de tu obra, considerarías que la poesía tiene poder.

C.B: Muchísimo poder, de hecho es algo de lo que hablo en este libro. La poesía tiene el poder de cambiar a las personas, de mover, de inspirar.

L.P: El título de tu nueva obra” Akeva” me parece precioso, tanto que he mirado la vida estos días atrás, a través del título de tu obra. ¿Por qué Akeva?

C.B: Para mí era muy importante tras el programa de Got Talent e incluso antes del programa, una necesidad que sentía para con mi madre, mi familia, mis amigos o mis lectores de agradecerle todo, tanto su apoyo, el estar ahí.

L.P: Gracias, por favor, perdón. Son palabras en peligro de extinción ¿Opinas lo mismo?

C.B: Completamente.   De alguna forma creo que hemos perdido el respeto a la vida, a la esencia de por qué estamos aquí y de cosas tan fundamentales como simplemente dar los buenos días a una persona, decir gracias, por favor o pedir perdón se están perdiendo.

L.P: Queremos tener miles de seguidores en las redes sociales pero llegamos a un sitio y no somos capaces de interactuar con una sola persona cuando la tenemos delante.

C.B: No puedo estar más de acuerdo contigo.

L.P: ¿Te sientes más responsable a la hora de escribir que antes?

C.B: Si. Definitivamente la responsabilidad se ha aumentado sobre todo después de salir en el programa y de tener la repercusión que ha llegado a tener todo eso. Nunca ha sido muy importante para mí decir que estoy escribiendo para cambiar el mundo (me parece muy egocentrista pensar que una sola persona escribiendo puede hacerlo aunque no dudo que puede influir en la gente que le rodea). Esta la responsabilidad personal, de nunca publicar algo con lo que no esté de acuerdo, ya sea por exigencias por parte de la editorial o por aprovechar el boom y escribir cuatro frases y publicar algo que no tenga la suficiente calidad para mí por el simple hecho de vender.

L.P: Hablamos de tu libro. ¿Quién es Eva?. Eva es algo material pero no podemos dejarlo ahí, es esa explicación.

C.B: Eva es una compañera, una amiga, la voz en nuestra cabeza. Es el medio por la cual esta chica llamada Agosto consigue de alguna forma su mundo interior y sacar todo lo que lleva dentro sobre su familia, su país, las cosas que suceden en su vida.

L.P: Eva es un diario. Es este diario lo que usas como hilo conductor para contar una historia.

C.B: Totalmente. La idea era escribir una historia y hacerlo desde una perspectiva de esa persona que lo encuentra y que lo lee a saltos, leyendo momentos puntuales.

L.P. César, si te digo que has escrito un libro en femenino ¿qué opinas?

C.B: No te equivocas. La voz que utilizo es un personaje en femenino porque creo que era necesario porque a la hora de hablar de ciertas problemáticas era importante que se hiciera desde el punto de vista de una mujer porque ellas tienen los mismo problemas que los hombres y unos cuantos más añadidos.

L.P: Este libro es ficción o realidad.

C.B: Me gusta llamarlo historias de ciencia ficción basada en hechos reales. Muchas cosas son experiencias mías, otras que me han contado la gente pero al fin y al cabo es literatura y hay que adornarlo.

L.P: A nosotros nos toca juzgar o adivinar que puede ser verdad.

C.B: Exactamente.

L.P: ¿Qué te pasaría si no pudieras escribir?

C.B: Al fin y al cabo no pasaría nada pero yo creo  que una parte de mi moriría.

L.P: Leyéndote me da la sensación de que la gente, las personas necesitan escribir, de que serían mejores personas si escribieran.  ¿Estás de acuerdo?

C.B: Completamente y estoy convencido de que la escritura es una forma de liberarse. Acordándome de tu anterior pregunta recuerdo cuando pasé un año sin escribir y recuerdo que me estaba muriendo por dentro simplemente impidiendo sacar al exterior lo que llevaba dentro. Por eso es importante que la gente escriba sobre todo si es para uno mismo ya que la gente no puede mentirse si escribe para sí mismo.

L.P: ¿Te atreverías a convertir tus letras en canciones?

C.B: Me gustaría que lo hiciera alguien porque no creo que yo tuviera el talento musical suficiente para hacerlo.

L.P: Para finalizar dime un capítulo de tu libro. Yo elijo  “Donde nos encontramos”

C.B: Yo estoy entre ese y el capítulo de “mío” porque es el que más he disfrutado escribiendo, u8n capitulo que esta contado desde la perspectiva de un perro, la mascota de uno de los personajes.

L.P: César solo me queda decirte “Akeva” por tu libro y por esta charla.

C.B: “Akeva” a ti Fernando por todo.



Hay ciertos momentos en los que me gusta refugiarme en la poesía, al igual que en los relatos o cuentos. Tiempo en que el cuerpo me pide sensaciones rápidas que duren lo que dura un trayecto de bus, la espera en la consulta del médico o el rato sentado en un banco al sol mientras los perros desfogan en el parque.

Conocí a Diego Agúndez con su anterior trabajo Acto de creación que podéis leer aquí , y me gustó tanto que cuando supe que publicaba nuevo trabajo no podía perdérmelo pues considero que es un autor muy original con sus trabajos y nunca deja indiferente. El habitante del tiempo comienza con una frase de Lucrecio que resume brevemente la idea que el autor quiere plasmar en poco más de cincuenta poemas.


“Todo, nos recuerda, se renueva sin cesar. Unos mortales crecen, otros decrecen, y en un corto lapso las generaciones van sucediéndose y se pasan, igual que corredores, la antorcha de la vida”




Título: El viajero del tiempo.
Autor: Diego Agúndez.
Editorial: Cuadernos del laberinto. 
Año: 2017.
Género: Poesía.
Páginas: 71 páginas.
ISBN: 9788494759543.



Sinopsis:
Unos versos del poeta clásico Lucrecio adornan el frontispicio de estos poemas: Todo, nos recuerda, se renueva sin cesar. Unos mortales crecen, otros decrecen, y en un corto lapso las generaciones van sucediéndose y se pasan, igual que corredores, la antorcha de la vida.
El flujo del tiempo, que es algo casi siempre más constatado que percibido, es el nexo común de los poemas reunidos en este libro, pero no como melancólicos cantos de nostalgia ni recuerdos del pasado, sino desde la emoción simbólica y el sentido de lo maravilloso.

Encerrados en estas páginas combaten como dos boxeadores el amor y la muerte; murmuran las piedras de una silenciosa abadía; se pierden los niños en el laberinto de espejos. El fuego vive en la muerte de lo que arde y como cometas también arden, contigo, los poemas. (sinopsis facilitada por la editorial)


Impresiones:

Silencio, sol, pájaros, tiempo, existencia, siglos. Nuevamente la poesía y ciencia se dan la mano para caminar entre palabras llenas de vida y muerte, de sentimientos y golpes al alma. Cargado de simbolismo, la prosa de Diego Agúndez tiene un significado concreto, pero a la vez posee el don de la reinterpretación década lector. En este libro se ve claramente el poder de la palabra, esa palabra que convertida en frases, obra en el lector sensaciones y sentimientos que te golpean y crean la necesidad de la pausa, de la reflexión para volver a leer nuevamente las estrofas e imaginar.

“Igual que negros caballos vaporosos ciertos poemas te
Caminan por el alma”

Somos habitantes del tiempo y Agúndez nos recuerdas que como la belleza como efímeros y nuestra fecha de caducidad es caprichosa pero real.

Un paseo contemplando la huella del hombre, el irremediable paso del tiempo y sus cicatrices marcadas en la vida. La victoria final de la naturaleza sobre la huella humana explicada a golpe de sensaciones, de sentimientos y de imágenes llevadas al extremo. Un trato entre la  simbología y la  ciencia que traza un recorrido a ojo vista por el paso del ser humano por la vida.

Escrito en primera persona donde el autor es testigo y protagonista de los versos en muchos casos, sus versos están cargados de una profundidad máxima usando para ello elementos con los que el Agúndez se maneja muy bien como son la ciencia, la naturaleza y la vida, demostrando que la vida es igual de cíclica que de efímera que solo somos motas de polvo en este universo espacio temporal y que lo importante es vivir el momento.

“Este viaje tuyo no será muy lago.
Tus pasos forman líneas de anécdotas
Donde se apagan las palabras
como susurros en la noche”


La vida es un viaje que no tiene retorno así que aprovéchalo porque no sabremos cuando viene el villano del reloj.


Autor: 



Diego Agúndez (Cáceres, 1979). Se licenció en Periodismo, Teoría de la Literatura y Ciencias Políticas en distintas universidades de Madrid, donde vivió el cambio de siglo. Después de trabajar como corresponsal en el sur de Asia, en la actualidad se encarga de la política de medios de comunicación de la Comisión Europea, en Bruselas. Su labor poética comenzó hace más de dos décadas, aunque la mayor parte de su producción está inédita, excepción hecha de unos pocos poemas publicados en revistas y de Acto de creación un poema extenso publicado en el año 2016

Estamos en Febrero, hace frío y estamos plena semana donde los enamorados se debaten en cómo ser más originales a la hora de sorprender a su contrari@ en un ambiente que se inunda de corazones por doquier. Yo por mi parte, sin perder de vista el amor prefiero en esta fecha recordar a un padre que ese 14 de Febrero dejaba demasiado pronto el plano material para alojarse permanentemente en la memoria espiritual. Dentro de mi celebración particular, me he topado con un libro que me ha servido de abrigo y refugio entre sus letras, para abrazado a ellas, hacer más placentero el dolor dulce de mis heridas producidas por el recuerdo.



Título: Crónica de ausencias y de la luz y del olvido.
Autor: Ignacio Mª Muñoz.
Editorial: Cuadernos del laberinto.
Año: 2017.
Género: Poesía.
Páginas:  104 páginas.
ISBN: 9788494759598





Sinopsis: 
Un amor profundo y único, la vida enfrentándose a la muerte y el vértigo ante la ausencia conforman los versos de Ignacio Mª Muñoz, que se nos desvela como el poeta de la pasión.
El lector profundizará en estas páginas en el sufrimiento ante la lejanía de la amada y ante la proximidad de un fin siempre manifiesto. Versos teñidos de esperanza que rememoran un pasado ahogado y que ansían la luz de la mirada del amor.
Crónica de ausencias y de la luz y del olvido están dotados de un lenguaje poético sincero y rítmico en donde el cuerpo y el alma quedan aprisionados por la emoción y (todo aquel que ha amado y perdido ) se identificará plenamente con estos versos.
(sinopsis facilitada por la editorial)

                                                              

Impresiones:


Crónica de ausencias y de la luz y del olvido es un libro para abandonarse a él, para disfrutar con cada verso y perderse en el tiempo mientras se saborea cada arañazo al alma que aguardan en muchos de sus rincones y esperan al lector agazapados  entre sus páginas. Sin duda es un libro al que  volver una y otra vez siempre que nuestros sentidos lo pidan a gritos, porque hay veces que el dolor o la melancolía se curan con más dolor y más melancolía.

Dividido en dos partes, en realidad son dos poemarios, la primera Crónica de ausencias donde el autor se transforma en una cuestión continua preguntándose de su existencia sin ese ser amado, de tantos por qué y una única respuesta en forma de ella. La segunda parte, De la luz y del olvido nos habla del fin de la existencia, de lo que nos conduce a la muerte en la que muchas veces se convierte esa ausencia de lo querido que para nosotros se convirtió en vida.

Poemas en su mayoría que nos recuerdan al estilo clásico, de una profundidad y una sensibilidad fuera de toda duda y que a ojos de amantes de los versos sin lugar a dudas dejaran huella. Son el claro ejemplo del uso de la palabra como medida del sentimiento, calibrando el amor y sus consecuencias a cada verso. Un verso fresco en muchas ocasiones cuando el autor busca el símil con la siempre eterna naturaleza que tanto inspira a los atormentados del amor.

Dicen que no se debe recordar los amores perdidos porque nunca se pasa página y no nos deja vivir y seguir adelante, pero en muchas ocasiones la esperanza de lo que pudo ser y no fue, los anhelos de lo que se siente pero no se confirma es otra forma de medir todo lo bueno que fue lo que dejamos atrás o lo que se truncó.

Fragmento:

Se me fue el alma al aire
que volaste con tus besos
y sentí el tacto
de tu ausencia amarga
con el dulce deseo
de llamarte.


En el fondo, por muy triste que en ocasiones sean los versos Ignacio Mª Muñoz no deja de recordarnos que ese mismo sentimiento de final le lleva a recordar que sigue vivo y que  la vida continua, para renacer quizás con más fuerza.

Autor:


Ignacio Mª Muñoz (Bilbao 1959). Vive en Madrid desde hace treinta años. Comenzó su carrera
profesional ejerciendo la abogacia y tras muchos años como directivo de entidades financieras españolas y extranjeras, en la actualidad es socio de una consultora especializada en marketing de marca.
Ha publicado numerosos artículos sobre asuntos relacionados con su profesión y escribe regularmente sobre arte contemporáneo. Además de los dos poemarios qeu constituyen este libro, es autor de las novelas Partido de vuelta y Mañana ya no es fiesta.







Percibo azul es la historia de un camino, un recorrido que como toda travesía que se precie debe hacerse lentamente, de forma pausada. Sintiendo que el trayecto es más importante que la llegada, descubriendo a cada página un motivo por el que disfrutar de su historia. Un libro para el que no deben existir las prisas puesto que invita a cada instante a volver la vista atrás y contemplar desde la lejanía la persona que una vez fuimos o pensar en la que alguna vez podemos ser.

Una pequeña joya en la que se nota el cariño que ediciones Alfar ha puesto en su elaboración. Una portada, un color predominante y una estética que hacen de Percibo azul un libro especial no sólo porque llame la atención físicamente sino porque todo en él resuma sensibilidad, por  tanto absténganse almas indiferentes y frías porque este libro tira de soledad, intimismo, confesiones y pensamientos utilizando la poesía emboscada entre sus páginas.

¿Qué tienes, si te tienen tus cuidados?
¿Qué puedes, si no puedes conocerte?
¿Qué mandas, si obedeces tus pecados?
Don Francisco de Quevedo y Villegas

Fernando Lumbreras demuestra con esta poesía y con sus creaciones repartidas a lo largo del libro, el claro exponente de para qué sirve la poesía. Para hacer sentir y mandar mensajes.



Título: Percibo azul.

Autor: Fernando Ángel Lumbreras García.

 Editorial: Ediciones Alfar.

Año: 2016.

Género: Narrativa contemporánea.

Páginas: 127 páginas.

ISBN: 9788478987030

Precio: 14 euros.




Sinopsis: 

Percibo azul, una novela diferente.
Un escritor, una asistenta del hogar y un jardinero unidos por la soledad, una enfermedad y un pasado turbulento.
Siempre hay una luz al final del camino.
(sinopsis facilitada por la editorial)


                                                          

Impresiones:


Dicen que lo bueno si breve dos veces bueno pero creo que me siento en la obligación de contar algo más de lo que aporta la sinopsis en la ficha del libro. Percibo azul es la historia de Salvador Galache un escritor al que un tiempo atrás le fueron bien las cosas y hoy en día vive enclaustrado en su casa debido a un suceso desgraciado que conoceremos a lo largo de la novela . Acude a terapia y su médico le recomienda que escriba, que ocupe su tiempo y su mente en escribir sobre su vida, sobre lo que quiera. Se hace duro ver a alguien triste, sin ganas de vivir y que busca refugio en la soledad y encerrado entre las cuatro paredes de la casa.

Por contrapartida tendremos a Manolita, vecina del pueblo y que se gana un sueldo limpiando y haciendo de comer en casa de Salvador. Ella representa la alegría, el desparpajo de los que digan lo que digan nunca ofenden porque tienen gracia para decir lo que quieran y cuando quieran en el momento más oportuno.

Se juntan en una vivienda las sombras representadas en Salvador y las luces en Manolita, personaje este último que me encanta, siempre con un refrán en la punta de la lengua y como decía mi abuela con más salidas que un pueblo chico. Será ella quien convenza a Salvador para que le cuente su vida a través de esos escritos que va atesorando y que serán bálsamo para curar sus cicatrices internas y escaparate para Manolita de ese mundo que hay más allá del pueblo. Manolita es mujer de sentencias en forma de refranes que dejan ley y orden, es el claro ejemplo de que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Un libro casero que se convierte en universal, cuando todo lo que se cuenta en él no deja de ser vida, no hay inventos, es testimonio en boca de otros, de nuestras vivencias vistas y reflejadas en un personaje de ficción. Corrupción, intereses políticos, amores de juventud, infancia, años de universidad, rebeldía, muerte y otras más demuestran que todo en un libro cabe.

“La muerte camina siempre en paralelo y sin aviso se cruza en nuestras sinrazones para romper cualquier pretencioso proyecto , para hacernos ver sin solución de continuidad que cada instante es oro y quizás sea el último” (página 126)

Percibo azul es Fernando Lumbreras, es melancolía, recuerdo y vida hecha palabras, vida contada de una forma muy peculiar desde la literatura, desde los sentimientos del alma transmitidos con lenguaje sencillo. Este libro es un camino, un recorrido por la memoria de un autor que quiere pintar el mundo de azul, que sabe que por mal dadas que vengan, siempre queda una Manolita en algún lugar para enseñarnos el camino, siempre hay una ocasión para pintar de azul nuestro futuro y nuestra vida y una levantada para cada caida.

Una obra contemporánea pero cuyo contenido podía haberse desarrollado en cualquier época y aunque tome palabras prestadas, es una obra que en el teatro quedaría de puta madre representada. Avisen cuando se levante el telón porque yo estaré allí en primera fila.




Autor:

Fernando Ángel Lumbreras García (Cáceres, 1963) Licenciado en Derecho por la Universidad de
Extremadura. Reside en Tomares (Sevilla) pero sin romper nunca y bajo ningún concepto su vinculación con la tierra que le vio nacer. Con Percibo azul culmina su trilogía azul siendo cinco los libros que ha editado, todos ellos por Ediciones Alfar.




Hace unos días comentaba en mi reseña sobre “Acto de creación”  (podéis leerla aquí) lo gratamente sorprendido que había quedado de este pequeño libro de poemas. Me encontré unos poemas muy originales, con una temática muy novedosa, cuyo autor había conseguido transmitirme esas inquietudes que a uno le agrada sentir cuando lee algo que le hace pensar, reflexionar y tomar un momento para recapacitar sobre las ideas que tal vez no sea sino de esta forma cuando tomamos tiempo para recapacitar sobre circunstancias que nos rodean a diario pero que no vemos que están ahí.
Me surgieron preguntas y cierta curiosidad sobre todo lo que rodea a este acto de creación que llevó a cabo Diego y me puse en contacto con él por si podía atender a mis requerimiento. Casi al momento me contestó que sí y muy amablemente me respondió a mi cuestionario. De sus palabras se desprende esa coherencia entre lo que escribe y lo que piensa, se puede ver cómo ve el mundo, le da sentido a sus ideas  y su discurso es como su obra, llena de mensajes que le hacen a uno pensar sobre lo cotidiano, la grandeza de todo y de la importancia de tal vez el detalle más pequeño que puede procurarnos una gran felicidad.
Todo un gran descubrimiento, libro y persona que hay que agradecer a Cuadernos del Laberinto por creer en autores como Diego Agúndez, por convertir  el llegar a libros desconocidos en todo un descubrimiento para comentar.


Sinopsis: 


Sentado en una terraza, Diego Agúndez medía opciones para sus vacaciones de verano cuando sufrió un deslumbramiento. Masivas galaxias, agujeros negros, la luz del sol fueron de repente abriéndose paso entre otros pensamientos más mundanos, y su pequeño propósito de irse a la playa quedó difuminado entre otros viajes de otra enjundia, como el lanzamiento de la sonda espacial «Voyager», la conquista de México o el deber de educar a los hijos.
Este libro es el resultado de tal deslumbramiento. Es un acto de creación distinto a cualquier otro. Es un poema largo y un poema corto. Un pequeño viaje dentro de un gran viaje, la historia de cómo cualquier momento podría desatar la conciencia de nuestro paso por la vida.

Por ACTO DE CREACIÓN deambulan como figurantes Yuri Gagarin, escritores clásicos y jóvenes poetas, una vecina pesada, un físico iraní o un barrendero de barrio. Sonámbulos en sus distintos espacios y momentos, todos ellos son revividos en un big bang controlado, un acto único de lenguaje que sitúa como condición previa del conocimiento a la propia voluntad de imaginarlo; es decir, el poder creador como testigo y refugio de nuestra condición humana.

(sinopsis facilitada por la editorial)



Hay libros que son muy personales, tanto que lo que gusta fervientemente a unos, otros no llegan a comprender las cualidades que le hacen especial. Este que hoy os traigo quizás sea de esos libros que uno conecta con ellos desde los primeros compases, un libro que te explica lo que tú piensas pero que nunca te has atrevido a explicarlo con esas palabras ni has sabido expresarlo de esa forma tan curiosa ante lo demás. Este libro es un claro ejemplo que la poesía y la ciencia no están reñidas y que por absurdos que en ciertos momentos puedan parecer algunos versos no hay nada como verlo todo en conjunto para darse cuenta que vivimos muy coaccionados por la falta de libertad de pensamiento. 


Título: Acto de creación-Act of creation.

Autor: Diego Agúndez.

Editorial: Cuadernos del laberinto.

Año: 2016.

Género: Poesía.

Páginas: 63 páginas.

ISBN: 978-84-945357-4-1.

Precio: 10 euros.




Sinopsis: 


Sentado en una terraza, Diego Agúndez medía opciones para sus vacaciones de verano cuando sufrió un deslumbramiento. Masivas galaxias, agujeros negros, la luz del sol fueron de repente abriéndose paso entre otros pensamientos más mundanos, y su pequeño propósito de irse a la playa quedó difuminado entre otros viajes de otra enjundia, como el lanzamiento de la sonda espacial «Voyager», la conquista de México o el deber de educar a los hijos.

Este libro es el resultado de tal deslumbramiento. Es un acto de creación distinto a cualquier otro. Es un poema largo y un poema corto. Un pequeño viaje dentro de un gran viaje, la historia de cómo cualquier momento podría desatar la conciencia de nuestro paso por la vida.

Por ACTO DE CREACIÓN deambulan como figurantes Yuri Gagarin, escritores clásicos y jóvenes poetas, una vecina pesada, un físico iraní o un barrendero de barrio. Sonámbulos en sus distintos espacios y momentos, todos ellos son revividos en un big bang controlado, un acto único de lenguaje que sitúa como condición previa del conocimiento a la propia voluntad de imaginarlo; es decir, el poder creador como testigo y refugio de nuestra condición humana.
(sinopsis facilitada por la editorial)