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Con un título que actúa como manifiesto generacional y advertencia estilística, Todo se fue a la mierda el día que empezamos a comprar las pipas peladas es mucho más que una novela policíaca al uso. La obra de Antonio Villalba, se presenta como un estallido de irreverencia, crítica social y humor con denominación de origen: la Sevilla más rancia y más viva, esa que, como los mejores vinos, se disfruta mejor con un punto de descaro.


Una novela que recuerda en su estilo otras de autores como Rancio o Capitán Adobo. referentes del humor andaluz más ácido y costumbrista. Pero no se queda ahí: en esta novela, el autor crea su propio universo, reconocible pero único, combinando el lenguaje del thriller más visceral con una sátira mordaz sobre la cultura contemporánea. El resultado es una novela híbrida y refrescante, que se mueve con soltura entre el psicokiller y la crítica social, sin dejar nunca de provocar carcajadas (y más de una ceja levantada).


La premisa es tan provocadora como efectiva: un asesino en serie está eliminando de manera grotesca —y meticulosamente gore— a influencers, tiktokers y celebridades digitales. Sus crímenes no solo buscan el escándalo, sino también mandar un mensaje: basta ya de banalidades, filtros y postureo. A través de estos asesinatos brutales, Villalba construye una crítica directa al culto a la fama rápida, la dictadura de la imagen y la alienación digital.


Para resolver el caso, el autor nos presenta una pareja detectivesca tan disfuncional como carismática. Por un lado, tenemos al inspector veterano sevillano, que parece salido de una taberna de Triana: rancio, malhablado, entrañablemente políticamente incorrecto y con unos métodos que rozan el esperpento. Por otro, su contrapunto: una inspectora del norte, pragmática y algo desconcertada ante la idiosincrasia del sur más profundo. La dinámica entre ambos ofrece algunos de los momentos más divertidos y eficaces de la novela, y funciona como excusa perfecta para retratar el contraste cultural, repleto de chascarrillos y choques de lenguaje.


Usando un lenguaje que no pide permiso para ser vulgar cuando hace falta y que no se corta a la hora de usar el humor como bisturí. La narración está plagada de guiños culturales, referencias a personajes reales del mundo digital y un conocimiento palpable del folclore urbano. Todo esto genera un universo narrativo con una identidad muy clara.


Uno de los grandes logros del libro es su capacidad para conjugar lo lúdico con lo reflexivo. Bajo el humor gamberro y la sangre que salpica las páginas, hay una preocupación auténtica por el rumbo de nuestra sociedad. Villalba lanza dardos —casi siempre con sorna, a veces con melancolía— contra la vacuidad del éxito rápido, la precariedad estructural, la dictadura del algoritmo y la pérdida de referentes reales. Y aunque lo hace desde la carcajada, el mensaje cala.


Como novela de género, Todo se fue a la mierda… cumple con todos los elementos esenciales de un thriller: un asesino bien construido, giros narrativos y un ritmo que no decae. Pero lo hace con una diferencia sustancial: aquí, la intriga no es el único motor de la lectura. La diversión, el retrato costumbrista y las escenas casi teatrales entre personajes secundarios estrambóticos hacen que cada página se disfrute por sí misma, más allá del misterio.


Antonio Villalba ha escrito una novela singular que consigue hacer reír, hacer pensar y, además, mantenerte pegado al libro hasta el final.


 Estamos en pleno verano y los más pequeños sin colegio y con todo el tiempo libre del mundo. Por este motivo te muestro esta entrevista con Pedro Mañas quien acaba de sacar recientemente la que es la primera entrega de una saga donde su protagonista Frida Mc Moon, es una niña muy especial y con especial nos referimos a que tiene inquietudes por saber, por descubrir y conocer la historia. Un día queda encerrada por accidente en el museo de historia y allí va a conocer a unos personajes que le van a enseñar una manera para viajar en el tiempo y con la que ella y sus nuevos amigos podrán solucionar algunos delitos que ciertos malvados están dispuestos a realizar. Aventuras para los más pequeños, pero que sin lugar a dudas los grandes también van a disfrutar.



Libros en el petate: Pedro ¿por qué nos está gustando a los adultos tanto un comic para niños?


Pedro Mañas: Te lo agradezco porque siempre digo que gustar a los niños es nuestro trabajo, pero gustar a los adultos es un lujo y un honor porque son los que muchas veces leen en colaboración con los más pequeños.

Modestia aparte, este comentario es algo que me han dicho de varios libros y pienso en Astrid Lindgren cuando decía que “un buen libro debe gustar por igual a niños y a adultos”. Pretendemos con este libro que tenga ese espíritu de entretenimiento familiar que tenía la colección Magos del Humor y guiados por nuestras editoras espero que lo hayamos conseguido Laia y yo.


L.P: ¿De donde surge la idea de crear esta aventura? ¿Hay algo que haga de detonante?


P.M: En honor a la verdad fueron mis editoras las que me dieron la premisa básica que eran los viajes en el tiempo, introduciendo elementos de aventura, fantasía y de ciencia ficción. A raíz de estas pinceladas surgió la idea de viajar al pasado utilizando como sede central un museo de historia donde se custodia la Historia.


L.P: Has creado un personaje como Frida Mc Monn ¿Cómo es ella de boca de su creador?


P.M: Lo más inmediato que puedo decir es que es como era yo cuando pequeño porque yo escribo para saldar cuentas con el lector que fui. Es un bicho raro o ella se siente así. Es una niña señalada por los demás y por ella misma por sentirse diferente, por tener gustos curiosos como son la ciencia, la historia y por ser en exceso imaginativa lo que la convierte en un poco infantil para su edad. A lo largo del comic y espero que a lo largo de la colección vaya descubriendo que esa diferencia que la hace sufrir es lo que se puede convertir en su fuerza.


L.P: Me estas confirmando que esto apunta a saga. ¿Se puede saber si esta ya planificada o está abierta?


P.M: Estamos con el segundo número y ya hay en la colección cuatro números. El segundo ya está en preparación y puedo adelantarte que si en esta primera entrega, los crononautas, que es la pandilla de niños que viajan en el tiempo retroceden hasta la prehistoria, en el segundo viajan a un castillo normando del siglo XIII entre alquimistas, señores, vasallos y sobre todo mujeres proto científicas.  Va a ser un poco una defensa del papel de la mujer en la ciencia.


L.P: Los crononautas son esa pandilla que interactúa con Frida y con los que tiene sus aventuras. ¿Serán siempre los mismos personajes o iras cambiando e introduciendo personajes nuevos?


P.M: Como son una pandilla nutrida yo pienso que a veces, no todos irán a todas las épocas y al mismo tiempo como hay tanto donde elegir en la historia de personajes divertidos habrá movilidad. En este comic, los cinco que acompañan a Frida son los aprendices del tiempo, pero los crononautas son un grupo mucho más grande que viven en el museo y de los que por supuesto no hemos visto a todos los integrantes. En la segunda entrega veremos a un adolescente vikingo que va a poner en más de un aprieto a Frida por querer competir con ella.


L.P: En el comic parecen temas como el buying, el trafico de animales y otros más positivos como la amistad, la educación, el compañerismo ¿Cuándo creas el cómic lo haces para hablar de estos temas o una vez creada la historia vas viendo que viene bien hablar de ello?


P.M: Afortunadamente los autores de infantil nos estamos librando de trabajar en un mundo literario infantil que tiene que ser didáctico y de tener una moraleja sobre la que orbite todo lo demás. Otra cosa es que nuestros valores, al igual que en la literatura para adultos fluyen a través de la escritura y al final se entiende que hay un mensaje que queremos contar y en mi caso es esta de la diferencia y del ser señalado. Son cosas que surgen después, una vez que tenemos la historia me pregunto qué estoy contando más allá de lo que se lee en los diálogos.


L.P: Es esta una saga en la que se habla de los viajes en el tiempo, pero al pasado ¿Viajaran al futuro?


P.M: Las reglas de esta colección es que el presente que es de donde sale Frida es la locomotora tiempo de modo que igual que en un tren tu puedes ir hacía atrás a los vagones de atrás, pero no puedes ir hacía delante. Pero las reglas también están para romperlas yo espero más adelante que viajen al futuro.


L.P: Leyendo el comic me vienen a la cabeza Noche en el museo, Doctor Who o incluso El ministerio del tiempo. ¿Es una forma de acercar a las generaciones más jóvenes estas series o películas que los adultos ya hemos disfrutado?


P.M: Son referentes que sin duda pesan mucho a la hora ver el comic porque todos los hemos visto, pero te dirían que no son los principales. Por ejemplo, yo tengo otros referente a la hora de escribir y especialmente uno como es Tintín y aunque no viajaba en el tiempo, si viajaba en el espacio y todo lo exótico y los personajes tan peculiares que le rodeaban esta en Frida más que los referentes de los que antes hablábamos.


L.P: Para terminar una vez el comic está en la calla ¿Qué desearías transmitir a quien lo lea?


P.M: Yo siempre digo que escribo para saldar cuentas con el niño que fui que como he explicado era un poco bicho raro. Si los niños después de divertirse tras leer el comic, se llevan la sensación de que, si lo que les hace sufrir solo por el hecho de ser distintos o por sentirse señalados, se puede convertir en su fuerza y sobre todo que en un entorno sano de amistad y de compañerismo y de solidaridad, puede ser algo que juegue a tu favor, me doy por satisfecho si se llevan esa sensación tras leer el comic.


L.P: Es una reflexión estupenda y aprovecho para preguntarse ¿Viajarías al pasado?


P.M: Podría ser algo peligroso, pero yo creo que alguna escapadita me daría lo que no sé es a qué época.


L.P: Pedro muchas gracias y espero hablar contigo en una próxima aventura.


P.M: Gracias a ti.






Si quieres escuchar la entrevista completa puedes escucharla aquí:








 Hace unos días visitamos la sede de la editorial sevillana Babidi-Bú. para hablar con su directora Marta Montes sobre la labor que como editorial realizan en el ámbito de la literatura infantil y juvenil. La conversación nos llevó a conocer cómo fueron los primeros pasos de su fundadora, sus proyectos, su forma de trabajar y de la  experiencia como participante en la pasada Feria Internacional del libro (Liber)



Babidi-Bú es una editorial infantil y juvenil que nace a finales del año 2013 cuando su directora, Marta Montes toma el relevo de una pequeña editorial tradicional que poseía su madre. Así nace la nueva editorial con la idea de su fundadora en la posibilidad de nuevas alternativas dentro del sector literario que pudieran hacer sostenible esta empresa.


Para ello colgó el cartel de se aceptan proyectos dando así una oportunidad a todos esos autores que sueñan con publicar, pero que por las características del mundo editorial se encuentran con las puertas cerradas.


Un equipo de trece personas, en su mayoría mujeres que han hecho de  su implicación en el proyecto, que Babidi-Bú este en el lugar que ocupa ahora mismo como empresa en auge ofreciendo una atención muy personal y tratando con mucho mimo cada trabajo que les llega.


Fruto de ese crecimiento como editorial, Babidi-Bú acaba de estar presente hace unos días en LIBER, La Feria del libro Internacional, un sueño cumplido para Marta y que tras la experiencia   ha superado todas sus expectativas tanto a nivel de relación con los autores, con los que han realizado cuarenta y seis actos en la Feria, como a nivel internacional manteniendo los primeros contactos con empresas de Latinoamérica interesadas en el catalogo de la editorial andaluza.


 Esto nos demuestra que tras una editorial no esta solo el publicar y vender libros y como bien dice su directora “Nosotros editamos, publicamos y vendemos libros, pero a la vez damos al autor como servicio, la experiencia del proceso de creación del libro. El resultado es muy importante, pero vivir el proceso de creación de ese libro al igual que lo puede hacer cualquier autor de trayectoria es muy importante también


Una editorial infantil que en su esencia aboga por temas como la integración, la diversidad, la identidad  de genero o el respeto del medio ambiente como valores tanto a nivel empresarial como personal, lo que hace que se refleje en su empeño por mostrar esos valores como temática para sus publicaciones, con el fin de que  al público le lleguen trabajos que no solo diviertan sino que enseñen valores a los más jóvenes como demuestran publicaciones entre las que destacan “El niño que quería usar vestidos” o “El color rosa de Nicolas” . Trabajos que sacan a la luz que la sociedad esta cambiando y mostrando una apertura tolerante y de normalidad a esos temas que la editorial esta encantada de publicar y de la que ha creado un sello identificativo debido al volumen de proyectos recibidos.


En su catálogo, la editorial cuenta con hasta diecinueve colecciones aglutinadas en tres glandes bloques: Cuentos ilustrados, novelas infantiles y novelas juveniles. Todas ellas divididas por edades, aunque para la editorial la temática esta por encima de la edad, ya que los libros sobre medio ambiente o diversidad se publican para todas las edades.


Hasta tal punto la editorial Babidi-Bú está comprometida con temáticas sensibles para la sociedad que tiene en su catálogo Delfín, un cuento de la autora Alma Serra que explica el suicidio. Un libro para niños con una temática complicada, pero que la editorial piensa que son herramientas indispensables en un mercado donde no hay muchas y que podrían ser útiles como prevención, terapia o incluso para impartir  talleres. “Son libros que no son para todos los niños, pero si están pensados en aquellos que hayan tenido alguna relación con estos temas”.


Nos contaba Marta Montes, que, a la hora de recibir un proyecto, los libros tiene que transmitir unos valores, tienen que  contar  una historia interesante  procurando que los temas sean originales y no demasiado vistos. Y en este apartado la editorial da mucha importancia a las ilustraciones “un libro infantil para nosotros tiene que tener una edición grafica estupenda, un libro infantil debe ser un cuadro en el escaparate de una librería” y para ello Babidi-Bú cuenta con una amplia red de ilustradores que colaboran con ellos para dar color a esos proyectos que aportan solo las ideas, a falta de dotarles de dibujos que las ilustren.


La editorial esta implicada hasta tal punto con esos valores que tiene un amplio bagaje en la colaboración con asociaciones y entidades, centros educativos o bibliotecas. “Siempre que un proyecto solidario este a nuestro alcance creo que ese compromiso es fundamental hoy en día para cualquier empresa tener esa parte de responsabilidad social”





Es un placer hablar con María Sirvent. Su tono de voz es cálido, su hablar pausado hacen que uno se relaje escuchándola hasta el punto que en algunos momentos la entrevistada se convierta en entrevistadora por cierto afán obsesivo por saber que impresiones ha dejado su libro en quien lo ha leído. Al final tengo que rendirme ante ella y confesar intimidades y sentimientos despertados con una novela que si bien no es coral se le acerca bastante, con unos personajes que yo creía cubiertos por una pátina de tonos grises y que acabé convencido que son una tropa de luchadores natos en pos de una vida que quieren vivir a su manera.

Es duro nacer en un pueblo donde no hay muchas esperanzas de progreso y donde el tiempo y las costumbres parecen anclados al mismo lugar durante toda una eternidad. Este libro es original como su estilo, un estilo que sorprende porque se revela en muchos momentos a lo que los lectores clásicos estamos acostumbrados, pero que atesora momentos brillantes y mucho sobre lo que reflexionar porque al fin y al cabo la vida de sus personajes no contienen nada que no puedan contener las nuestras. 

"Esta es una novela que he escrito en un año y he corregido a lo largo de nueve"



Libros en el petate: Buenas tardes María. En primer lugar felicitarte por esta novela la cual me ha gustado mucho y me he encontrado una lectura que ha sido algo distinta a las que suelo estar habituados a leer.

María Sirvent: Gracias. Ese comentario ya me lo han dicho antes y en tu caso a qué te refieres con eso.

L.P: Me refiero a que entre mis lecturas habituales encontramos novela histórica, novela negra, etc y con Los años impares me he encontrado una novela original, que me ha hecho reflexionar y todo un placer su lectura porque tiene un estilo valiente y algo fuera de lo común.

L.P: Una curiosidad María. Publicaste en el 2010 y hasta este 2020 que ha salido este libro a la luz no has publicado nada. ¿Qué ha pasado durante estos diez años?

M.S: Parece que me haya ocurrido algo durante todo este tiempo (risas). Cuando publiqué en 2010 la primera novela, unos meses después comencé a escribir este libro con mucha obsesión y dedicándole muchas horas y en nueve o diez meses la tenía prácticamente escrita entera. Fue entonces cuando me mudé a Madrid y ese cambio de ciudad  afectó a mi ritmo de escritura hasta tal punto que me sacó de la novela Reconozco que nunca he dejado de lado la historia pero el trabajo primero y la maternidad después han hecho que  me haya costado avanzar porque yo no soy una persona de escribir solo los fines de semana. Puedo decirte que la he escrito durante un año y la he corregido durante nueve.

L.P: Se puede decir que has vuelto con fuerza porque he leído por ahí que ya estás trabajando en la tercera.

M.S: He empezado con ella y me gustaría tener mucho más tiempo disponible para dedicarle pero en mi caso es una cuestión puramente de tiempo.

L.P: ¿Y hay diferencia como escritora  entre la María Sirvent de aquel 2010 a esta del 2020?

M.S: Esta está mucho mejor escrita porque ha pasado un filtro año tras año durante todo el tiempo que he estado trabajando en ella y a pesar del tiempo que ha ido transcurriendo en ningún momento he cambiado de opinión con respecto a la calidad de lo que había escrito.

L.P: La novela se llama “Los años impares” y en la novela hay un momento en la que un personaje dice que “los años impares son los mejores” yo estoy de acuerdo con esa afirmación. De donde te viene la idea para titular así esta novela.

M.S: Pues fíjate que durante todos estos años he estado trabajando con la novela sin ponerle ningún título y fue al final cuando se nos ocurrió ponerle Los años impares a raíz de esa conversación que mencionas y que tienen dos de los personajes de la novela cuando uno intenta animar al otro y  pensamos que esa frase era perfecta ya que quedaba un título como muy literario.

L.P: Recordando tu anterior novela, viendo aquellos personajes y comparándolos con estos me da la sensación de que tienes simpatía por los perdedores o cierto interés en retratarlos.

M.S: ¿Te parece a ti eso?

L.P: A mí me lo parece.

M.S: Yo no los llamaría perdedores puesto que son personas que en ningún momento dejan de luchar. Si es verdad que los conceptos de ganar, perder, fracasar, triunfar, sobrevuelan a todos los personajes a lo largo de la novela y es una reflexión que queda ahí. ¿Qué es el fracaso? Para mí el fracaso es lo normal y no porque yo considere que este bien fracasar sino porque triunfar lo que se dice triunfar en el sentido literal de la palabra no es algo que hagamos a diario y en todo momento. No vamos cumpliendo todos nuestros sueños, ni vamos haciendo lo que nos da la gana en todo momento.

L.P: Yo en este caso diría que fracasar es no intentarlo y tengo que reconocer que Nieves, una de las protagonistas no para de intentarlo en todo momento.

M.S: Es bonito ver como una persona lo intenta una y otra vez con la ilusión con la que lo hace ella y para mí lo importante no era mostrar en la novela si triunfaba o no. Lo importante era reflejar que a pesar de todo es un personaje que no sucumbe en ningún momento.

L.P: Por eso mismo quiero preguntarte que llega a detonar el germen de una novela como esta, con una historia tan curiosa y tan profunda a la vez para que tú digas  “voy a escribir sobre esto”.

M.S: Yo en un principio no sabía sobre que iba a escribir y fue mientras me servía un café en un bar de Mallorca cuando conocí a Manolo, un camarero ya mayor, muy profesional pero algo cansado. Escribí esa misma noche el comienzo del capítulo uno describiendo a Manolo. Eso fue en el 2008 cuando yo aún no había escrito nada y fue tras publicar mi primera novela, volviendo de Barcelona que escribí del tirón el capítulo dos hablando sobre una joven y ya envalentonada decidí unir a estos dos personajes tan diferentes y ver hasta donde llegaba. Alternando a uno y otro fue que alrededor de ellos fueron apareciendo más personajes y me obsesioné por completo  por la historia que no había quien me sacara de casa durante los ocho o nueve meses seguidos en los que no existía nada más que la historia que estaba creando.

L.P: Me equivoco sí creo intuir que tu estilo narrativo está influenciado por tus gustos literarios.

M.S: Está influenciado por el lenguaje que yo he vivido en mi familia a la hora de contar las cosas. Esa forma que tiene mi madre de reírse con los sucesos que le suelen ocurrir porque ella es una auténtica contadora de historias.  Estoy influenciada por eso, por mis amigos y los libros que me han gustado mucho y que en aquel momento leía como los de Goran o Goethe.

L.P: Hablamos de personajes. En esta novela hay bastantes y muy variopintos pero te confieso que aunque sale poco a mí por una decisión que toma en un momento determinado de la novela  me resultó muy interesante y no es otro que Howard. ¿Por quién siente predilección María Sirvent de entre sus personajes?

M.S: Creo que me quedo con Manolo porque además es un poco el centro de toda la historia. Con Nieves me he reído mucho y sufrido mucho. Finalmente me quedo con Manolo, Nieves y Paca que además son los que más desarrollados están en la novela.

L.P: manolo tiene una vida gris y algo triste pero creo que en el fondo es un hombre feliz con el papel que desempeña en la vida.

M.S: Me alegra que me digas eso porque Manolo está quieto, no hace nada pero a lo mejor es porque él no quiere.

L.P: Efectivamente, piensa que su trabajo dentro del hotel es lo más importante del mundo y quiere creer que sin él, todo lo que depende de su puesto en el hotel se va al garete. Se da la importancia que quiere darse y se da mucha aunque luego en su vida no salga de esas cuatro paredes.

M.S: Hay que darle la importancia que tiene porque Manolo en el fondo está haciendo lo que quiere. Yo lo dejo en el aire y que cada uno lo interprete como quiera.

L.P: María ¿es los años impares una novela donde escondes más de lo qué dices?

M.S: ¿Por qué me dices eso?

L.P: Porque este libro no puede leerse del tirón sin pararse a reflexionar lo que significan muchas de las escenas que entre sus páginas se desarrollan.

M.S: La novela está muy corregida y supongo que me gusta usar un lenguaje que se pueda fácilmente leer pero los temas que contiene este libro son cuestiones que nos afectan a todos y a poco que te sientas identificado con alguno de los personajes y tengas algo de empatía tienen que tocarte la fibra.

L.P: Me he dado cuenta de que la música está en toda la novela ¿Por qué?

M.S: La música está en toda la novela porque es parte de la vida de Nieves, de la vida de Adela cuando era pequeña, de la vida de José Antonio, de Sastre y entonces es inevitable que la música aparezca por todas partes en la novela.

L.P: Pero no es por un motivo en concreto personal.

M.S: No, lo pedían los personajes, yo no tengo nada con la música.

L.P: ¿Se pregunta María Sirvent como lo hacen sus personajes todos los días sí te mereces algo más?

M.S: Buena pregunta.

L.P: Reconozco que esa escena en el libro me ha dejado marcado. Esa conversación entre Manolo y Sastre es brillante.

M.S: Yo creo que un poco si me lo pregunto y quiero pensar que me merezco algo más. Decía Lorca que “solo el misterio nos hace vivir” o lo que aparece en una parte del libro “la vida es como una piñata que siempre está llena y siempre puedes darle golpes” y eso es cierto porque hasta que uno no se muere la piñata está llena y siempre tienes posibilidades de romperla para ver que cae.

L.P: Pues yo no me lo planteaba y es algo que a partir de ahora voy a tener que preguntármelo más a menudo.

M.S: Me alegro mucho de que sea gracias a mi libro de que por lo menos te lo plantees porque es algo a lo que no estamos acostumbrados.

L.P: Es un libro muy interesante y está lleno de cosas sobre las que reflexionar y te reconozco que por ese momento me ha merecido la pena leerlo.

M.S: jajaja me pones los pelos de punta jajaja, muchas gracias

L.P: En serio lo reconozco es un libro que me ha hecho reflexionar más de lo que me esperaba. Estoy muy contento con su lectura por eso yo te voy a dar las gracias como lector y ya si me lo dedicas para mi tendrá mucho más valor.

M.S: Claro que sí, muchas gracias por tus palabras.



                                                          






Los años impares es una original y singular novela que mezcla con acidez e ironía situaciones absolutamente divertidas con otras absolutamente melancólicas. María Sirvent nos ofrece un relato en el que personajes de carne y hueso, entrañables todos y perfilados maravillosamente, nos acercan a un mundo casi perdido y un fresco sobre la España contemporánea, con una crítica que va desde la sociedad al arte actual, pasando por los concursos televisivos y la música.
Hay libros que ya le gustaría a uno firmarlos como propios, y este es el caso del que vengo a presentaros hoy. Toda una apuesta por un trabajo personal que tal vez no sea esa obra de masas que convence a todo el mundo, pero que sin embargo es una joya literaria con un gran valor histórico por el testimonio, la calidad humana y el estilo de su creador.

Cuaderno de San Lorenzo es un libro muy especial que se convirtió en propio en el momento en que llegó a mis manos porque cuenta historias personales del barrio que me vio crecer, donde me declaré por primera vez y me dijeron que sí. Un barrio con epicentro en una  plaza en la que  me hice nazareno, pero nazareno de los que van en silencio y buscan en su interior al hombre humilde con cada paso de reflexión que le brindan las horas de la madrugada. Un barrio con mil rincones que cuando uno es niño los explora con ojos que no miran, sino que descubren.


Dicen que uno no es de donde nace sino de donde pace y en este barrio alimenté mi niñez, descubrí que el mundo podía ser muy grande, aunque ese universo lo formará solo un puñado de calles.  “Nadie explicaba al niño la paradoja de que se vive más cuanto menos se  sabe de la vida. Nadie le advertía que crecer era apagar la mitad de los sentidos”.





Título: Cuaderno de San Lorenzo.
Autor: Francisco Gallardo.
Editorial: Algaida Editores.
Año: 2019.
Genero: Autobiografía, Relatos,
Páginas: 224 páginas.
ISBN: 9788491891291



Sinopsis:
Regresar no es lo mismo que retornar. Regresa quien anhela, retorna el que no puede hacer otra cosa. Cuando tengo la suerte de regresar a San Lorenzo me doy cuenta de que mi niñez es muy de barrio. De jugar a la pelota, el fútbol entonces era una cosa de los ingleses. Mi infancia era una plaza y una Alameda donde correr detrás del futuro, eso que los más optimistas llamaban el porvenir. La felicidad era correr fuerte, rápido y luego tener hambre, mucha hambre. La felicidad era saltar al cielo, a piola, alto, muy alto y luego rebotar en el suelo. Los huesos de niño son inmortales: Mi infancia es un quiosco de periódicos adonde llegaban las noticias que me importaban muy poco. Luego, de mayor, siempre he tenido muchos problemas para saber dónde estaba la importancia del mundo. Si en las pequeñas cosas que pasaban en esta plaza o las que yo veía en un televisor en blanco y negro.

Impresiones:

Por todo ello le debo a su autor, Francisco Gallardo gratitud eterna porque ha puesto en mis manos una pequeña máquina del tiempo (algunos libros  obran esos milagros) con la que me he transportado a mi niñez, a mi juventud y a un barrio al que le debo tantos buenos  recuerdos. Esas deudas son eternas y solo pueden pagarse con admiración y cariño.

Yo de mayor quiero escribir la vida como lo hace Francisco Gallardo donde un minúsculo mundo de colores es una canica y donde el lenguaje sirve para algo más que para contar cosas. Para dar vida a fotos en blanco y negro, belleza a lo que no lo tiene y por eso se habla de “mujeres de sonrisa pintada”, “hombres con el deseo urgente de los mercenarios”. 

Paco es un prestidigitador de la palabra y por eso inventa y  sorprende cuando menos se lo espera el lector con la facilidad con la que impregna de reflexión sus textos.

Este libro es la recopilación de muchos micro relatos donde el autor se desnuda sobre el papel, dejándonos el puro sentimiento de los recuerdos inocentes de un niño hecho hombre que nos advierte que tarde o temprano todos volvemos, aunque sea por un momento, a ser niños cuando de rememorar nuestra infancia se trata.

“Tenía tres o cuatro años, la vida entonces era una pared blanca, sin desconchados”

Casi sin querer o quizás queriendo, como el que piensa en voz alta, nos cuenta testimonios en primera persona de recuerdos e historias pasadas siempre desde el recuerdo del niño que fue. Un libro local que se convierte en universal desde el momento en que su estilo y su prosa puede llegar a emocionar a cualquier lector llevándole en ese instante a recordar ese mismo barrio, esa misma infancia pero con otros nombres.

Ya digo que para mí es un libro muy especial porque esa Plaza de San Lorenzo es mi plaza, ese Gran Poder mi Gran Poder, ese Cine Ideal el lugar donde quien les escribe paraba bajo su gran portalón, balones envenenados soñando ser Esnaola o Arconada.  Este libro ha despertado en mi recuerdos que ya ni recordaba que tenía, olvidados en los más profundo han vuelto a salir a la superficie, regados con las palabras precisas del autor  aquel sonrojo que provocaba el escaparate de la corsetería Mónaco al paso de un niño de pocos años por delante de ella, la primera vez que me monté en uno de aquellos autobuses azules con conductor y cobrador de billetes en la parte de atrás, allá subido en su torre de expender viajes a una ciudad que con aquellos ojos resultaba tan grande.

Reflexionando me atrevo a pesar  que Gallardo y yo hemos compartido la misma trinchera aunque en distintas épocas, la misma arena de playa bajo los mismos adoquines que fueron testigo de nuestro caminar por esas calles,  por esos rincones con historias hasta llegar a lo que de niños podría llamarse la frontera de nuestro mundo conocido, el río.  Sí querido Paco. Tu frontera también era la mía, esa abuela María Jesús la de todos y ese torno de las Carmelitas, motivo de alguna que otra travesura en busca de esas pelotas Gorila embarcadas desde el patio del Colegio Cervantes.

Homenaje, historia, recuerdos, tiene tantos nombres este libro que hoy con la memoria busco entre sus fotos la imagen de algún conocido, la huella de un detalle en unas calles cuya transformación ha sido lenta, como casi todo en la vida de esta ciudad acostumbrada a vivir despacio, disfrutando del momento.


Una demostración de como del recuerdo limpio que queda con el paso de los años y la poesía hecha relato se pueden hacer también historias que perduren en el tiempo.

Autor:

Francisco Gallardo, sevillano del barrio de San Lorenzo, fue jugador de baloncesto durante más de dos décadas. Médico de profesión, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte, ha desarrollado su carrera profesional en el Caja San Fernando de baloncesto y en diversos centros deportivos. Autor de libros como El rcok de la calle Feria, , La última noche, que ganó el V Premio Ateneo de Novela Histórica y Áspera seda  de la muerte que se alzó con el XXI Premio de Novela Ciudad de Badajoz.



Día lluvioso y frío donde los hubiera en la tarde noche que el periodista onubense afincado en el Aljarafe sevillano Antonio Manfredi,  presentaba su nuevo libro Fantasmas del periodismo en la Sala circular del Pabellón de Andalucía, sede de Canal Sur. Son en esos días, donde el tiempo invita a refugiarse en casa con una buena lectura y una buena manta o como en mi caso, disfrutar de una presentación sobre un libro que os adelanto es una verdadera maravilla.

Rodeado de amigos y compañeros de profesión, se notaba que Antonio jugaba en casa, por lo que el evento fue una charla interesante sobre literatura y periodismo presentado por la periodista Eva Navarrete, quien reconocía que tras leer el libro había llegado a la conclusión entre risas que no conocía a Antonio Manfredi tanto como ella pensaba.

En palabras del propio autor, Fantasmas del periodismoes un continuo ejercicio de reconstrucción de la profesión, reflejado a través de múltiples experiencias contado en forma de relatos”.

Relatos donde se habla de los grandes males del periodismo y de esa lucha del periodista entre lo que debe hacer y el ejercicio de ética profesional, donde al final la balanza se decanta del lado en el que esta la letra de la hipoteca. Relaciones de poder, la incursión de las nuevas tecnologías en el periodismo, la desinformación y de otros temas paralelos como el yihadismo, la violencia de género y otros, de igual relevancia que hacen que este libro contenga todo un abanico de temas de interés actual. Posteriormente me pareció muy interesante saber que algunos son autobiográficos como el del funeral de Franco o cierto viaje a Perú y otros son historias que le han pasado a gente que ha conocido o noticias que luego le han servido de inspiración.

Veintidós relatos con muchos personajes curiosos e interesantes  que desfilan por ellos y para los que la presentadora interrogó al autor sobre si todos eran Antonio Manfredi a lo que él respondió que “todo el mundo cuando escribe ficción, derrama algo de sí” para posteriormente responder negativamente a la pregunta porque Manfredi prefiere pensar que sus personajes tienen alma y personalidad propia.

Entre preguntas de Eva Navarrete, respuestas, reflexiones en voz alta y comentarios del autor, discurría una presentación de la que estaba disfrutando enormemente porque me sentía testigo en primera fila de un análisis en vivo, y por un profesional de la vieja guardia (que no renuncia a las nuevas tecnologías como nos insistió en varias ocasiones) de la realidad actual del periodismo. Una exposición bastante crítica donde Antonio Manfredi hablaba de un trabajo que ama apasionadamente, pero en la que también existen cosas que le duelen de ella, aunque insistía en que periodismo tenía que escribirse con mayúsculas.

No faltaron los momentos nostálgicos en los que el autor recordaba con cierta tristeza como se había hecho periodista en la redacción, al calor de los compañeros, en el codo con codo y que desgraciadamente de eso quedaba poco porque hoy en día muchos profesionales trabajaban desde casa. Risas hubo muchas en forma de respuestas ingeniosas, cometarios mordaces o anécdotas divertidas, pero también hubo momentos para los homenajes y las dedicatorias como a las dos personas a quien dedica el libro el periodista, a Carmen de Burgos y a Manuel Chaves Nogales, que en boca del autor “dos personas capaces de trascender a su tiempo y que hicieron un periodismo comprometido basado en la apreciaciones literarias

A pesar de lo aquí comentado, Fantasmas del periodismo no es un libro pesimista pero tampoco optimista, tal vez y en mi opinión es  un puñado de vivencias que en muchos casos provoca cierto pellizco de sentimiento para los que como yo, hemos visto la figura del periodista envuelta en cierto halo de aventurero urbanita.

Terminó la presentación hablando de los miedos a los que se enfrentaba un periodista acostumbrado a ser una autentica máquina de escribir y de fabricar noticias cuando se tenía que atrever al reto de construir una novela, unos relatos o unos personajes. Yo pienso que no debe dársele tan mal cuando acaba de ganar el Premio de relatos cortos Ciudad de Sevilla con un relato sobre Manuel Chaves Nogales.

Como se suele decir por aquí, Antonio Manfredi en sus relatos no da puntada sin hilo por lo que sobran las recomendaciones y falta tiempo para poder disfrutarlo.



Futbolista que marcó una época, campeón del mundo con la albiceleste  en un periodo tan difícil y complicado para su país como aquella Argentina de 1978. Han transcurrido cuarenta años desde que ganó aquella copa del rey con el Valencia C.F y Mario Alberto Kempes tiene en la librería editada por la editorial Sargantana “su” autobiografía.

Un libro sin lugar a dudas muy personal, donde relata sus comienzos en un ejercicio de memoria retrospectiva digno de elogiar, con sus sensaciones, sus reflexiones a toro pasado de aquellas épocas y lo que es muy importante mojándose y dando su opinión sin esconderse.

El jugador argentino relata su vida, su dilatada trayectoria futbolística, sin pararse en sensacionalismos pero no ahorrándose ningún comentario ni opinión sobre cada hecho que ha acompañado su vida durante su vida como futbolista.
Creo que estamos ante un libro muy personal, que sin lugar a dudas muestra una vida y sobre todo a un hombre que logró grandes triunfos a nivel deportivo pero que no dejó de ser un tipo normal.

Fue fácil sentarse a conversar con él ya que en ningún momento trató de regatear ninguna pregunta y fue todo un placer escuchar con la sencillez y la naturalidad con la que se expresa alguien que ha sido y sigue siendo todo un icono para muchos amantes del futbol. 



Libros en el petate: Final de la Copa del Rey entre Valencia y Barcelona, cuarenta años que ganó usted dicha copa con el Valencia, centenario del Valencia. Este libro coincide con todas esas fechas ¿Qué bonito todo y cuanto que recordar?

Mario Alberto Kempes: Bonito y agradable. Nunca he podido ver al Valencia en una final estando en la cancha y recordar aquella final de hace cuarenta años es muy lindo pero hay que recordar que eso es historia y en esta final  el Valencia tiene que escribir otra historia para que esa historia tan bonita que tiene vaya creciendo.

L.P: Empieza su libro contando su vida desde chiquito como usted dice y habla de sus padres haciendo mucho hincapié en cómo le trataban por lo que entiendo que para usted fue muy importante esa asesoría por parte de ellos.

M.A.K: Que me tuvieran cortito como decimos allí en Argentina. Si uno lee el libro puede ver las edades de las que uno habla puede ver que la juventud la disfruté porque hacía lo que me gustaba no lo que otros jóvenes hacía como por ejemplo salir de discotecas, tener vacaciones, etc. Yo no pude disfrutar de todo eso pero se dice “quien te quita lo bailado” porque yo me dedique desde pequeño a algo que me gustaba y eso en un tiempo en el que no existían tantas diversiones tecnológicas era puro placer.

L.P: Habla en el libro de los sacrificios que tuvo que hacer, que no fueron pocos. Habla de esos viajes interminables en autobús en solitario a corta edad para poder ir a entrenar. ¿En algún momento echo de menos ser un tipo normal?

M.A.K: Un tipo normal es lo que uno hace cuando lo hace a gusto. Yo a la semana tenía que hacer en colectivo unos 800 kilómetros para ir a Córdoba a entrenar y competir, pero lo hacía encantado porque disfrutaba de jugar.

L.P: Con una edad muy joven vivió viajes en solitario, una dictadura, polémicas, duras negociaciones. De todo eso habla usted en el libro y por ello quería preguntarle si el futbolista madura más deprisa.

M.A.K: Yo no creo que madure más deprisa pero sí que es una vida diferente a todas las demás. Hoy es muy diferente a aquella época porque a los futbolistas los tratan como a reyes y en aquella época íbamos por ejemplo  en autobús y tren  a jugar desde Valencia a Bilbao y hoy en una hora te plantas en una avión en cualquier parte.  Si es verdad que yo venía de un país donde estábamos acostumbrados a viajar en colectivo a todos lados por eso a  mí no me resultaba excesivamente duro esos viajes.

L.P: Pero durante la dictadura no tuvo que ser fácil siendo tan joven tanta polémica y verse envuelto en medio de todo aquello cuando formó parte de la selección.

M.A.K: Yo vine a España en el 76 y la dictadura empezó después por eso no la viví mucho aunque sí la tuve que sufrir durante el mundial.

L.P: Pero si sufrieron presiones para que no jugaran aquel mundial.

M.A.K: No, nunca se dijo en Argentina en el 78 que no jugáramos aunque si es cierto que en el 82 se escucharon rumores. De todas maneras nosotros jugábamos engañados porque en prensa no salía nada de lo que sucedía en las Malvinas, al contrario según los noticiarios nosotros íbamos ganando la guerra y cuando llegamos a España y vimos todas esas noticias descubrimos que la realidad era que íbamos perdiendo por mil a cero. Fíjate que curioso, he sabido de personas que estuvieron amenazadas de muerte o presas que luego se salvaron de milagro y cuentan que la única alegría que tuvieron en aquella época fue saber que Argentina salió campeona del mundo.

L.P: Es un libro donde he podido comprobar que habla de muchas cosas y sin tapujos de todas ellas. Habla de los incentivos a Polonia en aquel mundial, opina sobre compañeros y confiesa muchas curiosidades, demostrando que para este libro no ha tenido pelos en la lengua.

M.A.K: Bueno lo de Polonia fue un incentivo por hacer su trabajo, yo nunca he estado en contra de pagar por ir hacia delante pero si en contra de cobrar por dejarse perder.

L.P: En el libro pone claro que es una autobiografía. Se puede decir lo más personal que se ha escrito sobre Mario Alberto Kempes.

M.A.K: Sí, pero siempre en lo deportivo. No he querido contar intimidades de las que hacen daño, de las que luego cuando se cuentan ciertas bromas o chances de algunas concentraciones quien las sufre pasa por tonto. Nunca me ha gustado que me gasten bromas por eso yo no las hacía y por unos segundos de risa en general no he querido incluir en este libro algo que haga a alguien le pueda hacer daño.

L.P: Hablando de esas concentraciones, usted habla de las diversas experiencias que tuve a lo largo de su carrera y especialmente habla con cariño de la del 78 más que de la del 82 ¿Cree que con una concentración con la del 78 en el mundial de España hubieran sido diferente el resultado?

M.A.K: Fue muchísimo mejor. No sé si hubiera cambiado algo pero en el 78 nosotros estábamos concentrados, aislado de todos y pensábamos en grupo y sabíamos que de hacer algo grande lo haría el grupo, todos juntos.

L.P: Desde la distancia y una vez con el libro en las librerías ¿piensa que se le ha quedado algo en el tintero?

M.A.K: Yo creo que esta todo, lo he repasado varias veces y pienso que no he olvidado nada.

L.P: Habla de los enfrentamientos entre su selección y los países europeos. Habla de las diferencias entre el estilo de futbol europeo y el sudamericano. ¿Llegó a sentirse jugador de estilo europeo en sus años en Europa o nunca perdió la esencia?

M.A.K: Yo creo que había una gran diferencia entre el fútbol del otro lado y el de este lado. Europa era fuerza, potencia y aunque había buenos jugadores el fútbol de acá era más fuerza. En cambio allá los jugadores eran más habilidosos pero a medida que los jugadores de allá fuimos cruzando el charco, se fueron mezclando las cosas. Los que no corríamos allá comenzamos a correr y los que aquí eran casi picapiedras comenzaron a jugar. Creo que Europa se adaptó mejor y más rápido al cambio que nosotros porque al brasileiro o argentino lo hacías correr pero tenía que ser con pelota porque de otra forma no corría. Yo pienso que lo que siempre falló en nosotros fue la organización en el campo aunque ahora está todo más parejo.

L.P: En su libro habla de ese interés del Barcelona y de otros clubs importantes en su etapa de más éxito en España y de repente renueva con el Valencia. ¿En algún momento piensa Mario Alberto Kempes que se precipitó al tomar aquella decisión?

M.A.K: No. En mi renovación por el Valencia nadie sabía cómo iba a salir mi mundial y me la jugué yo renovando con ellos y se la jugó el Valencia. Puede que en aquella ocasión me precipitará pero la mentalidad que tenía en aquellos momentos era la de firmar por tres años y regresar a Argentina pensando que el dinero aquel nos iba a durar para toda la vida. Hoy a la larga y pensando en cómo se manejan las cosas creo que puede que me precipitara pero en cuando firme  no.

L.P: Volviendo a la selección, habla sin tapujos de aquella etapa. Creo que es una de las partes más emotivas y bonitas del libro cuando habla de enfundarse la albiceleste y de todo lo que pasó vistiendo aquella camiseta. No dudo que lo dio todo por aquella selección por eso quiero preguntarle si le hubiera gustado entrenar a Argentina en algún mundial.

M.A.K: Jugar un mundial no te capacita para ser buen entrenador. Hay muchos entrenadores que no han jugado un mundial y lo han ganado como entrenadores. Yo no sé si estaba capacitado para dirigir al combinado nacional pero tengo que reconocer que mi paso por algunos países en los que no salí bien parado como entrenador y tener que estar haciendo la valija para ir de un país a otro entrenando hizo que cuando me llegó la oferta de la televisión cambiara los banquillos por el plató de televisión. Siempre dejé la puerta abierta por si llegaba alguna llamada de algún equipo pero tengo que reconocer que el tema selección nunca se me cruzó por la cabeza.

L.P: Hay frase que comenta en el libro que dice que “se sufre más fuera que dentro de la cancha” refiriéndose a esos momentos en los que no pudo jugar por alguna lesión o alguna tarjeta-. ¿Se reafirma en esa frase?

M.A.K: Cuando estas dentro de la cancha todo depende de uno mismo y del conjunto. Cuando estas fuera ya sea como entrenador o como jugador, dependes de lo que hagan los demás, por eso nunca he sido, como entrenador, de llenarles la cabeza a los jugadores con órdenes y de estar dándole indicaciones constantemente. Si eres bueno y sabes lo que debes hacer con tres o cuatro cosas ya vas bien.

L.P: Sufrirá Kempes mucho viendo la final del Valencia-Barcelona

M.A.K: No soy mucho de sufrir. Si yo supiera que el Valencia no va a ganar esa final no hubiera venido y le tengo la confianza del 50% y cuando empiece el partido veremos de qué lado de la balanza cae ese otro 50.

L.P: Estoy seguro de que Mario Alberto Kempes se ha sentido querido lo largo de su carrera deportiva  ¿Hoy en día sigue notando ese cariño?

M.A.K: Más que antes porque antes porque dentro de la cancha puedes ser bueno, malo o regular y te van a aceptar como jugador. El problema es cuando sales fuera y vas vestido de calle y eso es lo que siempre he intentado siempre saludar a todo el mundo y ser algo familiar aunque algunas veces me haya equivocado y no lo haya hecho bien. El jugador de fútbol no es intocable, lo hacen intocable los empresarios o incluso ellos mismos. Si la gente se acostumbra a que eres un tipo normal no te van a molestar pero si no te ven nunca y te consideran intocable la gente te mitifica e intentará acercarse más a ti.

L.P: Dice usted que es parco en palabras pero en el libro demuestra que un asado, un vino y una reunión le encantaba.

M.A.K: Y me encanta. En Argentina es típico juntarte los sábados antes de un partido y comerte un asado. Es algo normal.

L.P: Me encanta esa anécdota de cuando jugaba en el Hércules,  de los asados después de los entrenamientos en el mismo Rico Pérez.

M.A.K: Exacto, en cualquier momento y sin planificar. Terminaba un entrenamiento y comentábamos de hacer un asadito y allá que iba uno por la carne, otro prendía el fuego y otros ponían la mesa y el vino. Esas cosas no se planifican sino que nacen espontáneamente.

L.P: Esa y muchas otras curiosidades que cuenta en el libro que el fútbol ha evolucionado una barbaridad.

M.A.K: Ahora se cuida mucho a los futbolistas. Cuando uno está dentro de la cancha por mucho que se cuide puede tener un día tonto  y que el rival te pase por encima y a quien le vas a echar la culpa por ello a que no comiste lo que no debías. Hay que vivir la vida y hacer cosas normales. A los jugadores hay que cuidarlos pero no sacarlos de su hábitat natural.

L.P: El libro está lleno de curiosidades sobre su persona y salvo una anécdota sobre el bigote ocurrida durante el mundial de Argentina 78 yo quería preguntarle si ha sido muy supersticioso Mario Alberto Kempes en su vida como futbolista.

M.A.K: No al contario, aquella anécdota del mundial fue más por flojo que por supersticioso. No lo he sido nunca, creo que la suerte es de quien la busca.

L.P: Pues Mario Alberto muchas gracias por todo y desde luego ha sido todo un placer leer este libro y poder charlar contigo sobre él.

M.A.K: Un placer.