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Hay novelas que se leen con interés, otras que se leen con placer y, muy de vez en cuando, aparecen libros que se leen con una mezcla de inquietud, curiosidad y una especie de hambre narrativa que hace saltarte cualquier dieta. La capitana pertenece claramente a este último grupo. Susana Martín Gijón vuelve a demostrar que sabe moverse con soltura por terrenos complejos, y pasar del thriller contemporáneo al histórico tiene su enjundia y no es moco de pavo. Resumiendo, que Susana lo borda y se nota que confía en la fuerza de su historia.

 

Definir La capitana como un thriller histórico no es una etiqueta comercial: es una descripción bastante fiel de lo que el lector se va a encontrar. Desde las primeras páginas se instala dentro de nosotros ese misterio que la autora nos muestra, y que obliga a seguir leyendo casi por pura necesidad. Y lo mejor está  aún por llegar porque este misterio no se impone, más bien se filtra poco a poco entre sus páginas y nos va calando con cada capítulo hasta sentir que nos inunda todo (aunque tal vez no sea este el mejor símil en estos tiempos lluviosos que corren).

 

La novela se apoya en un contexto histórico duro, convulso, marcado por tensiones sociales, políticas y religiosas que no se limitan a ser un simple decorado. Aquí el pasado no es un fondo pintoresco: es un espacio vivo, incómodo, donde el poder se ejerce con violencia, donde las lealtades se compran y se traicionan, y donde la justicia es un concepto elástico, casi siempre al servicio de unos pocos. Martín Gijón maneja este marco con inteligencia, sin convertir la novela en un tratado histórico ni caer en explicaciones forzadas. Todo está ahí porque tiene que estar, porque afecta directamente a los personajes y a sus decisiones.

 

Uno de los grandes aciertos de La capitana es su carácter coral. Clero, nobleza y pueblo llano conviven en una misma narración, chocan, se vigilan y se utilizan mutuamente. Cada personaje, incluso los secundarios, tiene un peso específico y una función clara dentro del engranaje narrativo. No hay relleno ni figuras decorativas: cada gesto, cada palabra y cada silencio cuentan.

 

La tensión se mantiene de forma constante. No es una tensión basada únicamente en la acción o en el sobresalto, sino en la sospecha permanente. ¿Quién dice la verdad? ¿Quién oculta algo? ¿Quién mueve realmente los hilos? Ese deseo de saber “quién ha sido” convive con preguntas más incómodas sobre el poder, la culpa, la venganza y la memoria. Porque La capitana no se conforma con entretener: también invita a reflexionar sobre los mecanismos que sostienen las injusticias, sobre cómo se construyen los relatos oficiales y sobre quién paga siempre el precio de los conflictos.

 

Hay en la novela un regusto político muy marcado. La autora no disfraza las tensiones ideológicas ni suaviza las heridas históricas. Se percibe cierto aroma de revancha, no tanto en un sentido personal como colectivo, casi histórico, como si la narración quisiera ajustar cuentas con un pasado donde muchos no tuvieron voz.

 

Leer a Susana Martín Gijón se ha convertido, con el paso del tiempo, en una apuesta segura. La capitana confirma esa sensación de confianza: sabemos que vamos a encontrar una historia bien contada, personajes sólidos y una mirada crítica que invita a que el lector comprenda que se está mostrando.

 

Al cerrar el libro queda esa sensación tan poco frecuente de haber terminado un viaje intenso, de esos que dejan poso. La capitana no se olvida fácilmente, quizá porque habla del pasado, es que no debe olvidarse y que sirve para reflexionar desde el presente.


 


Título: Sidi

Autor: Arturo Pérez-Reverte

Editorial: Alfaguara.

Año: 2019

Género: Novela histórica.

Páginas: 376 páginas.

ISBN: 9788420435473



Sinopsis:

La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte No tenía patria ni rey, sólo un puñado de hombres fieles. No tenían hambre de gloria, sólo hambre. Así nace un mito. Así se cuenta una leyenda. «En él se funden de un modo fascinante la aventura, la historia y la leyenda. Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío.» Arturo Pérez-Reverte


Impresiones:

Sidi (como llaman los árabes al pronuncian en su lengua el nombre de Ruy Díaz) es un acercamiento bastante detallado en lo personal a la figura de uno de los personajes más atractivos de la historia de España y sobre el que se ha derramado ríos de tinta y aún hoy no hay una opinión uniforme de la verdadera personalidad del que unos consideran un guerrero adalid del cristianismo y otros un matón a sueldo del mejor postor.


La novela nos cuenta el destierro que este sufrió por orden de Alfonso VI y como acompañado de cuarenta hombres leales, formados por parientes, vasallos de su señorío, amigos y algún que otro aventurero viviendo multitud de situaciones hasta terminar ofreciéndole sus servicios al rey de Zaragoza.


Puede ser esta novela un libro con el que me reencuentre con la literatura de Pérez-Reverte de la cual me había alejado hacía algún tiempo. Volver al redil literario de una pluma con la que siempre me he identificado por su manera de contar las cosas.


Destaca en esta novela una gran ambientación en lo que se refiere a mostrar la forma de vivir de personas que estaban acostumbradas a la inestabilidad política y social del momento. A luchar por una tierra que era su sustento. A evitar que partidas de uno u otro bando aparecieran sembrado caos y destrucción en un mundo de fronteras.


Pero sin duda alguna el punto fuerte es la figura de Díaz de Vivar, mostrado como un hombre duro, pero justo, hecho al tiempo que le toca vivir. Un gran estratega, buen jefe y un negociador con grandes dotes que demuestra que era leal y fiel a sus hombres luchando con ellos codo a codo y pasando las mismas penurias que ellos aunque pudiera evitarlas.


Una novela épica, llena de ese humor socarrón o humor negro que gastan los tipos duros y las situaciones de gente acostumbrada la lucha. Un verdadero placer sentir y vivir dentro de una época tan cambiante y con la que he podido comprender un poco mejor el entramado histórico de esos años y quienes eran los protagonistas.


Sin lugar a dudas una novela de la que disfrutar de los lindo




Hace unos días, Ray Loriga visitaba Sevilla para promocionar su nueva novela Sábado, domingo y la presentaba al igual que hizo con la anterior, en la Biblioteca Pública Infanta Elena. Rendición fue una historia que me encantó y por lo tanto se me hacía difícil dejar pasar la oportunidad de volver a ver al autor en directo acompañado de Salvador Gutiérrez Solís como maestro de ceremonias.



Cuenta la editorial en su nota de prensa que “Sábado, domingo es una novela sobre la culpa, sobre las deudas que se asumen como propias en la vida y sobre la huida que se impone cuando aceptar la realidad parece no ser posible”.

Una novela con dos partes muy diferenciadas como dejaba claro los comentarios que expresaban  sobre ella  tanto Ray Loriga como Salvador Gutiérrez. En esa primera parte, un adolescente relata un suceso escabroso que le ocurrió el verano que tuvo que quedarse en Madrid por sus resultados académicos. Un sábado por la noche acompañado por un amigo conocen a una camarera y lo que parecía una noche de fiesta termina de una forma desastrosa. En la segunda parte como si de un domingo que precede a ese sábado de amargo recuerdo, ese mismo chico, convertido en hombre, recordara aquella noche a raíz de un acontecimiento que le ocurrirá acompañando a su hija a una fiesta en un colegio a las afueras de Madrid.

Escuchar a Salvador Gutiérrez hablar de la novela y de Ray Loriga son motivos más que  suficientes para convertirla en asignatura pendiente para su lectura. Un presentador que confesaba haberse quedado casi sin dormir por continuar leyendo la novela tras dejarla en su primera parte y quedar expectante por ver que le deparaba la trama en esa segunda parte.


Así en gran entusiasmo y mordiéndose mucho la lengua para no desvelar claves y giros de la novela fue detallando elementos de la historia y haciendo un pequeño resumen de lo que podíamos encontrar. Terminada esta parte, la presentación continuo en un formato de afirmaciones y preguntas a las que Salvador invitaba al autor y en la que se colaban alguna que otra pregunta de los allí congregados como público.

Un autor que ha cambiado desde que escribió hace veintisiete años su primera novela pero que sigue siendo la misma voz y teniendo la misma personalidad ofreciendo una proyección del mundo muy parecida y que ha llevado muy bien en esta obra” era la reflexión que Salvador hacía del autor y de su obra.

A estas palabras Ray Loriga respondió que a pesar de todo intenta cambiar de registro en sus novelas para no sentir vértigo aunque sus influencias están claras y considera al fin y al cabo que también hay un Loriga tradicional aunque intenta no tocar siempre la misma canción y empezar con cada libro una nueva aventura.

"La literatura es el arte más viejo que tenemos"

En un momento de la charla alguien le preguntó si esta novela tenía algo que ver con la triste sentencia de la manada a lo que respondió que no aunque los hechos podían ser similares, la historia no había sido concebida a raíz de esos sucesos.

Una obra que comenzó a barruntar hace diez años y que ha ido posponiendo fruto de su manía de llevar siempre en proceso de creación dos o tres novelas a la vez, siendo el momento clave para finalizar esta cuando en el 2017 ganó el Premio Alfaguara de novela que le llevó a una promoción por muchos países, lo que aprovechó para ir dándole forma en esas esperas en la habitación de los hoteles.

Otra de las preguntas fue si Sábado, domingo era una novela pensada para llevarla al cine a lo que respondió que está precisamente no estaba concebida con ese propósito puesto que como guionista tenía partes que eran complicadas de llevar a la gran pantalla como el hecho de buscar a dos personajes que hicieran del protagonista Federico lo que llevaría a una dualidad donde el público podía decantarse por uno u otro personaje que desembocara en una ruptura.

Para explicar esas sensaciones que había podido suscitar esa pregunta Loriga aunque se definía como  lector todoterreno, confesaba  que toda novela tiene una parte de arquitectura para que la historia se sostenga y es normal que al dedicarse al cine esto provoque que esa característica se vea reflejada en mayor o menor medida en sus libros.

Con ganas de más conversación y de escuchar a Ray Loriga se acabó el tiempo y tuvimos que dar por concluida la presentación a la espera de leer el libro y hacer reflexiones sobre todo lo escuchado.

Cuando un libro te atrapa, uno siente que hay cierta complicidad y lo lleva a un punto tan personal que le encantaría que todo el mundo leyese ese libro y compartir luego impresiones, inquietudes. Mientras encuentro esas almas gemelas de lectura que se animen con el libro de Laura Ferrero, yo me he desquitado con la propia autora. Robándole 30 minutos de charla sobre Qué vas a hacer con el resto de tu vida pude preguntarle sobre sus personajes, sentimientos, que en esta lectura hay muchos y compartir con ella mis impresiones y esos fragmentos en forma de frases contenidos en sus páginas que me habían dejado cierta huella.

Se puede decir que la sensación que tuve con Laura fue de tener delante de mí a la chica de la eterna sonrisa, que no escondía ni cuando hablábamos de los temas más peliagudos. Sincera y pisando cuanto charco hubiera que pisar durante la conversación que mantuvimos me di cuenta que tiene una pequeña virtud, la de sacar el máximo provecho de cualquier sentimiento para recrearse en él escribiendo y poder llegar a los lectores. Puede que me equivoque pero espero que vengan más libros detrás de este y me confirmen o desmientan mi pálpito.






Sinopsis:
Con treinta años Laura deja a su pareja y abandona Ibiza para mudarse a Nueva York. Su juventud ha estado marcada por la relación con su padre, un hombre intolerante; su madre, que desapareció para regresar cinco años después; y Pablo, su hermano, que encuentra en la pintura la manera de luchar contra la enfermedad mental que padece.
En Nueva York, Laura empieza a trabajar en una editorial y a asistir a las clases que Gael, un misterioso conocido de su madre, imparte en la Universidad de Columbia.
¿Quién es Gael? ¿Qué sabe él de todo lo que ha ocurrido en su familia?



 "A mí la literatura me ayuda a entender la vida habitualmente"


Libros en el petate: Tu libro está dedicado a los que buscan.

Laura Ferrero: Yo creo que buscar es una manera de vivir y que de alguna manera todos los personajes de esta novela buscan algo. Se buscan a sí mismos aunque no se encuentren pero están en una actitud permanente de búsqueda. Esa es mi actitud en la vida y me gusta la gente que se mueve que no se queda siempre en el mismo sitio.

L.P: Háblanos de qué es “Qué vas a hacer con el resto de tu vida” a parte de una frase de un poema de Adrienne Rich y una dedicatoria en un  libro.

L.F: Yo creo que básicamente es “LA PREGUNTA”. No es una pregunta que te haces todos los días, surge cuando en la vida ocurre un trance en la que te planteas y a partir de ahora qué. En ese momento es como si vieras el resto de tu vida, y te preguntas si te sirve lo que tienes para seguir adelante.

L.P: Has llegado a decir en alguna entrevista que la literatura da más respuesta que la vida, incluso seguro que a ciertas personas les gustaría vivir en algún que otro libro.

L.F: Bueno yo creo que a casi todos porque en algún momento tienes la necesidad de que alguien te cuente de qué va esto porque la vida algunas veces te deja sólo en el escenario,. como si fuera una obra de teatro y nadie te da una pista como seguir y tienes que ir aprendiendo sin simulacro ni nada. En la literatura parece que son muros acotados, señalados y que todo tiene un porque y un sentido. En la vida real hay cosas que no tiene explicación pero en la literatura siempre hay algún personaje o un narrador  que te dice por qué ocurre todo.

L.P: Uno de los puntos fuertes que tiene esta novela es que tiene algo de metaliteratura. Tiene que ver con la pregunta anterior o es otra la razón por la que hables tanto de literatura y de libros en tu novela.

L.F: A mí la literatura me ayuda a entender la vida habitualmente por eso la gente que nos dedicamos a los libros ya sean escritores, editores, críticos literarios, etc cuando no entienden algo, a veces un libro te lo cuenta mejor. A la gente que le cuesta más trabajo hablar, le ayuda ver en palabras de otro lo que uno quiere explicar o expresar.

L.P: Laura Ferrero es la autora de este libro pero en él, la protagonista se llama también Laura y comparte varios puntos en común contigo. Lo que te quería preguntar es ¿Cuánto de ti tiene la protagonista aparte de que la has creado tú?

L.F: Te diría que todo y nada.  Me lance a escribir la novela y a la protagonista le puse como yo y hablaba en primera persona porque así me sentía más identificada escribiéndola, pero al final me di cuenta que le ocurriera lo que le ocurriera en la novela, sentía su miedos, sus incertidumbres y todo en general como si fueran míos. No porque lo que le ocurre a ella me haya ocurrido a mi, sino porque se fundió realidad y ficción y decidí no cambiarle el nombre al personaje.

L.P: Entonces, tu sientes esas incertidumbres que muestras en el libro.

L.F: Si, muchas. Eso de no tener lugar fijo, no saber dónde voy a ir, esas cajas llenas de cosas acumuladas que no sabes si tirar, todo eso si viene de mí.

"Al final lo que me interesa es el universo de las relaciones personales y lo reflejo tanto en la novela como en los otros medios que uso para escribir"


L.P: En Piscinas vacías, tu anterior libro que era de relatos hablabas de ciertos  temas desde su perspectiva más dura y en este también. Has cogido todos estos temas porque en cierto modo te obsesionan y los has convertido en novela.

L.F: La novela es algo totalmente distinto a lo que hice en los relatos. Ahora mismo no sabría ni decirte que temas se tratan en esta novela que coinciden con los que hablaba en los relatos. Al final lo que me interesa es el universo de las relaciones personales y lo reflejo tanto en la novela como en los otros medios que uso para escribir.

L.P: Qué ha supuesto el salto de los relatos a la novela.

L.F: Tener mucha más paciencia conmigo mismo. Los relatos puedes escribirlos en una tarde pero una novela requiere una planificación, una coherencia, una estructura, enfrentarte muchas veces a ti misma y decir voy a lograr terminar esta novela porque cuando no te dedicas a escribir como yo que me dedico a otros trabajos es difícil encontrar una rutina.

L.P: Es la misma Laura como escritora  la de los relatos que la de la novela.

L.F: Yo creo que sí pero espero que ya haya tomado un poco más de soltura. Yo creo que siempre somos la misma persona pero algo más evolucionada en algunas partes.

"Podemos tirarnos la vida intentando solucionar algo que no tiene solución"

L.P: En tu novela ocurren muchas cosas dentro de una familia. En algunos momentos he sentido angustia, quería parar pero no podía porque necesitaba saber que más le ocurría a tus personajes. Se puede decir que lo que sucede en tu novela es la vida misma por muy exagerado que parezca en algunas ocasiones.

L.F: Yo creo que la realidad siempre supera a la ficción. Yo aquí cuento cosas que en la vida real la he visto peores y no sólo de las que salen en la tele. Por muy trágico que parezca dentro de las familias ocurren cosas que no imaginamos y muchas veces ni queremos saber, porque si acercamos la lupa ninguna familia es del todo normal. Laura quiere ver todo lo que le ha pasado a su familia hasta que llega un momento en que se da cuenta que nunca lo va a saber porque ella no ha vivido esas cosas, las han vivido los demás. Muchas veces averiguar lo que ha pasado en el pasado no te va a solucionar el presente ni el futuro.

L.P: Hay muchas situaciones incompletas en tu libro, muchos billetes que no se han usado, muchos planes no realizados, muchas cajas acumuladas sin tirar, etc. Hay un pasado que no se termina de olvidar, un futuro que no se llega a alcanzar y al final yo me quedo en mi interpretación, que lo realmente importante es el presente. ¿Me equivoco?

L.F: Totalmente porque en el fondo es lo único que tenemos. Podemos tirarnos la vida intentando solucionar algo que no tiene solución y que ha pasado, mirando al terreno incierto de las cosas que aún están por venir y que dependen de ahora, del presente. Al final Laura se da cuenta de que no puede salvar las cosas de los demás, lo único que puede salvar ella es lo que ocurre en su vida.

L.P: En tu libro esta New York que representa presente y futuro. Esta Ibiza que simboliza el pasado, una Ibiza que tú das a conocer y que no es la típica y que todo el mundo tenemos en mente cuando pensamos en ella.

L.F: Tanto New York e Ibiza son como dos islas que tenemos muy mitificadas. La Ibiza de Pacha, de turismo de masas, de las drogas y New York es el de las películas. Por eso me interesaba mostrar un poco la cara oculta de estos lugares, la Ibiza de los años cincuenta donde van los intelectuales intentando volver a sus orígenes de las cosas puras y New York que cuando la miras de cerca es gente y más gente, edificios sucios, ratas. A mí me encanta New York pero hay que reconocer que tiene muchas imperfecciones.

L.P: No puedo despedir este encuentro sin hablar de tus personajes, siendo tan  distintos entre sí, tienes algún favorito.

L.F: Obviamente yo me siento muy identificada con Laura pero a mi Roman me gusta mucho porque es un infeliz que no sabe salir de donde se ha metido. En ese sentido le tengo un cierto cariño porque lo ha hecho tan mal y podía haberlo hecho bien en realidad  y es el tipo de persona que me la creo existiendo, creyéndose su propia versión de la historia.

L.P: Yo lo veo como un poco “quiero pero no puedo porque no quiero”.

L.F: Exacto porque le da miedo a enfrentarse que su hija le diga ciertas verdades y no quiere ver la realidad y prefiere vivir en su mentira.

L.P: Yo le cogí mucho cariño a Pablo por esa cuestión de que todo le preocupa y a pesar de lo inteligente que puede llegar a ser, usa esa inteligencia para dar respuestas a los peligros que pueden ocurrir y vivir en el miedo. Poco a poco fue la madre la que ganó enteros en mi lectura y a pesar de hacer cosas que no comparto la llegué a disculpar y pensar que si ella no quería vivir la vida que tenía porque debía de obligarse a hacerlo.

L.F: Exacto, al final disculpamos más a un padre que abandona a los hijos que no a una madre. Yo estuve documentándome mucho sobre madres que abandonan a sus hijos. Yo también llegué a disculparla porque al final no sabe qué hacer y es una mujer débil.

L.P: Volvemos con las referencias en tu novela a lo inacabado, a empezar algo y no terminarlo. Me sorprendía estas referencias pero luego recapacitando me he dado cuenta que todos somos así, tenemos a nuestro alrededor muchas cosa que empezamos y que no terminamos o dejamos abandonadas en el camino.

L.F: Muchas, lo que ocurre es que no las contamos y no lo llegamos a pensar en algunas ocasiones. A mí me apetecía que esta novela tuviera ese plus de realidad. Como decía Chejov, “en la vida hay muchas pistolas que se quedan sin disparar” y hay cosas que se van a quedar sin conocer y debes de asumirlo a menos que pocas lo medios. A veces es la historia de cómo te haces difícil lo fácil.

L.P: A pesar de que tengo la impresión que desmitificas un poco el amor me quedo con una frase de Bismarck “me casé no porque te quería sino para quererte”.

L.F: Es una frase increíble verdad. En el libro se habla del pasado pero para quererte es futuro, de hoy en adelante y eso me parece precioso.

L.P: La estructura de la novela es tal cual la has presentado, esto era lo que tenías en mente o se ha ido modificando.

L.F: Era más o menos así, sobre todo se habla mucho en pasado pero luego he ido intercalando los tiempos para darle mayor armonía.

L.P: Te lo comento porque el ritmo es muy rápido, es un no parar y uno siempre tiene ganas de ver que más ocurre.

L.F: Pues me alegra que hayas tenido esa sensación y te haya gustado tanto.

L.P: Un verdadero placer leerla y conocerte Laura, gracias por tu tiempo.


L.F: A ti Fernando.


Unas horas antes de la presentación de su libro Quién quiere ser madre, Silvia Nanclares tuvo la amabilidad de compartir parte de su tiempo conmigo  para hablar de su novela, una obra prácticamente autobiográfica  y que narra la experiencia de una mujer que intenta ser madre a una edad donde todos piensan que ya se ha llegado al límite de lo permitido por la naturaleza.

Algo nervioso por hablar de un tema en algunos casos delicado, la voz de Silvia me  hechizó (yo recetaría su calidez como fármaco natural en momentos de ansiedad o como bien de interés mundial)  y obró en mí como bálsamo de confianza y familiaridad y me vi hablando con una mujer sobre niños, embarazos, literatura y lo que era un encuentro con cuestionario de preguntas por delante se convirtió en confesiones, impresiones sobre su libro, sobre la vida y la necesidad de aprovechar el tiempo porque como bien dice ella “ahora es nuestro momento”.


Este es un libro que sirve para comprender mucho mejor a las personas en su búsqueda por crear vida. 



Sinopsis
Dicen que detrás de toda mujer sin hijos hay una historia.
¿También detrás de las que los tienen la hay?
Justo antes de cumplir los cuarenta años, Silvia se enamora y poco después pierde a su padre. Es entonces cuando decide quedarse embarazada. Siente que la vida le debe otra vida.
Esta valiente novela autobiográfica va desgranando los hitos iniciáticos que atraviesa toda mujer cuyo deseo de embarazo se ve frustrado mes a mes: la urgencia biológica, la incertidumbre, el fantasma de la infertilidad, las reacciones de los seres queridos, el sexo mecánico, el desgaste de la pareja, los miedos y la reproducción asistida como horizonte. Pero no olvida lo bueno: el amor, la familia, los amigos y la pasión.
Quién quiere ser madre es la historia de un deseo, del ahora y del nunca, de decisiones y renuncias, de un profundo aprendizaje sobre la propia existencia. Una novela íntima sobre lo que ocurre cuando nuestros sueños nos retan: nadie sabe lo que viene después porque los acontecimientos se suceden sin pedirnos permiso y es ahí donde se puede crecer con fuerza y sin drama

Fue terminar La carne (podéis leer la reseña aquí) y esperar con impaciencia nerviosa mi encuentro con Rosa Montero. Quería escuchar con sus propias palabras de donde habían salido todos esos sentimientos y momentos que me habían hecho disfrutar tanto de un libro como el suyo.


Apareció en el hall del hotel con una sonrisa que transmita confianza,  vestida al modo oriental y con esos tatuajes suyos tan característicos que ya los quisiera yo para mí y el pensamiento de que va a ser de esas conversaciones que a uno le van a quedar marcadas como un momento único en la vida.


Durante media hora que respondió a las preguntas de Marisa y de un servidor, Rosa no perdió  la sonrisa y reconoció que desconocía el secreto para mantenerse en el candelero en un mundo tan duro  como el literario, aunque lo que realmente sentía era agradecimiento a  esas personas que teniendo tanto donde elegir y siendo limitada la cantidad de libros que leerán en su vida, elijan un libro suyo.

Sobre sus novelas comentó  que todas eran muy personales, salen del subconsciente, del corazón, de lo que tú eres y ni siquiera sabes que eres, pero en estos momentos decía Rosa Montero encontrarse en un periodo de madurez y plenitud desde “La ridícula idea de no volver a vete” hasta la actual la actual, en la que fluyen de una manera distinta a las anteriores.

Una novela, La carne, basada en un mundo muy cercano a ella como es el de las artes pero en la que afirma ha querido situarse desde fuera, alejada de la historia. Encantada por la gran aceptación que ha tenido en los primeros días en las librerías, afirma sentirse muy entusiasmada con los comentarios de chicas y chicos jóvenes de unos treinta años donde reconocen sentirse identificados con la historia por lo que cree que el tema del paso del tiempo y sus efectos, que ya plasmara en otras obras suyas, aquí lo ha conseguido hacerlo de una forma más contundente.

Sienta bien cuando te pones delante de un libro y su lectura te engancha de tal manera que te dura dos tardes. “La carne” es una historia potente, en la que a cada página encuentras momentos para reflexionar sobre la vida, el amor y el paso del tiempo sin vuelta atrás.



Título: La carne.

Autora: Rosa Montero.

Editorial: Alfaguara.

Año: 2016.

Género: Narrativa Contemporánea.

Páginas: 236 páginas.

ISBN: 9788420426198

Precio: 18,90 euros.


Sinopsis:


Una noche de ópera, Soledad contrata a un gigoló para que la acompañe a la función y así poder dar celos a un examante. Pero un suceso violento e imprevisto lo complica todo y marca el inicio de una relación inquietante, volcánica y tal vez peligrosa. Ella tiene sesenta años; el gigoló, treinta y dos.
Desde el humor, pero también desde la rabia y la desesperación de quien se rebela contra los estragos del tiempo, el relato de la vida de Soledad se entreteje con las historias de los escritores malditos de la exposición que está organizando para la Biblioteca Nacional.
‘La carne’ es una novela audaz y sorprendente, la más libre y personal de las que ha escrito Rosa Montero. Una intriga emocional que nos habla del paso del tiempo, del miedo a la muerte, del fracaso pero también de la esperanza, de la necesidad de amar y de la gloriosa tiranía del sexo, de la vida entendida como un lance fugaz en el que devorar o ser devorado.
(sinopsis facilitada por la editorial)