Sé lo qué estas pensando. Otra novela más de templarios y tienes razón, es otra novela más sobre templarios, pero con la diferencia de que, a Yo, templario hay que darle una oportunidad. Su autora, Verónica Martínez Amat Ha cogido una leyenda ya conocida y la usa para darle una vuelta de tuerca y meter en ella a unos personajes que muestran que bajo su armadura y su cruz patana al pecho había personas con sentimientos.
Siendo sincero, me costó arrancar en un libro donde su autora parecía que no tenía prisa por presentar sus argumentos y en cambio se desvivía por darnos a conocer a todo el elenco de personajes que conforman la trama. El truco está en que Verónica construye los cimientos de una novela solida y cuando la lectura despega te das cuenta de cuan necesario era esa labor de presentación y de construcción de los personajes para más adelante sentirlos tan cercanos como para que nos importe tanto todo lo que les pase.
Una clara muestra de esos personajes son Sunifred, un muchacho que vive en un territorio fronterizo de moros y cristianos y Hug de Monrós, un templario de los de antes: serio, disciplinado y de pocas palabras. Lo mejor de la novela es la relación entre ellos. No esperes discursos épicos ni sentimentalismo barato. Es una amistad de silencios y de cuidarse las espaldas en el barro. Juntos se meten de lleno en la Orden del Temple, que por fuera parece invencible, pero por dentro es un nido de conspiraciones que te mantiene pegado al libro.
La trama va de menos a más. Empieza como un relato de aventuras y termina convirtiéndose en un thriller histórico donde se mezclan misterios, traiciones y momentos en los que te paras a pensar: "¿Qué haría yo en su lugar?".
Otra cosa que me ha encantado es que no solo hay templarios. Martínez Amat mete en la coctelera a cátaros, guerreros almogávares y hasta a las mujeres de la Orden del Hacha. Es una historia coral donde todas estas piezas acaban encajando en un final que te deja con un nudo en el estómago. Al final, no es solo un libro sobre caballeros; es una reflexión sobre cómo las instituciones más grandes del mundo pueden caer por culpa de la envidia, el miedo y la política.
Definitivamente y tras un comienzo con algo de duda, Yo, templario es una novela que atrapa al lector por unas cuestione principales. Los personajes son humanos: Tienen dudas, meten la pata y evolucionan. No son figuras de mármol. La ambientación es de diez: Te vas de viaje al siglo XIII sin moverte del sofá. El ritmo: Una vez que pasas el inicio, la trama vuela hasta un desenlace de esos que te dejan satisfecho.
En resumen, Yo, templario es una novela con corazón. Verónica Martínez Amat ha conseguido que nos olvidemos por un rato de los libros de texto para recordarnos que, tras las grandes leyendas, siempre hubo personas de carne y hueso intentando sobrevivir a su tiempo. ¡Totalmente recomendada!




0 comentarios:
Publicar un comentario