jueves, 15 de junio de 2017

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Encuentro con Tomás Alcoverro sobre ¿Por qué Damasco?



Sevilla, en la Fundación de las Tres Culturas del Mediterráneo con casi 35º  me encuentro con  Tomás Alcoverro el cual hace horas que llegó de Beirut y a sus 77 años parece que desconoce la palabra cansancio. Tal vez el oficio le haya curtido de tal manera que puede con lo que le echen y en cada entrevista derrocha la misma ilusión por conversar que en la anterior.

Su libro ¿Por qué Damasco? el cual reseñé hace unos días (puedes leer la reseña aquí) es una pequeña obra de arte, un libro de los que ya no se hacen y no por la intención, más bien por la calidad que atesora y mucha. En un futuro no muy lejano me lo imagino formando parte de esas biografías que terminan en las páginas finales de los libros que se atrevan a explicar un poco que fue aquello de la guerra de Siria y los refugiados atravesando toda Europa.
Tomás Alcoverro te gana con cada respuesta, con cada anécdota y con cada momento de sentimiento que imprime a su discurso, lleno de silencios, confesiones y alguna mirada perdida con asomo de lagrima cuando habla del horror de un país que conoce bien pues son más de cuarenta años recorriéndolo.


Al final como siempre pasa con los mejores, se le echará en falta cuando ya no esté pero mientras tanto nos conformamos con sus últimos coletazos en activo como es este ¿Por qué Damasco?



Hay conversaciones que debería tener prohibidos los tiempos y esta es una de ellas. Esto fue lo que dio nuestro encuentro.






Libros en el petate: ¿Por qué Damasco? Es el nombre de su libro pero posee un subtítulo que no da lugar a dudas. “Estampas de un mundo árabe que se desvanece”. Me gustaría que el propio autor nos hable del título original, ¿Por qué Damasco?

Tomás Alcoverro: Me gusta que te hayas fijado en él, eso da muestras de que llama la atención. Es un título al que yo no pretendo darle ninguna respuesta ya que sería una respuesta que no soy capaz de dar, esto nos llevaría a implicarnos en discusiones que nos harían tomar partido y en eso  no quiero entrar porque es muy especulativo. Este libro no tiene nada de especulativo, las cosas que yo cuento son hechos  que he visto directamente, cosas que no explican el porqué de la guerra, lo que relato son cosas mucho más modestas y fragmentadas, aunque en la primera parte he aprovechado para meter esos viajes que gracias a los visados (yo he conseguido visados que no les han dado a la mayoría de los periodistas) he podido realizar a sitios donde los periodistas generalmente no van porque ellos se mueven con los rebeldes y mis visados son del gobierno. Esto me ha permitido ir a ciudades situadas en la costa del Mediterráneo donde la guerra no ha llegado con todas sus consecuencias y aún puedes contemplar lugares idílicos.

En la guerra de Siria hay algo que es definitivo, unos tienen aviones y otros no, por eso el gobierno dispone de aviación gracias a la ayuda de Rusia por eso estas zonas están menos castigadas que otras donde la territorio está bajo la influencia rebelde.



Con esto te quiero explicar la riqueza y la variedad del país y que evidentemente no todo son bombardeos y destrucción  porque no es una guerra total. Por ejemplo, en Alepoh donde estuve hace unas semanas sólo hay un 20 % de la ciudad destruida y es la zona donde se libran los combates que ha sido abandonada, el resto está intacto.

L.P: Te voy a poner en un compromiso. El libro recopila parte de tus crónicas publicadas, que son noticias en forma de historias. En alguna entrevista he escuchado que echa de menos al periodista escritor, incluso en el epilogo de Placid García este escribe “Hay periodistas que escriben lo que pasa y otros lo que queda”. Son los periodistas como usted, un personaje en extinción.

T.A: (risas) Esta pregunta me la hacen veinte veces al día. Pues sí, lamentablemente desaparecemos y tampoco se valora mucho este trabajo. Hablando de periodismo escrito no entiendo que los que manejan y dirigen la prensa escrita que tanto está en decadencia últimamente no quieran salvar lo que pueda salvarse.

L.P: Lee uno el prólogo de su amigo Moratinos y suena a libro de despedida.

T.A: No es una despedida pero si es verdad que estoy a punto de jubilarme y puede que tenga esos aires aunque eso no quiere decir que yo vaya a colgar los hábitos.  Está claro que ya no voy a tener los medios para viajar que te facilitan los medios de comunicación y esos viajes porque no decirlo son caros.

L.P: Tiene usted un libro anterior llamado “Espejismos de Oriente”. Qué le diferencia de este, ha cambiado algo en la visión o su forma de ver las cosas de aquellos artículos a estos.

T.A: Este libro es mejor que el anterior, por las crónicas y por los temas que considero, aunque no me guste la palabra, más potentes. Son las crónicas sobre todo de la desilusión y del fracaso en general viendo como una parte del mundo donde hace 40 años la gente vivía bien ahora muere y esto es un hecho. Hay nostalgia y han tenido que pasar muchos años para que la gente se atreviera a decir que con Sadam Husein se vivía mucho mejor que sin él.

No es un libro final pero sí que es un libro que es mucho mejor que el anterior por los escritos que hay, son  temas quizás más agónicos donde han transcurrido seis años de decepciones y frustraciones que yo he vivido en mis carnes.

L.P: Pongámonos algo más alegres. Usted hace mucho hincapié en que son cuarenta años al pie del cañón por aquellas tierras. Qué le hizo enamorarse de aquella parte del mundo, un paisaje cultural tan distinto al que estamos acostumbrado a ver por aquí.

T.A: Aún sigo enamorado lo que ocurre es que los amores tienen altos y bajos. Por mi manera de entender mi relación con los otros, este Oriente es como un espejismo cuando lo tocas y desde un punto de vista periodístico esto es más interesante que el trabajo que hacen los corresponsales en ciudades digamos más normales. Los temas son mucho más apasionantes y en algunos casos son temas de vida o muerte no ya a la hora de exponerme sino a la hora de publicar. Los corresponsales españoles empezamos en esto con la guerra de Crimea y periodísticamente hablando son temas que siguen inquietando y los temas me parecen más creativos.

L.P: Allí todos los días es como salir a una aventura.

T.A: A veces sí porque yo tengo la impresión de que aquello es todo tan complicado que muchas veces  es confuso y este batiburrillo de contradicciones y de identidad, por una parte es dramático pero por otra es interesante. Ten en cuenta que pensamos que los más barbaros del Islam tienen ideas muy arcaicas pero ahora mismo están usando para difundirlas los medios más sofisticados tecnológicamente hablando. Yo soy catalán pero no ejerzo y por ser catalán siempre he tenido algo más de sensibilidad para distinguir los matices porque en Oriente Medio  sobre todo en la parte donde se hacen las guerras (Líbano, Siria, Irak) tú eres tú pero no eres exactamente como el otro y este matiz a veces puede ser fatal por eso distinguir los matices yo creo que es importante. Esto te lo digo porque cuando estaba en Cataluña y mucho antes de que existiera toda esta polémica de la independencia yo sabía muy bien cuando me presentaban a una persona en que lengua tenía que dirigirme a él y casi siempre acertaba. Intentar sentir que cada persona tiene su identidad es complicado y esto a mi modo de ver  es un poco el atractivo y el drama del Oriente Medio.

L.P: A mi hace años me marco mucho un libro de Noah Kramer titulado “La historia empieza en Summer. Esta historia comienza en Irak  con la primavera árabe, comienza con el colonialismo o ya se ha perdido el origen de todo o como decía De Gaulle “Voy a un oriente complicado con ideas simples.

T.A: (risas) Yo creo que hablando francamente se ha perdido el norte de todo pero históricamente digamos que sí, que empieza en un momento determinado pero son los países del oriente Mediterráneo como Siria, Líbano, Palestina y algo de Irak que son un mundo árabe distinto a los demás porque proliferan en ellos más comunidades conviviendo juntas que en otros países  y esas diferencias de identidad es muchas veces lo que provoca todas esas matanzas y ese mundo siempre ha sido así y siempre será así, un mundo donde ha habido guerras terribles.

L.P: Tomás, uno lee sus crónicas y descubre muchas cosas. Hace hincapié en la falta de conocimiento de la sociedad en este conflicto. No se explica bien o es que la gente no quiere entenderlo.

T.A: Yo siempre digo que aquel que cree que entiende el tema de Oriente Medio es porque se lo han explicado mal y es que es verdad. Por ejemplo la guerra del Líbano que ocurrió hace quince años aún no se ha hecho un libro de historia para explicar en las escuelas del Líbano cuales fueron las causas porque ni los historiadores musulmanes, cristianos, drusos, etc  de allí se ponen de acuerdo entre sí y son incapaces de escribir un texto valido para todo el mundo. La falta de cohesión existe y eso a mi modo de ver es la madre del cordero.

Hay un factor a tener en cuenta para el trabajo en esta parte del mundo y es que nunca sabes del todo nada.

L.P: Hablamos de sentimientos, viendo la importancia de los hechos que aquí se narran, uno se pregunta si un periodista como usted u otros se consideran responsables de contar lo que allí ocurre, de llegar a despertad conciencias.

T.A: Yo me siento muy frustrado (silencio). Hablando en plata, mi opinión sobre Siria no es la que está de acuerdo con el pensamiento único y en ese sentido me siento bastante poco contento. Ya antes de que ocurriera lo de la primavera árabe y lo ocurrido en Siria ya se hablaba de la imposibilidad de la percepción occidental. Qué un periodista occidental pudiera tener una percepción distinta a su propio medio (que se le tache de estar arabizado por el tiempo que uno ha permanecido allí)  y luego el fracaso general, si además del trabajo que hace uno para ganarse la vida luego tiene que pensar que no sirve para nada es realmente frustrante. Batallas perdidas.

L.P: Habla mucho de Bachar El Asad. Habla usted del proyecto del dirigente Sirio que está obsesionado en acabar pero que no sabe usted si acabara antes con el país. Hablando de ese mundo en guerra hay esperanza de que haya luz.

T.A: Por ahora la luz no aparece por ningún lado. La guerra no ha acabado y no se sabe cuándo acabara  porque nadie quiere que acabe. Son guerras donde hay muchas cosas en juego, tantas que algunas no podemos ni sospecharlas, guerras que están en manos de quien maneja los hilos. Yo me siento incapaz de poder de una manera coherente ver qué salida puede ver porque la situación en si misma va evolucionando muy rápidamente y el gobierno que todo el mundo decía que iba a caer ahí sigue, funcionando como estado y todo esto en contra de una atmósfera general muy hostil y de una división de país evidente y una mortalidad enorme.

Lo que está claro es que a medida que pasa el tiempo y como el gobierno resiste van cambiando las condiciones internacionales, gente que antes no quería negociar y ahora no tiene más remedio. Es un tema inquietante hasta qué punto es un juego de cinismo donde se aceptan gobiernos porque en medio del caos creen que es el peor de los males.

L.P: Leo palabras suyas “Con impotencia y rabia asistimos a la destrucción de un gran pueblo”. Es innegable que en el apartado cultural el daño es muy significativo. Qué es lo que queda.

T.A: Queda la gente. Siria es un pueblo pobre, no es como estos emiratos que han ganado todo gracias al maná de Dios que les dio el petróleo. Lo que me duele es que son centenares de años cuando cae un palacio por un bombardeo, es como borrar el esfuerzo de gente que ha estado trabajando muchas veces en una situación muy difícil.

L.P: Su libro es como un paseo por este territorio en uno de esos viejos autobuses.

T.A: Si aunque desgraciadamente cada vez uno se puede desplazar a menos sitios. La geografía que antes uno podía visitar ahora se ha convertido en campo de batalla o en sitio peligroso donde te pueden secuestrar o matar  o no te dan visado. Esto te da la impresión que la gente que está allí se mueve cada vez menos.

L.P: Como decía esa gallega de la que usted habla en el libro, “me da más miedo un secuestro que la guerra”.

T.A: Que bien has leído el libro. (Risas)

L.P: Cuando a uno le apasiona lo que lee se queda con más detalles. Además no puedo imaginar esos viajes por el territorio sin hacerlo montado en un autobús o en algún taxi en los que usted viaja.

T.A: Te explico por qué el motivo de los taxis. No hay trenes y esto es una cosa muy trágica. En el Líbano hace años que no existe el tren y en Siria había trenes pero con esto de la guerra funcionan muy poco, son transportes demasiado fáciles de sabotear y no merece la pena mantener. En Alepo cuando la ciudad estaba dividida en la zona del gobierno y la rebelde como acto simbólico un tren viajo desde una estación de la zona del gobierno a otra situada en la zona rebelde, yo no he vuelto a tener noticias de que ese tren volviera.

Para hablar del ferrocarril hay que remontarse a otras épocas donde existía el Orient Express, el Taurus Express donde podías recorrer de Alepo a Estambul, Beirut, Haifa, Jerusalén y todo eso ha desaparecido.

Si hablamos de los autobuses de línea porque para recorrer Siria hay que pasar por diferentes enclaves y muy pocos autobuses van de un enclave a otro. Al final todo el mundo se desplaza en coches, taxis, los cuales son colectivos y esto hace que las infraestructuras no existan debido a la guerra y al miedo.  Todo es un poco melancólico.

Lo de Siria es una guerra inútil, todo el mundo lo sabe pero aun se sigue haciendo una guerra que se califica de inútil. Cuantos años hacen falta más para que esta guerra continúe, y esto para qué ha servido a quién le ha beneficiado, le ha hecho más feliz o le ha ido mejor por hacerlo.
¿Qué piensas tú?

L.P: Que con cada década nos cuentan una historia distinta y de fueran vendrán que buenos los harán.  Los dictadores que antes eran aliados ahora son el enemigo para occidente.

T.A: Si te soy sincero me preocupa mucho esta gente que tiene 10-12 años y que están viviendo una guerra que futuro tendrán al haberse criados fuera de lo que es una vida civil normal.

L.P: Tomás seguiría hablando con usted por tiempo indefinido pero les esperan más compromisos en su agenda.

T.A: Un verdadero placer hablar con un lector al que le ha gustado tanto mi libro y conversar sobre él.


L.P: E l placer es mío, muchas gracias por esta oportunidad.


4 comentarios:

  1. Muy buena entrevista, Fesaro, me ha gustado mucho.
    En cuanto al libro, espero poder leerlo pronto.
    Un beso.

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  2. Enhorabuena por la entrevista Fernando, creo que le has sacado el jugo a la novela y al encuentro con el autor, y nos lo has puesto en bandeja para ir a por este libro que me parece recomendable y, casi casi, me atrevería a decir, necesario.
    Besos.

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  3. Gran entrevista, Fesaro. Un autor con el que se podría pasar horas hablando. Se nota. Y desde luego un libro que tengo más que apuntado para leer.
    Besotes!!!

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  4. Desde luego, es para quedarse con este señor horas y horas. Buenñisima entrevista, Fer. Un besazo.

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SEVILLA, ANDALUCIA
Un lector errante, con mil aficiones entre las que un buen libro es un refugio perfecto para devorar en el camino de la vida. Si quieres comentarme algo: elcapifer@gmail.com

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