Una nueva propuesta ha llegado al blog y no he podido resistirme. Crimen e historia de la mano en lo que parece a simple vista, una interesante historia de ficción que se desarrolla en el marco de las conjuras y tracciones en la ciudad de la antigua Roma.

Lectura para estos días de playa, piscina o amenizar ese viaje en tren o autobús hasta los lugares de destino.


Pronto os traigo mis impresiones pero si mientras tanto queréis conseguirla y hacer de ella una de vuestras lecturas de verano abajo os dejo el enlace.  






Título: El crimen del centurión.
Autor: José Enrique Vazquez. 
Editorial: Autopublicado.
Género: Novela historica de ficción, thriller. 
Páginas: 200 páginas en formato digital.










Roma, año 81 d.C. Tito es emperador, y pretende realizar ciertas reformas que perjudicarán a parte de la nobleza. Su hermano Domiciano encabeza la oposición en la sombra. Tres hombres están dispuestos a todo para evitar una conjura que acabe con su vida. Varios crímenes ilustran y sirven de paisaje para relatar cómo los romanos amaban, mataban y morían en esa época.


                                                       
Hace poco os comentaba que Cuerpos malditos había sido una de las mejores lecturas delos últimos meses. Una historia dura, violenta y llena de frustración que a pesar de todo merece la pena leer porque pienso que con este tipo de lecturas uno crece como persona y te aportan algo tan importante como la reflexión, la capacidad de comprobar que hay que juzgar menos y razonar más.  Pasé un rato muy agradable con su autora Lucía Baskaran, hablamos de temas relacionados con el libro, algunos de los cuales eran puntos de vista  o razones por las que había escrito su novela y que me ayudo a disfrutar mucho más de esa lectura reciente. 

¿Viste tu vida pasar por delante de tus ojos antes de morir? ¿Era yo la protagonista de alguna de esas imágenes? ¿Cuál fue tu último pensamiento? ¿Llegaste a quererme alguna vez? ¿Para quién eran esas flores?

Martín murió hace más de un año y Alicia no deja de hacerse esas preguntas, atormentada por el recuerdo de quien fuera su prometido. Apenas tiene veintiocho y ya es viuda, pero en los arcenes de su luto aguardan una nueva pareja, el reencuentro con su mejor amiga y el fantasma de una madre ausente.

Cuerpos malditos es una novela breve y áspera sobre cómo nos transforman las pérdidas. La historia de una mujer que busca rehacer su vida al tiempo que ahonda en el pasado para desenredar los motivos de su infelicidad: una adolescencia marcada por la aparición del deseo, la violencia, la dificultad para reconocer su propio cuerpo y las heridas del primer amor y del primer desengaño. 

Lucía Baskaran escribe sobre la asfixia de las familias, el cuerpo y la amistad con la brutal elegancia de quien entiende lo humano.




Libros en el petate: En una entrevista te  preguntaban en referencia a tu anterior novela “Partir” si creías que hablar sin tapujos  de sexo y  orgasmos femeninos podía molestar y respondías que mientras siguiera molestando habría que seguir escribiendo. Leyendo “Cuerpos malditos” yo te pregunto, seguimos sin cambiar o hay esperanza.

Lucía Baskaran: Rearticularía eso y diría que si no le molesta a nadie es que muy bien no lo estás haciendo. Cuando escribes algo siempre te expones a la crítica y por supuesto que no le va a gustar a todo el mundo y cuando hay algo de género y es una mujer la que escribe por supuesto que molesta más. Me sorprende que con el tema de la masturbación femenina haya aún gente que se moleste cuando es un tema que se ha tratado en la literatura, quizás no en España, pero si en otros lugares y eso me hizo reflexionar y pensar que si es un tema que fuera de mis círculos no sienta bien es un tema que aún se debe debatir.

L.P: Creo que es un tema que debería verse como normal y mientras más hablaba sobre feminismo con autoras como Patricia Escalona, Luna Miguel o autores como  Iván Repila cuya literatura es necesaria para que uno pueda leer sobre estos temas sin que te sorprenda y llegue a verse como algo normal. Mientras una escena en un libro donde un varón se masturba nos pueda llegar a resultar divertida  y en otra donde lo haga una mujer nos escandalice o ruborice creo que algo va mal.

L.B: Desde luego que ahí hay una lectura de género que hacer y es verdad que hay muy poca información en torno a la sexualidad femenina la cual aún es objeto de debate público y mientras nos sigan clasificando entre vírgenes y putas, todo lo que sea expresar el propio deseo sin que intervenga la mirada masculina sigue generando polémica. Es terrible pero es así.

L.P: Leyendo “Cuerpos malditos” me he sentido identificado en algunos pasajes con su protagonista Alicia, en algunos momentos de su  vida, en lo que piensa, en sus contradicciones. Eso me ha hecho pensar que de alguna u otra forma Alicia somos todos.

L.B: Para mi es importante que los personajes tengan contradicciones ya que si carecen de ellas son solo clichés.

L.P: Te lo preguntaba porque no hace falta ser mujer para identificarse como Alicia.

L.B: Por supuesto. Hay rasgos en los que cualquier hombre se puede identificar con Alicia porque al final es una mujer que empieza con una perdida, todos conocemos lo que es una perdida porque es algo inherente al ser humano que es perder a alguien y no tiene que  ser por una muerte como le ha pasado en este caso a Alicia sino por una ruptura amorosa. La muerte y el dolor es algo con la que todas y todos convivimos.
Alicia es una joven que experimenta la sexualidad con su mejor amiga del colegio. Siente que la opinión pública no la ve con buenos ojos y por eso cuando la abandona su madre y encuentra a Martín quien se convierte en su pareja cree haber encontrado el mundo perfecto y estar viviendo la vida correcta, en una historia que ella misma se cuenta para poder sobrevivir y construir su personalidad a través de ser la novia de Martín, la que todo el mundo juzga como la ideal por eso parto de esa premisa y Martín muerte dejando a Alicia sola y que  tenga que preguntarse que una vez muerto su pareja quién es ella.

L.P: Por eso el título de Cuerpos malditos, por esa constante lucha por ser la persona que realmente quiere ser.

L.B: Es no solo la vuelta a la niña sino a la mujer salvaje, a la mujer sin domesticar, a la que aún los mandatos de género no le afectan. Alicia niña es una chica salvaje aunque termina siendo domesticada.

L.P: Este libro tiene capítulos magníficos y uno especialmente que me ha gustado mucho es donde hablas de la pasión, de cuando el deseo ocurre antes de la palabra y es esa palabra algunas veces el enemigo porque cuando se clasifica el deseo se rompe y entonces pasa a ser algo que está en el cuerpo a limitarlo, a ponerle nombre.    Crees que nos obstinamos en poner etiquetas a lo que deseamos.

L.B: Sí y no. El tema del deseo me interesa mucho y tiene que ver mucho con el libro. Cuando decía que las palabras limitan el deseo lo digo porque en ese momento de la novela, Alicia y Anne están descubriendo la sexualidad y aun no tienen un juicio moral sobre la sexualidad, ni tienen claro que está bien o que es punible. Dicho esto, precisamente una de las cosas que me parecen violentas de las relaciones es que no se habla de las preferencias sexuales dentro de la pareja porque hay una creencia de que si hablamos de lo que te gusta a ti o de lo que me gusta a mí, vamos a romper la magia. Para mí esto es absurdo y creo que la expresión del deseo abierta y entusiasta da mucho morbo.

L.P: En algunos momentos esta novela puede parecer dura o real. Parece que si leemos ciertas escenas en un libro tendemos a sorprendernos por la situación y en cierto modo son hechos que ocurren en la vida real. ¿Endulzamos la vida o la enmascaramos? 

L.B: Yo creo que es necesario endulzar la vida. Todos estamos llenos de máscaras porque de otra manera no podríamos vivir en sociedad evidentemente. En la vida nos salva el humor. La vida no es fácil para nadie.
Cuerpos malditos tiene mucho que ver con los demonios interiores en este caso de Alicia, de tener demonios internos y de cómo gestionar esos demonios hacia mí o hacia las personas que le rodean.

L.P: Hay un momento en el libro donde hablas de habitar un cuerpo a medias. Podrías explicar el sentido porque yo creo que en esta frase reside un poco la clave del libro o al menos eso es lo que yo he interpretado aunque este libro tiene muchas lecturas y no trata solo de un tema.

L.B: Claro. A mí me gusta que cada uno haga la suya. Eso es lo bonito de la literatura, que cada persona le toca una cosa y hace su lectura de un libro.
Habitar un cuerpo a medias tiene que ver con la otredad, con ser mujer y ser lo opuesto al hombre y nunca ser el cuerpo correcto por una parte y en el otro sentido la constante sensación de la insatisfacción. De no ser lo suficientemente guapa, lista, preparada. Ahora se habla del síndrome de la impostura de que si eres mujer tienes ese síntoma de estar constantemente siendo juzgada por todo lo que haces.

L.P: Es una locura si te digo de que además de para adultos este libro debería ser leído por adolescentes.

L.B: No. Soy profesora de inglés y te reconozco que ellos tienen una capacidad de crítica muy importante. Conozco a una profesora que de hecho lo ha recomendado a sus alumnos para que lean este libro. Hay ejemplos relacionales  en el libro que son muy interesantes de que lo lean los jóvenes y yo sería muy feliz de que los jóvenes leyeran mi novela.

L.P: Me ha llamado mucho la atención la figura que en el libro tienen las madres.

L.B: La maternidad es otro de los temas del libro porque está muy ligada  a la identidad femenina. El sistema quiere que seamos madres a la fuerza y yo con esta historia quería que esa mala madre que nos encontramos en Cristina al principio del libro tuviera al final una voz para decir que ella tenía una serie de motivos para hacer lo que hizo y que además de ser madre es muchas cosas más. Quería con este ejemplo que se deje de demonizar a las madres por no ser lo suficientemente buena madre o entregada. En Cuerpos malditos aparecen distintas madres para mostrar que no todas las madres tienen que ser el mismo tipo.

L.P: Una lectura que se me ha hecho muy fluida pero en algunos momentos me ha dado la sensación de que más que narrar analizabas.

L.B: No tanto analizar, lo que yo si tenía claro es hacer de espejo, mostrar una realidad mediante la ficción.

L.P: Me llama mucho la atención la lucha entre cuerpo y mente que sufren los personajes en tu novela.

L.B: Ese es otro de los temas del libro, la lucha del cuerpo contra la mente. Le damos mucha importancia a lo que pensamos, somos seres híper racionales que intentamos extinguir nuestros deseos y estos no tienen que ser solo sexuales sino por ejemplo querer vivir. Es en esos deseos de vida donde Alicia esta extinguida porque ella se ha empeñado en ser la novia de Martin, en querer tener hijos aunque realmente en su interior no lo quiere.

L.P: Se hablaba de la auto ficción más que de la autobiografía con tu anterior novela. En Cuerpos malditos tenías los temas pensados o te has inspirado en la realidad.

“Mis libros surgen de preguntas para las que no tengo respuesta”

L.B: La base de esta historia es una historia que me contó un amigo mío y que le pasó a unos conocidos suyos. Chico y chica se conocen en la adolescencia, se enamoran como locos y al llegar a la veintena ya tienen planes de bodas y de tener hijos. De buenas a primera el chico muere y ella se casa con su cuñado y quiere tener un hijo porque está convencida de que así va a traer al muerto a la vida. Fue una historia que me impactó tanto que pensé en cual había sido el proceso mental de esta mujer para llegar a esa conclusión y de ahí nace este libro. Normalmente mis libros nacen de una pregunta que me hago y de la que no tengo respuesta. Tengo que reconocer que no he sido fiel a la historia porque la he utilizado como vehículo para llevar a la ficción los temas que más me interesaban como la amistad entre mujeres, la familia como nido de violencia,  la construcción de la identidad femenina y de como la mirada masculina atraviesa esa identidad. Cuando estaba escribiendo este libro conocí a una rabina, una de las tres únicas rabinas de Francia y le conste la historia que te he contado de estos chicos y me dijo que esta historia aparecía en la biblia y que además era una ley.

L.P: Eso sucede de igual manera  en el Corán. Cuando un marido fallecía, su hermano tenía que casarse con su cuñada.

L.B: En el País Vasco hasta hace unos cientos de años si yo como mujer me casaba con un hombre que tenía el mayorazgo, si el moría te quedabas junto al hermano y nadie te preguntaba nada. Es esta cosa patriarcal de entender la casa y la mujer como propiedad para hacer que la familia tradicional funcione y continúe su legado. Entonces yo pensé como sería una versión contemporánea de todo esto.

L.P: Decías hace unos momentos que “mis libros surgen de preguntas a las cuales no tienes respuestas”. Podría ser un bonito titular.

L.B: Yo creo que la gente que nos dedicamos a  escribir ficción somos gente curiosa. Yo soy una persona muy curiosa y cuando no tengo respuesta yo sé que está en algún lado y es cuando empieza mi búsqueda. Si tuviera que escribir sabiendo el final de una historia creo que no podría, que me aburriría. Yo necesito ir un poco a ciegas y ver donde me lleva la historia.

L.P: Lucía leyendo tu novela y si tengo que pensar en una palabra a mí se me viene a la cabeza “frustración”. Si la tuvieras que definir que palabra usarías o que te parece la mía.

L.B: Yo si cierro los ojos y tengo que definirla la primera que me viene a la cabeza es “violencia”. Creo que es una novela violenta pero no física sino violencia soterrada     

L.P: Lucía ha sido un verdadero placer charlar contigo y más tras haber leído tu libro.      

L.B: Muchas gracias a ti por este rato tan agradable.




Recuerdo que cuando era pequeño y me sentaba en el suelo con unas tijeras y  con una montaña de ediciones del suplemento de ABC (creo recordar que llamaba Blanco y Negro) dedicándome a recortar viñetas de los chistes de los humoristas colaboradores en esos momentos como Mingote, Forges, Gila y Chumy Chúmez entre otros.


Reuní con los que yo creía que eran los mejores chistes de aquellas revistas tal colección que hoy en día bien se hubiera podido hacer una recopilación de una calidad fuera de toda duda si las continuas mudanzas no hubieran terminado con aquellos recuerdos de mi niñez en algún contenedor de reciclaje.

Revivo aquellos momentos porque con motivo del decimoquinto aniversario de la muerte del humorista Chumy Chúmez, la editorial Reino de Cordelia ha editado una preciosidad de libro que reúne una antología de chistes del autor clasificándolos en varias temáticas. Una verdadera obra de coleccionista con una edición muy cuidada.





Título: Humores que matan.
Autor: Chumy Chúmez.
Editorial: Reino de Cordelia.
Año: 2018.
Páginas: 231 páginas.
Género: Humor gráfico.
ISBN: 9788416968619




Sinopsis:

Humores que matan es la antología de uno de los mejores humoristas gráficos españoles del siglo XX. Considerado por Antonio Mingote como «el mejor dibujante de todos nosotros», los chistes de Chumy Chúmez no solo mantienen su vigencia, sino que siguen proporcionando una mirada lúcida y descarada a la realidad, todo un alarde de ejercicio de la libertad.

Puedes ver sus primeras páginas aquí.

Impresiones: 


Fue Chumy Chúmez un defensor acérrimo de lo que hoy se considera políticamente incorrecto en unos tiempos, los de la agonía de la dictadura y de la posterior democracia, donde hubo dos escuelas a la hora de hacer humor. La primera nacida a raíz de la posguerra civil y al a sombra de la dictadura denominada “sin malevolencia” impuesta por la censura franquista y la otra, de la que Chumy formaba parte y que era partidaria del chiste crítico y agresivo.

"Hay muchos chistes espléndidos que pierden eficacia por culpa de su lenguaje inadecuado. Los chistógrafos deben cuidar tanto como los dibujos los diálogos de los personajes que aparecen en los chistes, que deben ser concisos, breves,significativos, rítmicos y además con un final feliz... que la frase termine con una armonía musical..."



Con una introducción a cargo del editor Jesús Egido donde resume en varias páginas la trayectoria y pensamiento de Chumy Chúmez, nos pone en antecedentes de la importancia que tuve el autor en el humor gráfico de este país, en una época de cambios muy importante para una España  que salía de un periodo de censura que daba mucho más valor al trabajo que estos humoristas realizaban.

Tras el prólogo del editor nos encontramos con una selección de chistes de viñeta única, dividido en varios bloques según su temática, que van desde la política, la corrupción, la cultura, el machismo rancio, la crisis, España, la muerte etc, todas ellas con un título muy sugerente para su presentación en cada sección.

Han pasado dieciséis años desde que Chumy nos dejó y muchos más desde que ideara muchos de esos chistes, pero echando la vista atrás algo es seguro, su humor es atemporal y él mismo ya lo intuía con uno de sus chistes que rezaba “Si no fuera porque piden fechas, la historia de España sería facilísima, porque siempre es la misma”. Desgraciadamente los mismos chistes de antaño se podrían incluir en cualquier periódico de hoy en día y tendría la misma aceptación porque no desentonaría por desfasado y eso dice mucho de la condición humana que no ha cambiado en lo que respecta  a sus vicios y defectos.
  
Lo que por el contrario si es de mérito es estar tantos años inventando viñetas y chistes y siempre con una calidad altísima.

Buen homenaje a uno de los grandes humoristas de este país que sin lugar a dudas hará las delicias de los que lo recuerdan con cariño y una oportunidad para que los más jóvenes lo conozcan. 

Autor: 

José María González Castrillo (San Sebastián, 1927 – Madrid, 2003) fue un maestro del humor gráfico que también escribió libros y dirigió películas. Estudio para ejerccer como profesor mercantil, pero su pasión por el dibujo y la pintura le llevaron enseguida hasta el dibujo humorístico, primero con colaboraciones puntuales en periódicos y posteriormente más regularmente en revistas como La Cordorniz y Triunfo. Hasta la voladura en 1971 del diario Madrid, publicó un chiste diario en su tercera página. Un año después fundó Hermano Lobo, semanario inspirado en el francés Charlie Hebdo. Colaboró, entre otros medios, con Cuadernos para el Diálogo, El IndependienteEl SolPuebloTele RadioSábado GráficoMundo Diario o Por Favor. Recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Paleta Agromán (1977), el Mingote (1985), el «Francisco Cerecedo» de Periodismo (1991) y el Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos (2002). En 1970 un jurado canadiense le proclamó el mejor humorista gráfico del mundo. Dirigió dos largometrajes, Dios bendiga cada rincón de esta casa (1977) y ¿Pero no vas a cambiar nunca, Margarita? (1978) y el mediometraje La lozana andaluza (1983).





El pasado 31 de se presentaba en la capital hispalense el libro Relatos en 70 mm en la sede del Lar Gallego con un lleno absoluto y  la presencia de presidente y vicepresidente de la institución Don Alfredo Otero y Don José Manuel Gil y la visita de Don Alberto Pérez Calero, presidente del Ateneo de Sevilla

Presentó el acto o mejor dicho ejerció de maestro de ceremonias el autor del Prólogo y editor del mismo, el escritor José Luis Ordóñez que estuvo acompañado en todo momentos por tres de los veintidós autores que participan en el libro.

Un libro compuesto por veintitrés  relatos y un prólogo donde intervienen doce escritoras y doce escritores y que en cierta manera es una continuación de aquel que se editó hace cuatro años y que se titulaba Relatos en 35 mm y que también cubría la temática del cine.

Relatos que están unidos a través de la temática del mundo del cine y que quiere ser un homenaje al séptimo arte a través de la buena literatura. Hecho por autores muy interesados en la literatura y en el cine, y que han tenido total libertad para escribir sus creaciones con la única condición, de que trataran sobre el mundo del cine.


Comentaba José Luis, continuando con la explicación a grandes rasgos de las características de la obra reunida en este libro, que algunos de ellos estaban basados en actores como Errol Flynn o actrices como Katheryn Herbut o incluso la mítica Marilin Monroe, que sin proponerlo, ha sido la figura más nombrada dentro del libro. Una  recopilación de relatos donde se nos  habla sobre historias de películas y sus rodajes o de aquellas otras proyectadas en viejos cines de toda la vida, con patio de butacas, pantalla única y cortina roja como en el relato que cierra el libro.


Hablando sobre algunos de los autores y sobre las historias contenidas en Relatos en 70 mm, comentó a grandes pinceladas que por ejemplo María Zaragoza abría el libro con un relato sobre Errol Flynn y su vida fuera de la pantalla. El autor granadino Juan Varo proponía trasladarnos al Madrid de los años noventa, en una época de la decadencia de la postmovida de los años ochenta. Relatos para todos los gustos y de todo tipo que mezclan el mundo del terrorismo con el cine, romances de personajes famosos con otros completamente anónimos. Relatos con historias salvajes que rozan la temática negra y algunos que son micro relatos con apenas seis líneas.

Historias turbias y misteriosas, homenajes al mundo del cine y hasta mundos de ficción donde  los autómatas acuden al cine.

José Luis dio paso  tras su introducción a sus compañeros de presentación tomando la palabra en primer lugar Elena Marqués que nos habló de su viaje a Nápoles y de la curiosidad de que un viaje como el suyo, le trajera constantemente imágenes relacionadas con el cine y con diversas películas, provocando deseos por visitar escenarios que aparecen en películas ya fueran de su gusto o no. Nos contaba como la mayoría de sus viajes estaban regidos por el cine y de cómo este forma parte de la vida de algunas personas como el protagonista del relato que ella ha escrito titulado “Lo que el cine se llevó”.

Acto seguido José Iglesias Blandón nos habló de su creación ¿Por qué no Eva Green?, un relato donde la protagonista no es la actriz pero si  está  muy presente entre sus páginas. Una historia sobre el amor y las relaciones, donde los personajes usan el amor al cine para agarrarse a ese elemento  y avanzar en la relación de una pareja deteriorada. Escrito solo con preguntas en primera persona que el protagonista se hace así mismo y que recaen indirectamente sobre el lector, haciendo que la historia vaya avanzando.  La elección de esta técnica para construir sobre ella el relato está orientada no a conseguir respuestas sino a plantear preguntas en el lector.

En su conclusión, José Iglesias invitaba a leer este libro porque piensa que es un gran libro de relatos y para argumentar su opinión acudió a una anécdota de Cortázar donde el autor explicaba a un alumno que elementos debía de tener una buena historia.  El escritor argentino decía que una buena historia debe fundamentarse en tres grandes apoyos como son la condición histórica, la condición humana y una tercera parte  que es la formal. En su opinión, José Iglesias opina que esta obra es un libro que no va  a dejar indiferente a aquellos que son amantes del cine.

La tercera invitada en hablar sobre el libro y su relato fue Eva Marquéz la cual se reconocía una niña de televisión. Un aparato que le abrió una ventana al mundo y fue ella la que le mostró como enamorarse del cine. Hablando de su relato, comentó lo difícil que había sido para ella comenzarlo puesto que no sabía por dónde empezar y al que tras darle mil formas y crear mil vidas a través de su memoria y de los recuerdos que se le venían a la cabeza tras tanto cine vivido decidió escribir un relato donde reflejar la complejidad de la condición humana. Un relato el suyo de personajes complejos, que refleja en la figura de los especialistas de cine, figuras que vemos en la gran pantalla y de los que luego nadie habla. Inspirado en un viaje a Roma, fue una idea que no buscó sino que la encontró, demostrando así que todos los escritores de esta serie de relatos tienen algo de escritor, guionista, actor secundario, director, especialista, convirtiéndose así en todo un homenaje a los que están en un segundo plano.


Finalizando su la intervención de Eva Marquéz se dio paso a un turno de preguntas y al visionado del booktrailer del libro.




                                                            
El pasado mes de Mayo visitó La Feria del libro de Sevilla el conocido autor Blue Jeans con motivo de la promoción de su segunda novela El puzle de cristal, nueva entrega  de la saga del thriller juvenil La chica invisible,  en la que está enfrascado en estos momentos el autor. Como suele ser habitual la expectación fue enorme y volvió a repetir horas y horas de firma ante la ilusión y la paciencia de todos sus seguidores, los cuales hay que decirlo, que ninguno se quedó sin su ejemplar firmado.


En esta segunda novela, Blue Jeans da un giro en la historia ofreciéndonos unos personajes que van a evolucionar por camino distintos a como los vimos en la primera entrega aunque no perderá la esencia propia de autor, el cual continua tratando como ha estado haciendo hasta ahora en sus novelas, temas delicados dentro del ambiente juvenil.




 Libros en el petate:  Segunda novela de la nueva trilogía. Desde la distancia que da el tiempo en  que comenzaste esta nueva aventura quería preguntarte qué acogida entre tus lectores ha tenido el Blue Jeans escritor de thriller.

Blue Jeans: Muy buena. La verdad es que tanto la editorial como yo estamos muy contentos con la respuesta de los lectores. Al empezar la historia tenía algo de miedo por cómo iban a recibir el cambio, pero no solo lo han aceptado los que estaban, sino que se han incorporados lectores nuevos.

 L.P:  Te lo habrán preguntado ya muchas veces, pero ¿por qué ese giro al género del thriller?

B.J:  Necesitaba un cambio. Salir de la zona de confort y buscar nuevas metas. Me apetecía escribir thrillers porque es lo que yo suelo leer.

         L.P: En tu libro la gran escritora Agatha Christie es muy mencionada. Imagino que habrá sido fuente de inspiración. ¿Por qué este homenaje? ¿Eres lector de novela negra?

B.J: Leo a Agatha Christie desde pequeño. Con once o doce años ya era mi escritora preferida. En estos años le he hecho pequeños guiños en mis novelas. Ahora, directamente, hay un personaje que es un homenaje a su Miss Marple y, además, en los libros sigo la estructura de la novela de misterio de toda la vida.

L.P:   He leído que lo primero que hiciste al empezar esta trilogía fue comprarte una pizarra para colocar tus personajes en ella. ¿Cómo fue esa experiencia?

B.J: Necesitaba una visión más amplia de la que me da el ordenador, por eso me compré la pizarra. Además, elaboro líneas temporales para que no se me escape el minuto a minuto de los implicados en los crímenes y relaciono a los personajes mediante diagramas y le doy a cada uno un color por su grado de sospechoso en la trama. Hay que trabajar más, pero es divertido.

L.P: En El puzle de cristal, Iván ha cambiado su rol con respecto a la novela anterior. ¿Les espera muchas sorpresas más a los lectores en esta nueva entrega?

B.J: Es complicado hablar de los personajes sin hacer spoilers. Puedo decir que hay sorpresas, cambios y cosas que no son lo que parecen, desde la primera página a la última. También con Iván, claro.

L.P: Me ha encantado la relación que tiene la abuela de Pilar con su nieta. Es una relación muy emotiva. Cuanto tenemos que aprender de los abuelos ¿no crees?

B.J: Pienso que la experiencia en esta vida cuenta mucho y que en ocasiones no lo valoramos. Y los que más experiencia tienen son los abuelos. A veces, hay que escuchar lo que los mayores nos dicen y tenerlos más en cuenta.

L.P:  A pesar de ser un thriller no renuncias a los sentimientos dentro de la trama. Se hace difícil compaginas sentimientos con tensión y misterio.

B.J: No, al contrario. Es necesario que el lector conozca lo que sienten los personajes para conocerlos mejor y saber el motivo por el que actúan de una manera o de otra.

L.P: Esta novela tiene un aliciente que me ha encantado y es que el lector debe de ejercer de detective y adivinar el culpable. ¿Qué te han dicho los aprendices de detectives de tus lectores? 

B.J: Algunos han usado la libreta que regalamos con las primeras ediciones de los libros para ir apuntando pistas y elaborar sus propias conclusiones. Es una novela de misterio y me encanta que los lectores jueguen a ser detectives. Algunos incluso tratan de meterse en mi cabeza y averiguar los caminos que he seguido al escribir. Todo lo que signifique que el lector se implique en la historia es muy positivo.

L.P:    Yo no soy tan joven como tus lectores habituales, pero si reconozco que se puede disfrutar esta novela sin importar la edad que tengas aunque sea leyendo novela negra. ¿Tienes muchos lectores que te reconocen lo mismo que acabo de hacer yo?

B.J: Los libros no deberían de entenderse desde el punto de vista de la edad. Son historias y la misma historia le puede gustar a una adolescente, a una treinteañera o a sus abuelas. Tampoco hay que distinguir entre libros para chicos o para chicas. Cuanto menos clasifiquemos los libros, mejor. Al menos, ese es mi punto de vista.

L.P:  Intenet y las redes sociales tienen su peso en esta novela. Hoy en día son elementos habituales entre la gente. Tú que eres alguien que procura utilizar tus novelas para tratar temas que pueden preocupar a la juventud y en este caso haces mención a las casas de apuestas. ¿Qué has descubierto de este tema para que lo incluyas en tu libro?

B.J: Todo lo que rodea a Internet es muy interesante e inquietante. No sabemos ni un diez por ciento de lo que realmente se mueve en las Redes. Por eso lo estudié y busqué tramas que pudieran impactar dentro de la novela. No puedo hablar mucho de esto porque supondría hacer spoilers, pero espero haber incentivado a los que ya hayan leído El puzle de cristal a que investiguen sobre esos temas.

L.P: ¿Tendremos que esperar mucho los lectores para la tercera entrega?

B.J: Un poquito. Llevo un ritmo muy alto de publicaciones y promoción desde hace diez años. 450 firmas y doce libros publicados. No es fácil soportarlo. De todas maneras, desde julio me pondré en serio con la tercera parte para que esté lista el año que viene.


L.P: Ha sido un placer y espero que sigas disfrutando mucho con tu trabajo.

B.J: Gracias a ti.


Tras la explosión en la estación de metro, Julia no es la misma. Se ha convertido en una chica insegura, a veces insolente, y a la que le cuesta encontrar motivación para disfrutar de la vida como lo hacía antes. También las cosas han cambiado para Emilio. El joven del pelo azul se encuentra repleto de dudas respecto a su futuro inmediato. Además, conoce a alguien muy especial, que le hará replantearse su situación. Vanesa, por su parte, fue la más perjudicada del grupo por la explosión del artefacto. ¿Eso le está influyendo en su relación con Ingrid?
El primer martes de enero del nuevo año, Julia recibe una inquietante e inesperada llamada. Hugo Velero, uno de los compañeros de piso de Iván Pardo, le asegura que el chico del piercing en la ceja ha desaparecido. Iván le ha hablado mucho a su amigo de su inteligencia y su capacidad deductiva, por lo que le pide ayuda a Julia para encontrarlo. La joven, en principio, piensa que es una broma y no acepta. Pero, casualmente, su abuela Pilar, una entrañable y curiosa septuagenaria, con las mismas capacidades mentales que su nieta, vive cerca del edificio en el que ahora reside el joven del que estuvo enamorada y del que no sabe nada desde hace unos meses.
Julia decide pasar unos días con su abuela en la ciudad para encontrarse a sí misma. Sin embargo, no será una visita tranquila. Y es que la muerte aparecerá de nuevo en su vida.
Una extraña desaparición, un misterioso crimen en el que todos parecen sospechosos y un puzle de cristal por resolver se cruzan en el camino de la chica de la memoria prodigiosa.
¿Le sonreirá la suerte en esta ocasión?
Hay veces que ciertos libros hacen que uno se reencuentren con el yo de otra época, un yo 
en  muchas ocasiones que nada tiene que ver con el que somos en la actualidad y que nos provoca cierto acto reflejo de incomodidad o de risa floja y todo ello cargado con la inevitable reflexión que trae consigo esa frase tan usada en estas ocasiones de “y como hemos cambiado”

¡Año de desesperezarse Darío!  (Sí, así es el título y no me preguntéis si va con doble sentido o hay algún otro motivo para ello) es una novela corta que se lee de forma amena en un viaje de autobús, tren o una tarde de piscina o playa. Con sensaciones agridulces, palabra muy socorrida a la hora de hablar de libros que tienen cosas que nos han gustado pero que también poseen puntos que nos dejan regusto amargo, la obra de Pedro González merece nuestra atención puesto que soy de la opinión que de toda lectura se aprende algo y esta tiene algunos elementos que son muy interesantes. 




Título: ¡Año de desesperezarse Darío!

Autor: Pedro González Núñez.
Editorial: Donbuk.
Año: 2019.
Páginas: 111 páginas. 
Género: Narrativa contemporánea. Juvenil.
ISBN: 9788417503611




Sinopsis:
Darío es un joven normal y corriente, un adolescente que vive en un pueblo gris con una rutinaria existencia en pleno proceso de descubrimiento del mundo que le rodea. En este ambiente, a punto de recibir una paliza por parte de unos neonazis, entabla amistad con un extraño vecino que esconde un oscuro secreto. En los meses siguientes, Darío encuentra en él a una especie de guía y mentor que le muestra una nueva forma de mirar la realidad de su alrededor. Entre conversaciones de bar, el joven encontrará el amor y observará que no todo es tan intenso como cree.


Si te interesa este libro puedes conseguirlo en la página de la editorial en este enlace



Impresiones: 

Darío es un joven de 16 años que vive en un pueblo dormitorio de una gran capital, que va a un instituto normal, que tiene sus inquietudes como cualquier chico de su edad y que tiene su particular visión de la realidad y las circunstancias que le rodean que se suele tener con esa edad. No comprende los consejos de los mayores y piensa que en la vida lo verdaderamente importante y necesario son los videojuegos, las chicas y divertirse y no precisamente en ese orden.

Un chico listo, que con la ley del mínimo esfuerzo va superando exámenes y cursos mientras vive con su madre y reflexiona sobre su vida en una especie de diario que abarcara un año entre los meses de 1991 y 1992.

Un día de vuelta a casa tras una salida de fin de semana con sus amigos, a las puertas de su casa recibe una paliza a manos de unos neonazis y de la que es salvado antes de que ocurra una desgracia en el último momento por un extraño y solitario vecino que se ha mudado hace poco al barrio.
A partir de entonces, Darío irá relatando en esa especie de diario su visión sobre su madre, con la que vive sólo tras ser abandonado por su padre, los estudios, los amigos, las chicas, el amor, la hipocresía en la que vive la sociedad, sus salidas, etc.  En todos estas  cuestiones y temas dará su punto de vista, sus sensaciones, pero será a raíz de ser salvado por su misterioso vecino y las charlas que mantendrá con él, que veremos cómo su punto de vista se va volviendo algo más maduro y su discurso se vuelve más reflexivo y racional.

Un libro que merece una oportunidad aunque por el camino vamos a encontrarnos a un autor que creo da demasiados rodeos y se repite en su mensaje más de lo necesario y que hace que en algunos momentos uno pierda la paciencia cuando usa el mismo calificativo para nombrar a su madre o por ejemplo a sus agresores. Creo que le ha faltado ser más directo y conciso a la hora de buscar el camino para tocar la fibra sensible porque el mensaje está ahí y es bueno  pero no en todos los capítulos llega de la forma más adecuada.

En definitiva una buena novela para ver en la figura de Darío el adolescente que fuimos y en quien nos hemos convertido hoy. Tal vez ese más enfocada hacia los jóvenes pero como he dicho anteriormente es una lectura que te enseña y de la que no puedes salir sin reflexionar.




Autor: 


Pedro González es Licenciado en Comunicación Audiovisual y Técnico Superior en Educación Infantil. Tras 13 años trabajando en medios de comunicación de Murcia, y uno más dedicado a niños y guarderías, decide comenzar una nueva aventura en el mundo online redactando artículos para periódicos y blogs. En este proceso empieza a dar rienda suelta a su verdadera pasión: la escritura de novela de ficción. De su fértil imaginación han nacido «La piedra del diluvio» y «¡Año de desperezarse, Darío!», su segunda obra publicada.


Paloma Bravo acaba de regalarnos uno de esos libros que son para recomendar a todo el mundo y que ya tiene su presencia en las estanterías de todas las librerías. Las incorrectas es una lectura que nos hará sonreír mucho pero que propondrá a quien lo lea una gran dosis de reflexión. Un libro para disfrutar con cada página, con cada escena y que uno no puede perderse ni una de las escenas que campan por sus páginas.

Con motivo de su visita la semana pasada a Sevilla tuvimos la suerte de poder preguntarle ciertas curiosidades que me surgieron a raíz de una lectura, que se ha convertido en una de las grandes alegrías lectoras de este mes.


Libros en el petate: A lo mejor estoy metiendo la pata con lo que voy a decirte Paloma pero, es mi impresión o de un tiempo a esta parte están proliferando (algo que por otra parte me encanta porque estoy aprendiendo a conocer mejor a las mujeres, dentro de la cultura patriarcal en la que hemos crecido) mucha literatura con temática feminista. ¿A qué crees que es debido?



Paloma Bravo: Por un lado, están proliferando los ensayos feministas que actualizan las teorías clásicas y nos explican qué es el feminismo y por qué sigue siendo necesario en pleno siglo XXI desde ópticas tan distintas como la de Nuria Varela, Jessa Crispin o Virginie Despentes. Por otro, en la ficción, lo que está habiendo es más voces femeninas que se vuelcan en la realidad y no en el romanticismo. Y en la realidad está el feminismo porque está la necesidad de una igualdad real. Yo, de todos modos, lo que quise escribir es una novela divertida, peleona y realista.





Eva, Cristina, Candela e Inma no tienen nada en común (ni el estado civil, ni la profesión, ni la actitud ante la vida) pero se encuentran en el club de fútbol de sus hijos. Allí, inmersas cada una en su propia crisis vital, descubrirán que la amistad lo puede todo.

Vitales, solidarias, disparatadas, rebeldes, sinceras y peleonas se apoyarán y ayudarán como solo saben hacerlo las amigas, y conseguirán gestionar juntas sus complicados alrededores: una niña psicópata, una bloguera furiosa, una hermana narcisista, un ex maravilloso y otro en la cárcel, una película que les cambiará la vida... Eso sí: su forma de hacer las cosas es muy suya: desde el humor y una irremediable incorrección.

Paloma Bravo construye una divertida trama coral en la que la ternura y la emoción van de la mano de la crítica social y la ironía más fina. Un retrato fielmente deformado de la vida contemporánea con todas sus contradicciones y, también, claro, sus alegrías.


L.P: Las incorrectas está protagonizada por un grupo de mujeres de unos cuarenta años en la que no reconozco a mi madre con esa edad, por ejemplo. ¿Son los cuarenta los nuevos treinta como he escuchado en algún que otro clamor popular?



P.B: “Los cuarenta son los nuevos treinta, los cincuenta son los nuevos cuarenta…”. Eso son frases para que nos arruguemos con dignidad. Los cuarenta son los cuarenta. La edad en que los hombres siguen siendo jóvenes y las mujeres somos “maduras”, como la fruta. Es también la edad que nos marcan como límite para tener o no hijos, pero lo que sí que creo es que a los cuarenta las mujeres somos y estamos estupendas, llenas de ilusión, ganas y energía, con mucha experiencia, mucho humor y mucha sabiduría. A tope.



L.P: Lo hablaba con Patricia Escalona, con Laura Baskaran e incluso con Iván Repila semanas atrás de que estoy conociendo un feminismo que me encanta y al que quiero defender. Crees que vivimos muy influenciados por un feminismo mal vendido o explicado que viene de atrás.



P.B: El feminismo es igualdad y en la igualdad ganamos todos. Yo creo en un feminismo practicante (la expresión es de una amiga), que se ejerce y se exige, que construye, y que —como el movimiento— se demuestra andando. El feminismo que se utiliza como arma arrojadiza es otra cosa. Y no creo que sea por venir de atrás, que consiguió grandes avances, sino porque vivimos en un mundo binario, que exige estar a favor o en contra de cualquier idea. Conozco a muy poca gente que esté en contra de la igualdad.



L.P: El tema de los hijos está muy presente en esta novela y tengo que reconocer que he disfrutado mucho con los niños. ¿Ha tenido tu maternidad mucho que ver en esto?



P.B: Eso de la maternidad suena siempre tan trascendente… Lo que sí ha tenido que ver es la constatación de que los niños son como son, que nacen con una personalidad bastante definida, y que los padres y las madres los queremos, los estimulamos, los intentamos encauzar, pero… No son un lienzo en blanco.



L.P: Una novela que tiene lugar con el telón de fondo de la crisis. Es en esos momentos donde se puede conocer mejor a las personas o donde hay un filón para sacar ideas.



P.B: ¿No habíamos superado la crisis? Es broma. Lo que creo es que la crisis nos grabó una lección tremenda: que los trabajos no son para siempre y que el paro puede derrumbar toda tu vida (la casa en la que vives, el colegio al que van tus hijos, las cervezas del aperitivo…). No creo que sea una novela con la crisis de fondo, pero sí una historia realista en la que la realidad económica influye en las protagonistas igual que influye en los lectores.



 L.P: Se habla también en esta novela mucho de la amistad y leyendo tu libro y lo que sucede en él da la sensación de que es posible encontrar amigos de verdad a los cuarenta y que uno no solo tiene que depender de aquellos que son los de toda la vida.



P.B: ¡Claro que es posible! A ver, todos cambiamos. Afortunadamente. Y cada uno cambia a su manera. Por mucho que quieras a tus amigos de los veinte, es probable que con algunos de ellos hayas dejado de compartir cosas que, sin embargo, sí compartes ahora con un compañero del trabajo o con una madre del colegio. Nunca hay que cerrarse a hacer amigos nuevos.



L.P: Hay mucho tópico convertido en situaciones, muy bonitos en algunos momentos, en otros no tanto y mucha frase y sentencia aquí y allá que a mí me ha encantado. Te pregunto, ¿son solo ideas o son tus ideas?



P.B Depende de cuáles. Algunas las comparto. Otras, no sé. O no tanto. Piensa que son seis protagonistas muy diferentes, entre sí y, por supuesto, conmigo. Me quedo con que te gusten las frases porque el libro, aparte de tener mucho humor, está muy bien escrito.



L.P: Me lo he pasado en grande con Las incorrectas Paloma (de corazón), he aprendido, he reflexionado y me he divertido porque tiene momentos geniales cargados de un humor muy visual y que te roba la sonrisa hasta el punto de no poder evitar la carcajada. ¿Es mucho más fácil contar así las cosas, con humor?



P.B: Con humor es todo más fácil. Caerse, levantarse, mirarse al espejo, escuchar a los demás y, por supuesto, contar. El humor nace de la empatía, no lo hay si no entiendes a los demás.



L.P: Digamos que los personajes masculinos en muchos casos están cargados de ese lastre del que hay que ir deshaciéndose en estos tiempo. ¿Cuánto puede aprender un hombre leyendo este libro?



P.B: No lo sé. Me voy a basar en lo que me han dicho lectores de mis otras novelas: que gracias a mi sentido del humor y a mi forma de contar entendían mucho mejor a las mujeres.



 L.P: Las incorrectas tienen moraleja.



P.B: Moraleja, no. Las incorrectas es una novela con muchas capas de lectura. Parece una comedia, pero tiene mensajes profundos sobre la autocrítica, la empatía, la amistad y el no etiquetar a los demás.



L.P: Hablábamos de los personajes que forman esta historia. Me encantan con sus pros y sus contras y creo que ellas son parte del éxito que seguro que va a tener este libro.  Tengo que confesarte que yo tengo una favorita (Eva). Tiene Paloma Bravo una.



P.B: Es difícil tener favoritas, pero sí, seguramente Eva. Porque es la que sirve de detonante y porque, dentro de que es divertida, vitalista y muy incorrecta, transmite mucha paz.



L.P Para terminar, dicen que la realidad supera muchas veces a la ficción y creo que este libro cumple esta sentencia. Te comenta la gente que es real como la vida misma.



P.B Me dicen “gracias por contarnos”, “gracias por poner en palabras lo que nos pasa”. “Hablas de mí, de mis amigas, de mi cuñada, de nuestras parejas…”. Los libros están también para eso, para poner en palabras lo que nos pasa y saber que no estamos solos.